Graciela Pacheco de Balbastro (*)
Con Adviento, la cristiandad abre las puertas a un tiempo nuevo. Su nombre deriva de adventus que significa "advenimiento", "venida". Es un período de preparación en el que la humanidad tiene la oportunidad de esperar con gozo, alegría y esperanza renacida la llegada del Salvador que se le ha prometido. Pero no es tiempo de pasiva espera, Adviento es tiempo de conversión y cada uno de los cuatro domingos de su celebración tiene una significación especial: el primero, de Vigilancia (en el sentido de estar atentos para no dejar pasar sin enterarnos la llegada de Jesús); el segundo, de Paciencia, el tercero de Alegría, pues pronto finalizará la espera y la promesa será cumplida, y el cuarto de Preparación Profunda para la Navidad.
Y desde Adviento, el mercadeo de estas fiestas acompaña con las vidrieras engalanadas con todo el brillo al que es tan difícil resistirse. Una costumbre que hace tiempo se ha impuesto es colgar en las puertas de ingreso a la casa unas hermosas coronas artísticamente entrelazadas, que se han sumado como adorno convencional en estas fiestas. De estos símbolos, quiero contarles algo.
La Corona de Adviento, tal su nombre, tiene una profunda simbología: ya se armaban estas coronas en Europa antes de la llegada del cristianismo, se encendían velas sobre ramas entretejidas para halagar al sol y pedirle que luego del largo invierno regresara a dar vida. Los primeros misioneros siguieron cultivando esta tradición para enseñar y evangelizar, debido a ello esta guirnalda es:
* Circular pues no tiene ni principio ni fin. Lo "redondo" tiene sentido de perfecto. Como el amor de Dios hacia los hombres: perfecto y sin fin.
* Ramas verdes entrelazadas: verde, porque es el color de la vida renacida luego de la oscuridad invernal, verde es el de la esperanza de que siempre hay un regreso y un retorno.
* Entrelazadas, porque así se espera que sean las vidas que descubrieron a Dios, más estrechas en su amor hacia él.
* Cuatro velas: era el número que tenían las primeras que se hicieron. Una vela para encender por cada domingo de Adviento. Símbolo de que la salvación iluminará a todos los hombres de buena voluntad. En otros países era costumbre colocar tres velas moradas que recordaban el período de penitencia y conversión y una cuarta blanca, como la alegría pura ante la llegada de Jesucristo.
* Manzanas rojas y brillantes: como la fruta de la tentación del Paraíso, porque hasta para Adán y Eva que introdujeron el pecado original, hay esperanza de salvación.
* Moños rojos: rojo es símbolo de pasión. De la Pasión que sufrirá el Hijo de Dios para salvarnos. Pero también el rojo representa al amor. Al amor de Dios que nos envuelve y entrelaza nuestras propias vidas con las de nuestro prójimo.
* Detalles dorados: recordando al oro que acompañó al incienso y la mirra de los Reyes de Oriente.
Y a todo esto, las estrellas federales, infaltables en estos días, �qué representan?
Nuestra infancia tuvo grandes fondos soleados en los que la estrella federal ponía una nota de estridente rojo. Eran más grandes que un plato playo y las que motivaban mi asombro infantil, en el patio trasero de la inmensa casa de abuela y tíos, prestaban su vibrante color por encima de la pared, hasta regalarse generosas a la casa del vecino. Crecí dándole el significado histórico de rosistas y unitarios, y la provincia de Buenos Aires llegó a pensarla tiempo atrás como la quinta opción elegible para centro de su bandera (pictograma de estrella federal y laureles).
Pasaron los años y la importación de objetos navideños la incluyó como tema principal de muchos adornos. Más tarde, cuando dictaba un curso en Perú, me orientaron para llegar a una de las aulas, como "la de la derecha de la flor de Pascua". Y recién entonces la significación simbólica se me hizo clara y precisa. Pascua es la segunda venida, tiene mucho de nacimiento, es un re-nacimiento.
Nuestra estrella federal recibe otros apelativos. Llegué a contarle 21 nombres en diferentes lugares del continente americano: Arbolito de Navidad, Bico de Papagayo, Catalina, Corona de los Andes, Cuetlaxóchitl, Estrella de Navidad, Estrella Federal, Euforbia, Flor de Bandera, Flor de Nochebuena, Flor de Fuego, Flor de Pascua, Flor de Santa Catarina, Hoja Encendida, Papagayo, Pascuero, Poinsetia, Poinsettia y Sijoyo. La variedad blanca es conocida también como Flor de Nieve. El nombre científico es Euphorbia pulcherrim. El de "Poinsettia" que recibe en los Estados Unidos proviene de Joel Roberts Poinsett, primer embajador norteamericano en México que llevó varios ejemplares de regreso a su país, en 1825.
Es originaria de México. Los náhuatles la llamaron cuetlaxochitl, que significa "flor de pétalos resistentes". Otra versión señala que su nombre real fue tlazóchitl, traducido como "flor que se marchita".
Para los aztecas, fue símbolo de la sangre que corría en cada sacrificio humano que hacían como ofrenda al sol.
El arribo de los colonizadores españoles trajo el Evangelio. El sacrifico ritual quedó desterrado y la Poinsettia roja pasó a llamarse Flor de Nochebuena porque florecía en diciembre (hemisferio norte). El hermano de Juan Ruiz de Alarcón, Fernando, fue quien relató por primera vez el empleo de esta flor por parte de los franciscanos como adorno navideño en época de la colonia. Dicen las crónicas que la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, la noche del 24 de diciembre de 1899, fue adornada con estrellas federales rojas, causando la admiración de todos los concurrentes por su tamaño, color y belleza.
Desde entonces, fueron ganando al mundo como motivo navideño. Y también ganaron mi casa. Cuando llegaron, fue para quedarse... porque para mí también tienen otro símbolo: el de los recuerdos de mi abuela gringa, la de las "manos verdes" para el jardín.