Con la firma de su secretario general y de su vicepresidente, doctores Hugo Miretti y Mario Pilo, la Asociación Civil Anticorrupción emitió un comunicado que actualiza los reclamos, tanto de dicha entidad como de ciudadanos en general y otras instituciones, "rechazando las últimas amañadas propuestas del Poder Ejecutivo para cubrir cargos clave en la estructura estatal, con los que el gobierno saliente prefirió mantener los viejos códigos de la politocracia de componendas, antes que retirarse con la honorabilidad del mandato cumplido".
Recordaron que en ese marco "desfilaron, ante la azorada y triste mirada ciudadana, los pliegos del Dr. Agustín Bassó para la Corte Suprema, del Dr. Mario Esquivel para el Tribunal de Cuentas, de Liliana Meotto para la Defensoría del Pueblo... Y decenas de nombramientos sin el aval de los concursos correctos, funcionales al cubrimiento de la retirada de muchos ineptos y/o corruptos". Precisaron que, en ese contexto, presentaron impugnaciones penales y documentación probatoria sobre la comisión de Acuerdos de la Asamblea Legislativa. Y se preguntaron: "�Quién juzgará desde la Corte Suprema, quién investigará desde la Procuración General, quién auditará las cuentas de los `amigos' salientes, quién defenderá al ciudadano? �Los nombrados, corporativos del poder?", se respondieron.
"Una Legislatura cómplice y anatemizada por las últimas elecciones cree haber cumplido con el gobierno. No le han importado las consecuencias del descrédito de las instituciones (como el Poder Judicial y los organismos de control), ni el pacto social republicano violado, ni la misma deslegitimación social de los que han designado. Claro, a éstos tampoco les importa la gente, mientras mantengan fueros y dineros en abundancia", subrayaron.
Aclararon que la Asociación Civil Anticorrupción no se sostiene en fundamentalismos, "ni pretende encabezar cruzadas morales que tanto daño han causado en la historia: sólo reafirma que, aunque la corporación de los ineptos y corruptos se abroquele temporalmente, seguirá manifestando su fervor de lucha por la transparencia, la decencia y la ética republicana, con aquel entusiasmo casi épico que llevó a decir muchas veces en la historia: `íNo pasarán!"'.
Advirtieron que "sólo se fracasa en algo cuando no se lo intenta. Las adversidades son sólo mesetas de reflexión en el camino del éxito final. Este éxito es, nada más y nada menos, lograr que nuestra desilusionada sociedad recobre su libertad de conciencia crítica y racionalmente combata en solidaridad la corrupción y los corruptos. No olvidemos que, para que el mal avance, sólo se necesita que los hombres de bien se mantengan callados", concluyeron.