La administración municipal que se va el 10 del corriente deja sin solucionar una considerable cantidad de cuestiones muy importantes para el desenvolvimiento diario de la ciudad. No quiso, no supo o no pudo; está claro que algunos problemas son los mismos que hace cuatro años, agravados por el paso del tiempo.
El que sigue no es un inventario minucioso de tales cuestiones; sólo un ayudamemoria, un recordatorio de que esos problemas están y que es preciso resolverlos cuanto antes, de la mejor manera posible. Además, el orden de su exposición tampoco determina prioridades, pero vale.
Podemos comenzar por la mugre que exhibe la ciudad; ya no suciedad, sino mugre. Es cierto que en este caso no toda la responsabilidad es municipal. Poco a poco los santafesinos nos hemos ido acostumbrando a vivir en una cotidiana pringosidad, a la que contribuimos con nuestra desidia, que agravia la vista y el olfato. Pero también es cierto que hay que mejorar el sistema de limpieza. Lo que hay, es evidente que no alcanza.
Pasemos al segundo: la basura. Urge que la ciudad encuentre un destino para los miles y miles de kilos de residuos que produce. Directamente relacionado con el problema anterior, éste amenaza convertirse en una calamidad si no se encara cuanto antes con un proyecto adecuado, voluntad política y recursos.
El tercero y más grave, porque la deuda se paga en vidas: el tránsito. En pocas ciudades de la Argentina es tan caótico como en Santa Fe y la cifra de muertos en accidentes es la mejor probanza. El control municipal se concentra en la zona céntrica de la ciudad y abandonó a su suerte a las grandes avenidas de escape, donde -como en ninguna parte- conviven vehículos de gran porte, automóviles, motos bicicletas y carros de tracción a sangre. Este rubro figura en rojo en el debe del balance.
Como dijimos, hay muchos más, pero si con estos se hiciera algo positivo, sería un gran avance.