Las despedidas siempre dejan ese no sé qué y tienen un sabor agridulce. Es lo que ocurre cada cuatro años cuando en la provincia se disuelven los cuerpos legislativos para permitir el paso de otros elegidos por el voto popular. Más allá de que siempre hay repitentes que aportan su experiencia en el manejo parlamentario, cada renovación implica la llegada de hombres nuevos desde diferentes puntos de la provincia.
Este jueves, en la última sesión de Diputados hubo saludos afectuosos, alguna que otra lágrima y el compromiso de tender la mano al amigo donde quiera que sea. "Somos todos políticos y es mentira que nos vayamos a casa. A lo sumo iremos a militar desde otro lugar" se le escuchó repetir a muchos de ellos.
Lo paradójico es que después de cuatro años de convivencia semanal en un cuerpo, si bien las diferencias políticas persisten, el contacto personal suaviza posiciones, flexibiliza asuntos e incluso permite avanzar en consensos que parecen imposibles al inicio de la tarea.
Desde todo los bloques políticos se coincidió en destacar en la tarea de unión y de concordia del presidente saliente de Diputados, Edmundo Barrera. Silencioso y de bajo perfil, siempre tuvo oídos para escuchar los argumentos oficialistas y opositores e intentar buscar por un camino intermedio las salidas. Alguien desde la oposición le agradeció el gesto de tener siempre el teléfono abierto para canalizar inquietudes.
En el cierre de un período y ante la inminente apertura de otro donde las hoy minorías serán mayorías y viceversa también se escuchó un agradecimiento del obeidista Mario Lacava "a la oposición" por haberlos ayudado a gobernar. En tanto, el socialista Antonio Bonfati que se trasladará a la Casa de Gobierno en un rol clave en el Poder Ejecutivo prometió tener las puertas abiertas para recibir inquietudes desde toda la provincia.
Se abre otra etapa, con otras expectativas, con otros desafíos pero en la Legislatura el desafío será siempre buscar consensos para intentar mejorar la vida de los ciudadanos de la provincia.