-¿Una democracia sin partidos?-Yo diría que la política desde hace un tiempo no es una política de partidos, es una política de gobernantes en el poder y dirigentes que están en la oposición, que buscan armar algo para enfrentar al gobierno pero con una desigualdad de recursos inmensa.
-Los partidos políticos están en crisis, pero las culturas políticas no se sostienen-Puede ser. Por ejemplo, hay una cultura peronista ampliamente difundida, sólo que para pasar de la cultura -que es un nivel más general de valores- a presentar una opción política hay un trecho. Esto debe tener una concreción formal que sólo lo tiene el que gobierna, pero el que no está en el gobierno está pedaleando en el aire.
-Construir poder desde el poder es algo muy peronista, ¿no le parece?-Sí...lo hacen bien...
-Se dice, por ejemplo, que el peronismo se construye desde el Estado, mientras que el radicalismo y el socialismo, en el siglo XX, lo hicieron desde la sociedad.-No sólo el peronismo lo hizo desde el Estado. El roquismo también se construyó desde el Estado. Lo excepcional es que un partido se haga desde la sociedad. Yo, por ejemplo, no lo pondría en un mismo nivel al radicalismo y al socialismo. El socialismo nunca fue un partido de gobierno, pero el radicalismo se construye desde afuera del Estado hasta el momento en que llega al gobierno: las intervenciones a las provincias, el sometimiento de los gobernadores es hecho por la UCR de un modo muy similar a Perón y a Roca. Yo no recuerdo que entre 1916 y 1930 el Partido Radical tuviera una opinión diferente a la de los gobernantes.
-Sin embargo, se habla de un Alvear más democrático que Yrigoyen.-Es verdad, pero no en diálogo con el Partido Radical sino con otras fuerzas sociales y políticas. Por el contrario, lo que Alvear hizo fue la cosa clásica de armar su propio partido desde el gobierno junto con Leopoldo Melo.
-¿Es posible pensar la política de otra manera que no fuera desde el Estado?-Podemos mirar Uruguay o Chile, y ambos tienen organizaciones políticas que están antes y después de los gobiernos. Yo creo que son son dos formas de ser de la democracia. La forma vía partido y la forma vía movimiento a través del Estado. Sí coincido en que en la cultura política del peronismo, el partido democrático no está instalado como un ideal, cosa que sí lo está en la cultura radical. Para el peronismo el partido nunca fue una necesidad.
El recuerdo de la Unión Democrática
-¿Qué opinión le merece la experiencia de la provincia de Santa Fe?
-Omito contestar lo primero que me viene a la mente como un deseo: íqué suerte que tienen! (risa). La novedad, además de la victoria de Hermes Binner, es que por primera vez desde 1983, Rosario logra imponer un candidato a gobernador...
.-Ahora se ha puesto de moda calificar al voto opositor como voto gorila. Creo que no son más que calificaciones de circunstancias. Es verdad que se ha establecido históricamente que la Unión Democrática representó lo peor del país, como que era algo espantoso. Es verdad que era una propuesta política a la que le faltaba punch, pero no por ello dejaba de ser una propuesta política progresista. Resulta asombroso ver lo parecidos que eran los discursos de Perón y Tamborini; eran discursos inmersos en el clima de la posguerra y favorables al Estado de bienestar. Puede que Perón haya sido más creíble que Tamborini, pero de allí a decir que la Unión Democrática representaba los vicios de la política de entonces, hay una gran distancia.