ANALISIS
Era hora
Por Daniel Monticelli

Que los directivos de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) tomaran una resolución razonable y lógica.

La Fórmula Uno transitó su temporada oficial número 58 y como muy pocas veces se dio, se habló más de "espionaje", "tráfico de información", "engaños", "traiciones" y "trampas", que lo único que debiera interesar realmente al gran público: la parte deportiva-técnica y posiblemente económica en algunos casos. Muchos fueron los que han trabajado para lo que es hoy la F-1, quizás el espectáculo mundial de mayor trascendencia.

Todos los que estábamos en San Pablo cuando sobrevoló, pasadas algunas horas del GP de Brasil, acerca del tema "temperatura de la nafta usada por los autos de los equipos BMW-Sauber y Williams", nos preguntábamos �Otra vez lo que pasó en la pista será rebatido en alguna oficina? Pero no, por fin el tribunal de Apelaciones de la FIA fue criterioso. Tomó como inadmisible la apelación presentada por McLaren y ya es un caso cerrado.

Lo que perdió el equipo McLaren-Mercedes y los pilotos, con Ron Dennis, con la mayor responsabilidad que le cabe, fue, es y será irrecuperable. Por el contrario, lo que se fue acrecentando la figura de Kimi Raikkonen, con el respaldo absoluto de una escudería como Ferrari y un compañero como Felipe Massa, es indiscutible.

Por eso, el título que lograra dignamente Kimi en la pista paulista, era hora que quedara tal cual fue y no que se definiera en un despacho, como ha ocurrido otras veces.