El Senado sancionó con dos tercios de los votos el proyecto de protección ambiental de los bosques nativos, tras haberse limado las resistencias que presentaban las provincias del norte, que aducían ser las más afectadas por la decisión parlamentaria. La propuesta había comenzado a debatirse en general la semana pasada y, como fue modificada en su tránsito por el Senado, debe volver a la Cámara Baja para su aprobación definitiva.
Negociaciones de última hora, en las que participó la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, permitieron incorporar al texto una serie de modificaciones que contemplan la creación de un fondo de compensación y moratorias frente a eventualidades.
El proyecto prohíbe la tala indiscriminada de bosques nativos y los desmontes, fija presupuestos mínimos para su protección y establece un plazo máximo de un año para que cada provincia realice un ordenamiento de sustentabilidad en las distintas categorías de conservación.
La iniciativa propone garantizar el aprovechamiento sustentable de los bosques nativos y mantener la actual superficie, al tiempo que adopta medidas para poder incrementarla.
Establece una moratoria a los desmontes hasta tanto las provincias realicen un ordenamiento territorial de los bosques nativos para planificar de manera participativa su uso sustentable. Y prohíbe explícitamente el otorgamiento de permisos de desmonte en zonas tradicionalmente habitadas.
La legislación fija diez criterios ecológicos y categorías de conservación que apuntan a planificar las actividades forestales, agrícolas y ganaderas evitando la fragmentación y degradación del bosque nativo.
Las negociaciones de última hora permitieron que existiera acuerdo luego de que el oficialismo aceptara que se creará un fondo de compensación, que estará compuesto por el 0,3 por ciento del presupuesto nacional, alrededor de 560 millones de pesos, más el dos por ciento de las retenciones agropecuarias, de aproximadamente 400 millones.
El texto de la legislación aprobada establece que el monto total, cercano a los mil millones, será distribuido por la Nación en 70 por ciento para compensar a los propietarios de la tierra y el 30 restante, a los planes de relevamiento que deberán hacer las provincias. Fija, además, que quedarán fuera de la prohibición de talas las tierras de hasta 10 hectáreas en poder de pequeños propietarios o que pertenezcan a comunidades indígenas.
La normativa votada establece, asimismo, un plazo de 30 días para que el Poder Ejecutivo nacional reglamente la ley y la haga entrar en vigencia.
Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente, entre 1998 y 2002 desaparecieron 781.930 hectáreas, pero, en los últimos cuatro años, el proceso se acentuó y los desmontes arrasaron con 1.108.669 hectáreas, es decir, 821 hectáreas por día.
Télam/DyN