Ocupará la Secretaría de Control de la futura gestión municipal
Collins apuesta a lograr un acuerdo de convivencia urbana
De su área dependerán dos subsecretarías: una de control "hacia afuera" y otra para evaluar la prestación de servicios. Prevención, educación en la formación ciudadana y una función más integral de los inspectores, entre las premisas del área. El tránsito como prioridad.

Nancy Balza

"Una decidida línea de cambios" es la que traerá consigo la futura gestión municipal que encabezará el electo intendente Mario Barletta. Así lo anticipa Cornelio Collins, designado secretario de Control. En su cargo queda expresa una de las consignas de la administración que asumirá en menos de un mes. Control pasará a tener rango de secretaría y de allí dependerán dos subsecretarías: Control Público, que abarcará las áreas de tránsito, comercio, vía pública, espectáculos públicos, ferias y abastecimiento, y Control de Prestación de Servicios, que tendrá por objeto -como su nombre lo indica- el contralor de la correcta prestación de los servicios públicos, concesionados o no. Una suerte de "autocontrol", en palabras del ex titular del Tribunal de Faltas.

-Va a estar al frente de una secretaría que tiene por función una de las materias más resistidas como es, precisamente, el control.-Es todo un tema, pero se camina en una dirección de cambio muy decidida. El municipio propiciará una nueva propuesta y una nueva puesta en escena de los agentes de control, y abundará en la tarea preventiva que es sumamente importante: es muchísimo mejor conseguir la prevención de un accidente y no arribar a la sanción del responsable. Vamos a fortalecer los mecanismos y metodologías para el control preventivo, con la incorporación de nuevas tecnologías. Pero a la vez afinaremos todos los instrumentos sancionatorios cuando se tenga que llegar a esa instancia.

Un "cuello de botella"

"Hoy subsiste un problema en esa materia, porque el circuito del acta contravencional termina en un enorme cuello de botella en la instancia, precisamente, de la ejecución de las penas", advierte. Y admite que "debemos resolverlo. Casualmente uno de los instrumentos es esta idea de la puntualización de la licencia de conducir, que lleva a una segura aplicación de una sanción por malos antecedentes contravencionales. Y también hay otros mecanismos parecidos que pueden asegurar la inmediatez de la aplicación de una pena".

-Ese sistema de licencia por puntaje ya está incorporado a la ordenanza de tránsito.-Existe una normativa municipal que se sancionó en noviembre de 2006, que contiene una tabla de calificaciones de las contravenciones, para condicionar la extensión del certificado de conducta vial. Pero no se reglamentó esta ordenanza, y por lo tanto no puede ser aplicada, supongo que por la inminencia que tenía entonces el tratamiento del proyecto de ley que ahora tiene media sanción de Diputados. -�Está de acuerdo con este sistema de puntaje?-Estoy de acuerdo y agilizaría muchísimo la aplicación de la sanción. Además, en esta propuesta del municipio incorporaremos nuevas tecnologías, nuevas estrategias, pero fundamentalmente deberemos preocuparnos en contar con el mejor recurso humano. Es importantísimo presentar en el control de la vía pública a los mejores agentes con que se pueda contar, que podamos formar con conocimiento, con templanza en el accionar, con una muestra de transparencia que sea indiscutible, y de seguridad y seriedad al acto de control. Se tratará de dar una nueva función al inspector, una nueva imagen, que continúe siendo un corrector-verificador, pero además un servidor social que abarque otras funciones adicionales como es la orientación del público; que tenga conocimiento de la aplicación de las normas, pero también de todas las situaciones que suceden en su entorno. Todo esto, como parte de este nuevo contrato de convivencia urbana que se va a propiciar, y que es bilateral. El Estado está en deuda con la sociedad, porque está careciendo de un sinnúmero de medios y de funciones. Pero el individuo y todos en general estamos en deuda con la sociedad y el Estado, porque debemos decidirnos a manifestar una voluntad de adhesión a un buen orden de tránsito o de control, para mejorar las condiciones de vida.

Un cambio de conducta

"Cuando se considera o se participa del fenómeno de tránsito, se tenga o no la experiencia del control directo, uno se encuentra con actitudes negativas por parte de la gente, de todos nosotros. Uno trata de explicarse algunas cosas que resultan difíciles de entender", apunta Collins. "Uno piensa que tal vez sea esta sensación de supervivencia que alcanza no sólo al que vive en ese estado, sino también al que no la sufre. Y alcanza a todos con un resultado de deliberado abandono de todo aquello que es del bien común, destronando ese principio fundamental de la convivencia y poniéndolo en niveles de minusvalía, con una notable reafirmación en la búsqueda de la posición individual", razona.

A su vez, "esto no nos permite avizorar el beneficio del buen orden o de un debido control". Entonces, "se escucha a las personas que han sufrido accidentes, a familiares de fallecidos, a las ONGs sobre el valor que tiene la preservación de la vida, pero se lo deja en la teoría. Y al momento de internalizarlo, cuando uno decide las conductas, esos conceptos no están presentes".

-La prueba de ello es el altísimo porcentaje de cruce de semáforos en rojo que todos los meses releva Tránsito.-Exactamente. No podemos avizorar lo que es esencial. Parece primar este deseo de rechazar esta molestia de hacer lo que la ley manda y, al momento de decidir el rechazo, personalizamos en el Estado, en el control y concluimos en que no estamos obedeciendo a una determinada persona, cuando se trata de obedecer la ley. -�Es posible cambiar la conducta de las personas, cuando ya decidieron no cumplir con la ley?-Tendremos que trabajar con una línea de educación, no sólo vial, sino de formación ciudadana y con cuerpos de profesionales especializados en el tránsito y en la materia de control de que se trate, con psicólogos, sociólogos y con todo lo que se cuente para que, en nuestra posición de individuos intervinientes en los fenómenos de la ciudad, entendamos que adherir a este orden hace al bienestar general, al bien común. No es tan difícil comprenderlo. Para ello, propiciaremos este nuevo pacto de convivencia urbana, a partir de mejores mecanismos de control y reclamando otra actitud del público.

Conductas y manejo

-En un área como Control, que abarca tantos aspectos, el tema del tránsito parece ocupar un primer plano.

-Es muy importante el tema del tránsito. Hay cuestiones que concurren a la formación de esta conducta negativa, que rechaza el control, el orden de una ciudad, que son hasta difíciles de definir. Al momento de analizar la repercusión de nuestros actos, del estado de ánimo de cada uno, es una sorpresa: uno intenta hacer una medición del nivel de nervios y se encuentra que no es lo mismo ver una película o leer un libro que participar en un hecho de fuerza como es conducir un automóvil en una avenida cargada de tránsito. Porque se trata de un instrumento con un peso físico importante, que se traslada a una velocidad importante, con una penetración en el medio ambiente, con una potencialidad de impacto y, probablemente, esa situación nos cargue de alguna agresividad no querida.