No reclaman mayor presencia policial ni mejores servicios para el barrio. El pedido de un grupo de vecinos de Loyola Sur es aún más elemental: quieren transformar un predio abandonado en un lugar de recreación para los chicos.
La iniciativa surgió luego de la inundación pluvial de fines de marzo. El predio, ubicado sobre Pedro de Mendoza entre Zapata Gollán y J.M. Reynares, se había convertido en esa época en una laguna que emanaba olores hediondos. "Cuando se retiraron las aguas quedó una especie de reservorio con basura y animales. Pedimos la emergencia sanitaria en el Ministerio de Salud e iniciamos los reclamos en todas las reparticiones de la Municipalidad, pero como no teníamos respuestas nos pusimos manos a la obra para ver si tomando la iniciativa nosotros se interesaban en ayudarnos", rememora Roberto Matejka, uno de los impulsores del proyecto.
Lograron erradicar el basural, delimitaron el lugar con cubiertas para evitar el avance de asentamientos e iniciaron de nuevo las gestiones en el gobierno local para convertir ese espacio vacío en una plaza para los más chicos. Pidieron la nivelación y el alteo del terreno para evitar que se inunde tras cada lluvia, el mantenimiento del lugar, arcos de fútbol y juegos para que los chicos tengan un entretenimiento diario.
La Municipalidad envió máquinas para aplanar el terreno, 20 ceibos, palos borrachos y fresnos para arbolar el lugar y dos arcos de fútbol sin red.
Los vecinos plantaron los árboles, delimitaron la canchita en el sector este del predio y crearon algunos "juegos" con cubiertas.
El lugar dista de ser un espacio atractivo y recreativo. La mitad del predio está invadido por malezas y el sector que los chicos utilizan no está en condiciones óptimas. Pero la necesidad de tener un sitio de esparcimiento llevó a que se apropiaran del lugar.
Hoy se divierten trepados a las cubiertas y hasta hace poco también jugaban al fútbol. Los vecinos compraron la pelota a través de una colecta, pero la ilusión duró poco: se pinchó debido al mal estado del terreno. Afortunadamente, una donación particular les permitirá tener en poco tiempo más una nueva.
Mientras tanto siguen esperando el tobogán, las hamacas, el subi-baja o el pasamanos que rara vez pueden utilizar porque la placita más cercana está a 20 cuadras del lugar.
En la Municipalidad, "nos dijeron que nos iban a dar algunos juegos, pero que en el momento no tenían. Y a pesar de las promesas hasta ahora nunca llegaron", sostuvo Matejka, quien comentó que se ofrecieron para repararlos en caso de que algunos estuvieran en mal estado.
Otra preocupación de los vecinos es que, cada vez que llueve en forma intensa, "la placita" se inunda y luego rebasa."Pedimos tierra para rellenar y siempre había una emergencia. Nos decían que tengamos paciencia, que éramos muy apurados", comentó el vecino.
El predio pertenece al Onabe pero estaba sumido en el abandono debido a que el ramal no funciona desde hace largo tiempo.
Los vecinos iniciaron las gestiones ante el organismo porque "hay antecedentes de que han cedido espacios para este tipo de emprendimientos de bien público", afirmó Matejka.
Mientras tanto avanzan con su proyecto de transformar lo que era una basural en un espacio de recreación, en donde planean incorporar en el futuro una cancha de bochas para los adultos.
El objetivo es generar "un espacio más familiar, donde uno pueda interactuar con los chicos, tenerlos más controlados y contagiarles otro tipo de valores que no sean estar en la calle, fumando o escuchando música", sostuvo Matejka, que es preceptor de la escuela Ceferino Namuncurá.
Hoy, tanto él como el resto de las familias involucradas en el proyecto, tienen una sola preocupación. "Nos encontramos con la presión de los chicos que nos piden los juegos, la hamaca, el tobogán y nosotros tratamos de explicarles qué pasa pero ellos quieren hechos", comentó Matejka, quien tienen sus esperanzas puestas en que el próximo gobierno se interese en el tema.
El preceptor sostiene que la plaza sería para todos "el espacio público y común donde los vecinos nos encontremos no sólo cuando tengamos un problema sino también para recrearnos, para hacer sociales, para hablar. La plaza cumple un rol social importante y lo fundamental acá es que los vecinos se han apropiado del lugar porque eso marca sentido de pertenencia, algo que no pasa en otros lugares en donde las plazas están abandonadas porque no la sienten de ellos", concluyó.
De la redacción de El Litoral