La policía no tiene Alcaidía

Las autoridades de la Unidad Regional I de policía confirmaron que no hay más detenidos en el subsuelo de Jefatura, donde hasta hace poco funcionaba la Alcaidía. Para suplir esa falta, el gobierno provincial había mandado construir un nuevo edificio en un predio lindante al penal de Las Flores, pero luego se lo transfirió al Servicio Penitenciario que lo utiliza con otra finalidad.

Por consiguiente "transferimos el problema", declaró el jefe de la URI, Juan Faustino Ruíz, al advertir que ahora los detenidos están en las comisarías de barrio.

"Tenemos 81 presos en el ámbito de Orden Público", reconoció este viernes el subjefe de policía, Carlos Amable, mientras que la semana pasada el número superaba el centenar. La mayoría de ellos se distribuyen en las seccionales 2da. de barrio Sur; 3ra. de barrio Candioti; 4ta. de barrio Roma; 8va. de Guadalupe; y 11ma. en Aristóbulo del Valle al 4800.

El caso es que si bien las instalaciones de policía tienen capacidad para albergar a muchos más, están hechas para detenciones que no superen las 72 horas, y no entre 10 y 20 días, que es el tiempo en que el juez resuelve la situación procesal. Además las tareas extra que significa la custodia de presos "diezma la capacidad operativa de la Agrupación Cuerpos", abocados a su traslado, aseguraron las fuentes.

"Rechazamos la posibilidad de que haya personas alojadas en comisarías", dijo el camarista penal Julio César Rondina, que es el encargado de inspeccionar la cárcel de Las Flores y las seccionales. "Desde el punto de vista de la Cámara hay una fuerte oposición a que sigamos teniendo alojados en comisarías".

Si bien reconoció que durante el gobierno de Jorge Obeid "se incrementaron notoriamente las plazas para alojar detenidos" en distintos puntos de la provincia, se mostró preocupado por el cambio de destino de la Alcaidía que se construyó en Las Flores.

"Lo que se había construido para Alcaidía -dos pabellones en Las Flores- está destinado a presos con buenas conductas y salidas transitorias", fustigó.

A su vez, consideró como "de un muy buen criterio poner la Alcaidía bajo el ejido de institutos penales, porque es la gente especializada en cuidar detenidos". Aunque "me parece un exceso burocrático que ingresen a pabellones internos, porque se trata de un régimen definido", distinto del que merece quien aún se presume inocente.

Rondina inspecciona cárceles desde 2001, cuando asumió como camarista penal. Su experiencia le dice que "las condiciones de alojamiento en las comisarías son patéticas. Hay muy poco espacio y el personal no es especializado, por eso nuestra oposición".