El estado de excepción continuará en Pakistán
EE.UU. puso bajo presión al presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, con la visita del enviado John Negroponte, quien le pidió el fin del estado de excepción y que abandone el mando del ejército.

AFP

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, descartó hoy levantar el estado de excepción mientras considere que la seguridad no ha mejorado en el país, a pesar de las presiones del número dos de la diplomacia estadounidense, John Negroponte.

El subsecretario de Estado norteamericano llegó a Islamabad con un "mensaje duro" de Washington, que ve con aprensión cómo la crisis política desatada por el estado de excepción se alarga en Pakistán, su principal aliado en Asia contra el integrismo islamista, según las fuentes diplomáticas occidentales.

Sin embargo, Musharraf fue igualmente claro en su respuesta, según un consejero presidencial.

"El presidente Musharraf dejó claro al enviado estadounidense que el estado de excepción se levantará sólo cuando mejoren la situación de la ley y el orden", explicó el consejero presidencial.

"El estado de excepción tiene como objetivo reforzar y fortalecer la aplicación de la ley en la lucha contra el extremismo", añadió la fuente consultada.

El diplomático estadounidense y Musharraf hablaron de múltiples temas políticos, paquistaníes y de toda la región, señaló una emisora televisiva estatal.

Diplomáticos occidentales habían asegurado que Negroponte iba a pedirle a Musharraf que pusiera fin "ya" al estado de excepción, que retirara las tropas de las calles, celebrara las elecciones como está previsto (legislativas de enero), liberara a los presos políticos y aflojara la presión sobre los medios de comunicación.

Previamente, Negroponte conversó con el general Ashfaq Kiyani, número dos en el escalafón militar por debajo de Musharraf, y según los analistas su sucesor en el Estado Mayor si éste decide por fin colgar el uniforme.

"Hablaron de temas de mutuo interés y de seguridad", dijo una fuente militar.

Negroponte también había hablado la víspera con la líder opositora, Benazir Bhutto, que interrumpió sus negociaciones políticas con Musharraf y le pidió que abandonara el poder.