Según los informes privados que se conocieron momentos antes de asumir la flamante presidenta, a la suba en alimentos, indumentaria y transporte se sumarán alzas en los aportes a las AFJP y subas potenciales en las tarifas de gas y electricidad, lo que repercutirá en el costo de vida de los próximos meses.
Era necesario el incremento en varios rubros que tenían depreciadas las tarifas, y el gobierno nacional pagó el costo de anunciar aumentos del 19 % en el boleto de colectivo, mientras que la suba en los trenes urbanos será del 13 % y llegará a casi el 30 % en el subte. Se sabe que estos incrementos repercutirán en mayor medida en el bolsillo de los sectores de menores ingresos, que son los que destinan un mayor porcentaje de su salario a este rubro.
Algunos índices de consultoras privadas, como el de Economía & Regiones, adelantan que el impacto del Índice de Precios al Consumidor tendrá, en enero, un piso del 0,8 por ciento.
A esta suba en los servicios públicos hay que añadirle la revisión de los contratos de los servicios públicos, acordados entre el gobierno y los privados. Pese a que no ha sido anunciado oficialmente, se estima que redundará en un aumento en las tarifas de luz y gas. En este camino y siguiendo parámetros del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales, los ajustes promediarán el 17 %.
Los especialistas ven esas alzas como inevitables, teniendo en cuenta que se trata de subas racionales, dado que los valores actuales de las tarifas no reflejan el verdadero costo que deben afrontar las empresas.
Finalmente, a este cuadro no deseado pero necesario se suma la baja del salario para los afiliados de las AFJP, correspondiente a una suba de cuatro puntos en los aportes personales. La idea de la nueva regulación es igualar los aportes personales del sistema estatal de reparto con el de capitalización privada.
Por ello, aplacar las expectativas inflacionarias en lo inmediato y fundar las bases para lograr una mejora en la distribución del ingreso en el mediano plazo serán dos de los desafíos clave que deberá afrontar la gestión de Cristina Kirchner, a partir de hoy.
De acuerdo con los primeros indicios, la administración de Cristina Fernández será una virtual continuidad de lo hecho en ambos campos por su antecesor y marido, Néstor Kirchner. Ello se comprobó días atrás cuando, aún sin asumir, la presidenta tomó el primer convite que tuvo a mano y ratificó la estrategia (casi nunca cumplida) de acuerdos de precios como política directa contra la inflación.
Fue cuando lanzó una "canasta navideña" con precios rebajados (acordados), para frenar la catarata de anuncios sobre aumentos del orden del 30 % para estos productos, que sorprendieron a los consumidores en los últimos días.
Por otra parte, distintas fuentes dan por segura la ratificación de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio, lo cual implica además la continuidad de la cuestionada política sobre el Indec.
En consecuencia, ante este panorama comienzan a generarse dudas sobre el margen de maniobra que tendrá el designado ministro de Economía, Martín Lousteau. Pero además de continuar con los anuncios de "precios acordados" la administración entrante tendrá que encontrar los incentivos adecuados para aumentar la inversión privada y la oferta de bienes que satisfagan el permanente aumento de la demanda agregada.
Al mismo tiempo, tendrá que comenzar a cerrar los grifos del gasto público, desbocado en los tiempos electorales.
Los analistas consideran que será fundamental despejar el camino y avanzar en un acuerdo con el Club de París -al que se le deben U$S 6.100 millones-, lo cual acercaría a la Argentina a la comunidad financiera internacional, tanto para acceder a fondos frescos como para obtener inversiones.
El circuito se cerraría cuando se logre terminar de reestructurar los U$S 20 mil millones en bonos, que están en poder de quienes no ingresaron al canje de deuda.
Para fijar una posición oficial ante los compromisos asumidos oportunamente con el Club de París, la presidenta mantendrá mañana un encuentro con el titular del FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn. La mandataria electa también tenía previsto tratar este tema, en la Casa Rosada, con el primer ministro de Francia, Francois Fillon. Fillon -quien encabeza una delegación compuesta también por la ministra de Economía Christine Lagarde- exhortó en las últimas horas a la Argentina a restablecer las negociaciones el Club de París.
Los papers elevados en las últimas semanas por los especialistas del FMI establecidos en Buenos Aires advierten a sus superiores en Washington la existencia de dudas sobre la credibilidad que ofrecen los datos estadísticos que ofrece el Indec.
En lo que respecta a la redistribución del ingreso, nada se ha escuchado acerca de una potencial reforma tributaria, una de las herramientas más contundentes para lograr achicar la brecha entre ricos y pobres. Es que los últimos datos oficiales señalan que el 10 % de la población de mayores ingresos tiene una renta 30 veces superior a la del 10 % más pobre.
La recuperación
de los depósitos bancarios permitió una recomposición del crédito, que en el sector privado subió en noviembre 3,4 por ciento contra octubre, con una mayoría a corto plazo. Los préstamos personales subieron 3,9 por ciento con un acumulado de 51 por ciento en términos interanuales.
De la redacción de El Litoral