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Gustavo Espeche. Télam
El anuncio de la puesta en marcha de este programa, basado en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y culturales de la región, fue encabezado en Puerto Iguazú por el presidente de la Administración de Parques Nacionales (APN), Héctor Espina.
La selva paranaense ocupaba originalmente unos 470.000 kilómetros cuadrados, desde Paraguay hasta la Serra do Mar, en Brasil, pero la explotación maderera, en especial en este último país, la redujo a cerca de un 10 % de esa superficie.
Fuentes de la delegación brasileña contaron a Télam una anécdota según la cual su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, se interesó en especial por el tema cuando fue advertido, mediante un afiche en el que su bandera tenía el verde deteriorado, que ese color podía dejar de ser el símbolo de la selva, ya que ésta dejaría de existir.
Argentina, que era el país de menor área geográfica de esa selva, es hoy el que más superficie conserva, con unos 12.000 kilómetros cuadrados, que forman un arco en el mapa de Misiones, desde Puerto Iguazú hasta los Saltos del Moconá, sobre el río Uruguay.
Este espacio, que abarca, de norte a sur, los departamentos de Iguazú, General Belgrano, San Pedro y Guaraní, representa el 42,8 % del territorio provincial y es considerado el de más rica biodiversidad de Argentina.
En esa zona, hay unos 200.000 habitantes, entre guaraníes y criollos, muchos de ellos en condiciones de pobreza, quienes fueron consultados para la elaboración de este programa, ya que la intención no es hacerlos beneficiarios sino partícipes.
En términos prácticos, la puesta en marcha del programa implica "deforestación cero" en el área afectada de los tres países y el mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes en lo que hace a necesidades básicas, como alimentación, agua potable, vivienda, educación y trabajo.
Estos cambios fueron programados para respetar las pautas culturales de los pueblos originarios de la región, que en el caso de Misiones incluye casi 5.000 indígenas, la mayoría de la etnia mbyá guaraní.
Entre los funcionarios argentinos que acompañaron a Espina estuvieron la directora de Cooperación Internacional de la Cancillería, Julia Levi, y el ministro de Ecología y Turismo de Misiones, Luis Jacobo.
La delegación brasileña estuvo encabezada por Luis Mendonza, de la secretaría de Medio Ambiente de Rio Grande do Sul, y Georgia Diogo, de la Procuraduría General de la República, en tanto al frente de la de Paraguay estuvieron Isis de León, de la Secretaría de Turismo, y Carlos López Dose, de la Secretaría de Ambiente.
La española Aurora Díaz Rato, directora general de la Agencia de Cooperación Iberoamérica de su país, fue la encargada de presentar públicamente este programa trinacional.
Luego del acto, Espina comentó a Télam que "esto es un desafío, porque el término `sustentabilidad' es un término muy remanido y hasta muy gastado, y creo que hay que pasar a cosas concretas".
Eso, dijo, "tiene que ver en la preservación de este espacio maravilloso y único, pero también cómo va fomentando la calidad de vida de la gente, porque no nos sirve tener un hermoso parque nacional y del otro lado del alambrado chiquitos guaraníes que se mueren de hambre".
Espina comentó que desde la APN se empezó a trabajar con esas comunidades indígenas "en huertas, en calidad alimentaria y en darle espacios dentro del parque Iguazú para que expongan y vendan sus artesanías, ya que este parque recibe un millón de turistas al año".
El funcionario aclaró que la gente de Parques "trabajó con ellos (los guaraníes) en forma directa, no con seudorrepresentantes, sino con las comunidades, con las fuentes, a través de talleres, y ellos lo hicieran en forma activa, en la elaboración de este programa".
Por último, advirtió que "hay amenazas sobre el ambiente que hacen dudar si como estamos manejando los recursos van a ser sustentables a largo plazo, o si van a causar aún mayor pobreza, por la caída de la sustentabilidad de los recursos".
Díaz Rato explicó que la participación de España a través de su agencia surgió tras considerar que "había todo un capital humano, natural, cultural y social, que había que poner en valor y utilizarlo, para mejorar la situación de las poblaciones de esta región, convirtiéndolo en un instrumento de desarrollo".
Sobre el dinero aportado, calculó que hasta el momento son unos 2.000.000 de euros, aunque estimó que "los recursos más importantes son las personas, la naturaleza y la cultura, y nosotros no vamos a regatear recursos".
La española precisó que "son recursos del pueblo español y nosotros tenemos que explicar en qué se gastan esos recursos, y no tenemos dudas que se van a gastar bien, por lo que nosotros los cogestionamos y, si es necesario, los fiscalizaremos".