Hillary, Israel e Irán

Una Casa Blanca dirigida por Hillary Clinton sería más propensa a una acción militar contra Irán. George W. Bush, que dejará la presidencia sin aprobar el uso de la fuerza contra Teherán pese a los esfuerzos del lobby israelí de EE.UU. para convencerlo.

Así lo manifestaron en Madrid los profesores estadounidenses John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, autores de "El lobby israelí y la política exterior de EE.UU.", un libro que cuestiona el apoyo incondicional que Washington presta a Israel y que ha suscitado gran controversia.

El libro, publicado en castellano por Taurus, aborda un tema casi tabú en EE.UU., donde las críticas a la alianza con Israel reciben a menudo el calificativo de "antisemitismo" en los principales medios de prensa, en los que, a juicio de Mearsheimer y Walt, existe también una desproporcionada influencia del lobby israelí.

Los autores explicaron que este grupo de presión es una coalición flexible de individuos y organizaciones que trabajan para moldear la política exterior de Washington para favorecer a Israel. Argumentaron que, hasta ahora, los resultados no ha sido beneficiosos ni para EE.UU. ni para el Estado hebreo.

El lobby israelí tuvo un peso definitivo en la invasión de Irak y "ha estado animando a EE.UU. a considerar seriamente el uso de la fuerza contra Irán", según Mearsheimer, quien descartó que esa eventual intervención militar estadounidense vaya a producirse en la gestión Bush.

"Creo que tiene muchos problemas en Irak, en Pakistán y en Turquía, o con la caída del dólar y la conferencia de paz de Annapolis (...). Además, los militares estadounidenses no están a favor de usar la fuerza contra Irán", explicó Mearsheimer, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Chicago.

Si se produce algún cambio será a partir de 2009, con un nuevo presidente y especialmente si resulta elegida la candidata demócrata. "Alguna vez hemos sugerido que Hillary Clinton sería más propensa a atacar Irán", dijo Walt, catedrático de Asuntos Internacionales en la Universidad de Harvard, convencido de que, en cualquier caso, gane quien gane "no habrá cambios significativos" en el trato "de privilegio" a Israel.

"Mientras los grupos del lobby sigan siendo tan influyentes no tendrá importancia quién sea presidente. Todos están de acuerdo en que EE.UU. tiene que dar grandes cantidades de ayuda a Israel de forma casi incondicional y todos ya han dejado claro que no van a hacer nada por cambiar esta relación especial", corroboró Mearsheimer.

Desde la creación del Estado de Israel en 1948, la cifra de la asistencia económica y militar directa de EE.UU. asciende a 154.000 millones de dólares (en dólares de 2005), el grueso de la cual comprende más ayudas directas que préstamos, según los autores.

EFE