Un padre de familia hace cuatro meses que pide ayuda al Estado "para tratar de internar a mi hijo por un problema de drogadicción". Walter Ballesteros, de 46 años, se dirigió ayer a Fiscalía, donde requirió la intervención del Poder Judicial en el tema, ya que el mayor de sus hijos, un muchacho de 24 años, atacó a su madre cuando llegó a la casa.
Ballesteros está casado y vive con sus otros dos hijos de 9 y 22 años. Asegura que quiere que su hijo mayor se recupere, pero hoy su prioridad es defender al resto de la familia, que se ve constantemente amenazada.
Recurrió a la Defensoría del Pueblo y al Juzgado de Familia, donde dijo que fue "tratado muy bien". No obstante, no encuentra una respuesta para el enfermo.
Según su relato, hace al menos cuatro años que el joven "sufre los efectos de la drogadependencia y ya pasó por varios lugares de internación, de los que se escapa sistemáticamente".
Hoy los Ballesteros están preocupados por el grado de violencia con el que actúa el mayor de los hijos, ya sea contra sus padres, o sus hermanos de 9 y 22 años.
La Justicia decretó la exclusión del hogar, pero cada vez que aparece resulta difícil que se vaya de la que aún considera su casa. Para su padre, se trata de "un peligro para sí mismo, la familia y la sociedad".
Ya cansado de reclamar, el padre estuvo ayer en la Fiscalía, luego de que el joven atacara a su madre. En Tribunales fueron pocas las respuestas que le dieron. Y aunque Ballesteros pide "que lo declaren con demencia, porque es un peligro para la sociedad", la autoridad competente le negó esa posibilidad por el momento.
Desde anoche, nadie sabe cuál es el paradero del muchacho, que habitualmente abandona la casa por largos períodos, e incluso llegó a hacer largos viajes por el país, siempre con el mismo fin. Una vez lo encontraron en La Pampa y otra en Formosa. En una de esas ocasiones fue trasladado a la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), en Buenos Aires, pero se escapó ni bien pudo.
Por otro lado, L.R., un menor de 14 años que se disparó a la cabeza con un arma de fuego y se debatía entre la vida y la muerte desde de la tarde del martes, dejó de existir en el Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia.
El menor habría tomado la trágica determinación de atentar contra su vida cuando se hallaba bajo los efectos de un alucinógeno, insinuó una de las fuentes consultadas esta mañana.
Malherido, en estado desesperante, el chico fue traído a nuestra ciudad poco después de que se disparara con un revólver 22 largo en su casa de Santo Tomé.
Aparentemente, el protagonista de tan lamentable suceso buscó un arma y se encerró en un baño, luego de discutir con un familiar acerca de sus presuntos problemas de adicción.
Con una bala alojada en el cráneo, el menor, de unos 14 años de edad, fue asistido en la Unidad de Terapia Intensiva, pero lamentablemente nada se pudo hacer por salvar su vida.
Por jurisdicción, las actuaciones sumarias se instruyen en la Subcomisaría 13a., en el barrio San Cayetano, al sur de Santo Tomé.
Personal especializado de la Unidad Regional I recogió el testimonio de familiares y allegados al infortunado adolescente, mientras que peritos de la Jefatura llevaron con ellos el revólver supuestamente accionado por él.