Más jerarquía para Control en la futura gestión

El área de Control tendrá rango de secretaría en la gestión que dentro de pocos días asumirá el gobierno de esta ciudad. Es un cambio importante respecto de la actual estructura político-institucional y una manera de poner de relieve una función indelegable del municipio, como es la de velar para que las ordenanzas se cumplan. También, para que las reglas que pretenden ordenar el desenvolvimiento de las personas y las actividades sean parejas para todos. A la vez, esta repartición ejercerá, como se adelantó, un control hacia afuera y otro hacia adentro, sobre los servicios que se prestan, precisamente, desde el municipio.

Sin embargo, y tal como se viene adelantando, la efectividad de una política en esta materia deberá fundarse en una nueva relación con la ciudadanía, de modo de asegurar la legitimidad en el control pero también una mayor voluntad de cumplimiento de las normas. Sólo en materia de tránsito, la cifra de infracciones consideradas graves que se constatan mes a mes son una muestra lamentable del manifiesto desinterés por aceptar reglas básicas. Y es así como las calles, tanto en el centro como en las avenidas de mayor circulación, se convierten a diario en pistas de obstáculos donde la mayor barrera a sortear la constituye la permanente violación de límites y señales.

Las estadísticas mensuales muestran una alta incidencia de cruces de semáforos en rojo entre el listado de infracciones más frecuentes. Se trata de una transgresión mayor, ya que pone en riesgo efectivo la vida y la integridad física de quien la comete y también la de quienes circulan conforme a las pautas vigentes.

El problema es que este indicador, si bien útil como tal, emerge de un esquema de acciones de tipo sancionatorio, que no han funcionado en el plano disuasivo y simplemente deriva en un atasco administrativo a la hora de llevar adelante el trámite contravencional y la aplicación de las penas respectivas.

Según anticipó el responsable de la rejerarquizada área de Control, el propósito es implementar una política que establezca como eje a la prevención, fortaleciendo los mecanismos para llevarla adelante, con procedimientos más eficaces y la incorporación de nuevas tecnologías.

Sin duda, la definición de lineamientos concretos con propósitos precisos, es la base indispensable para avanzar en la materia. Esto deberá, necesariamente, tener el correlato de una instrumentación acorde, ágil y apta para garantizar que no haya abusos o errores groseros.

Pero nada de esto servirá si los santafesinos no se hacen cargo de la parte que les corresponde, y siguen descargando la responsabilidad de manera excluyente en el Estado. Sobre todo cuando, a la hora de ejercerla, las autoridades se topan con el desprecio a las más elementales normas de convivencia, el rechazo a cualquier intento por poner coto a esos despropósitos y el desconocimiento de la autoridad con la que fueron investidos, justamente, para cumplir esta tarea.