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El congreso del ARI no logró cerrar filas tras el liderazgo de Elisa Carrió, debido a que el denominado "grupo de los ocho" legisladores disidentes debió someterse a la decisión de la mayoría, que les quitó el sello partidario, aunque evitó aplicar sanciones.
La agrupación original de la ex candidata presidencial realizó una reunión en la que, en la formalidad, otorgó un fuerte respaldo al "liderazgo nacional" de Carrió como "jefa de la oposición" y ratificó la pertenencia de la fuerza al espacio de la Coalición Cívica (CC).
Sin embargo, el actual presidente de la bancada del ARI en diputados y referente de los disidentes, Eduardo Macaluse, ratificó la decisión de su grupo de "no conformar un interbloque" con dirigentes enfrentados ideológicamente. Macaluse aseguró que las discusiones internas se realizaron "con altura y respeto", pero aclaró que "el resultado de 43 votos sobre la totalidad de los congresales marca que hay un partido en pleno debate con una serie de diferencias de ideas".
En el encuentro, que se llevó a cabo en la sede del Instituto Hannah Arendt de esta capital, se hicieron presentes 70 de los 84 congresales con derecho a voto, y 43 de ellos apoyaron la moción de ratificar a Carrió "como jefa de la oposición" y la pertenencia del "ARI a la Coalición Cívica". La votación terminó con 43 congresales haciéndolo por la afirmativa, en tanto que otros 27 se abstuvieron, en una moción que descartó sanciones para el grupo de ocho diputados rebeldes.
Con todo, el órgano partidario resolvió "no permitir la utilización del nombre del partido ARI a ningún grupo legislativo que no integre los espacios de la Coalición Cívica", en aquellos distritos en los que ésta tiene presencia. Así, si bien no se sancionó a los "ocho rebeldes" (los diputados Carlos Raimundi, Delia Bisutti, Verónica Benas, María América González, Leonardo Gorbacz, Emilio García Méndez, Lidia Naim y el mencionado Macaluse), se les prohibirá usar el sello partidario si no aceptan sumarse a la coalición.
El diputado nacional reelecto por Buenos Aires, Adrián Pérez, señaló que "la mayor parte del partido entiende que la CC es el presente, y el ARI ratificó ir con ella".
Al afirmar que la CC "es el presente", Pérez, quien suena para ser el jefe del bloque arista en la Cámara Baja a partir del 10 de diciembre, replicó a Macaluse, que había dicho que el frente "es el pasado, no el futuro".
En ese contexto, Carrió, fundadora del ARI y desafiliada ahora de la fuerza, prefirió quedar afuera de la discusión y dio libertad a los integrantes de la agrupación para que debatan qué pasos seguirán tras los comicios presidenciales.
El documento aprobado en la tarde de ayer calificó a Carrió de "líder natural de la oposición y referente de la principal construcción de una alternativa de gobierno".
Luego de admitir la fuerza que las "divisiones estériles sólo contribuirán a debilitar el espacio", el documento adelantó que el ARI participará "activamente de la Coalición Cívica, integrando sus espacios legislativos y siendo impulsores activos de su consolidación".
Por su parte, Macaluse señaló que el sector disidente nunca buscó la "fractura" de la fuerza, sino que "se mantengan las banderas del partido". Al margen de la discusión entre el ahora sector mayoritario del ARI, afín a integrar la CC, y el sector disidente, la fuerza coincidió en apoyar a la única gobernadora que tiene el partido, la santafesina Fabiana Ríos, que conducirá los destinos de Tierra del Fuego desde el 10 de diciembre.
Resultado
En el plenario se resolvió quitarles el sello partidario a los legisladores disidentes, pero no se les impondrán sanciones.
De la redacción de El Litoral