La danza sufre una gran pérdida

El coreógrafo francés Maurice Béjart, uno de los más importantes creadores de la danza contemporánea, falleció hoy a los 80 años de edad.

La ciudad suiza de Lausana había anunciado a fines de la semana pasada que el coreógrafo había sido hospitalizado por segunda vez en un mes, con el fin de seguir un tratamiento "estricto" por problemas cardíacos y renales.

A pesar de una salud delicada, el artista seguía diariamente las actividades de su compañía y en especial los ensayos de "La vuelta al mundo en 80 minutos", cuyo estreno mundial está previsto para el 20 de diciembre en Lausana. La gira mundial propiamente dicha arrancará después de la presentación en París, pautada para febrero de 2008.

A mediados de octubre, Béjart fue hospitalizado varios días a raíz de un gran cansancio.

CARRERA

Nacido el 1� de enero de 1927 en Marsella (sur de Francia), Maurice Berger, que más tarde y en homenaje a Moliére, adoptaría el patronímico de su esposa, Armande Béjart, era el hijo del filósofo Gaston Berger.

Después de obtener una licenciatura en filosofía, abandonó sus estudios para dedicarse a la danza, que descubrió a los 14 años por consejos de su médico que le recomendaba "fortalecer un cuerpo flacucho".

En Londres y París siguió una formación clásica. En 1952 firmó su primera coreografía para la película sueca "El pájaro de fuego", en la que fue además el primer intérprete.

PASIÓN

Muchos recuerdan la fructífera relación artística que a lo largo de los años mantuvo con el bailarín argentino Jorge Donn, a quien dirigió también -entre otros- en "Nijinsky, clown de Dios", espectáculo coprotagonizado por la actriz Cipe Lincovsky.

Maurice Béjart quería que la danza fuera el "arte del siglo XX".

"He sacado la danza de las salas de ópera para llevarla a los Palacios de Deporte, a los Juegos Olímpicos y al Festival de Aviñón", solía afirmar Béjart, orgulloso de haber hecho posible que un público masivo tuviera acceso a su disciplina.

Con sus ojos de un azul profundo, su cuerpo de coloso y su barba recortada en punta, Maurice Béjart, que se había convertido al islam en 1973, se hizo la imagen mística que ha impregnado el conjunto de su obra.

En total, creó 140 coreografías a través de las cuales expresó su pasión por los viajes y su gusto por el mestizaje. Cine, teatro y ópera se mezclaban en sus creaciones, que no sólo combinaron géneros, sino también épocas, estilos y civilizaciones.