Vecinos del sector oeste del barrio Fomento 9 de Julio interrumpieron esta mañana el tránsito en Urquiza entre Córdoba y Pedro Centeno, tras padecer un corte en el servicio de agua potable desde hace una semana.
"No es un problema, es un efecto no deseado de un trabajo que busca mejorar la presión de agua en la zona", informaron a El Litoral desde la empresa Aguas Santafesinas, que hoy envió dos cuadrillas técnicas a revisar las conexiones domiciliarias y un camión con el líquido vital para abastecer a los desesperados vecinos.
El inconveniente afectó a unas 40 familias que viven en Urquiza entre Pedro Ferré y el paso nivel que está entre Córdoba y Pedro Centeno, y a un grupo que vive sobre Pasaje Francisco Aldao. Se generó luego de que terminaran los trabajos de limpieza de la centenaria cañería distribuidora que corre por debajo de avenida Urquiza. "Son de hierro fundido y por incrustaciones de minerales propios del agua se ha reducido considerablemente su diámetro. Con una máquina especial se van eliminando esas adherencias para limpiarlas y mejorar la presión, a través de un corte que se hace en el caño. Parte de esas incrustaciones pueden haber tapado las conexiones domiciliarias y eso es lo que vamos a corroborar ahora", explicaron a El Litoral desde la empresa distribuidora este mediodía, luego de corroborar el reclamo porque aún no estaba registrado con el número correspondiente.
Los vecinos de Fomento 9 de Julio padecieron los primeros calores agobiantes de esta temporada estival sin servicio de agua potable. Desde hace siete días no ven salir ni una gota de las canillas y, mucho menos cuando aprietan el botón del baño.
"Es desesperante, quiero que arreglen el problema ahora mismo", dijo una mujer cansada de acarrear baldes desde las casas de otros vecinos que viven a pocas cuadras.
"Por suerte, la noche anterior al corte había llenado el piletín de casa y estamos usando esa agua para higienizarnos y lavar los platos", relató José Alfonso, quien se quejó porque ni él ni su familia pueden lavarse los dientes con el agua acumulada en la pileta. Además, manifestó su temor porque "cuando solucionen el problema todo el sarro va a quedar en nuestros tanques y cañerías, y limpiar eso sale caro y hay que llamar a un técnico sanitarista".
Los vecinos se comunicaron con el Enress para pedir su intervención pero no disponían de un número de reclamo en la empresa. "En Rosario nadie nos da una respuesta, ya hablamos 3 ó 4 y no se ha solucionado, necesitamos que alguien se ponga las pilas y nos dé una mano", dijo un señor de 78 años. Durante esta semana, activó el funcionamiento de una antigua cisterna ubicada en el patio, que estuvo en desuso durante más de 10 años.
"Hay mucha gente grande y discapacitada que no puede acarrear baldes", acotó otra mujer.
De la redacción de El Litoral