Una serie de interrogantes se abre con la nueva composición del Poder Legislativo que se constituyó con las juras realizadas el miércoles por los diputados y el jueves con los senadores. Por lo pronto, después de veinte años se terminó el predominio de una fuerza política en ambas Cámaras. Habrá que remontarse al período 1983-1987 cuando el justicialismo tenía mayoría en Diputados y el radicalismo en el Senado para encontrar un panorama similar.
Ahora el Frente Progresista (compuesto por cinco fuerzas políticas) tiene mayoría en la Cámara Joven mientras que la minoría del Frente para la Victoria se presentó dividida en tres sectores.
En el Senado, por lo pronto, el Frente para la Victoria tiene una cómoda mayoría de 13 integrantes contra cinco del Frente Progresista (cuatro radicales y un socialista) y un radical.
Este cuadro de equilibrio entre cámaras se traslada a la futura Asamblea Legislativa donde habrá mayoría justicialista (35) contra 33 oficialistas y un radical. Cabe señalar que la Asamblea es presidida por la vicegobernadora que tiene voto en caso de empate.
Hermes Binner necesitará del diálogo y del consenso para obtener las leyes que necesite para su acción de gobierno. Al lado del gobernador electo no se minimiza el detalle, pero no se dramatiza y recuerdan que el sector siempre fue minoría en el Concejo Municipal cuando le tocó gobernar esa ciudad. El presupuesto 2008 será el punto de partida de la tarea legislativa. En el socialismo hay decisión de que el proyecto elaborado por la gestión de Jorge Obeid sea convertido en ley y producir luego las modificaciones a través del Ministerio de Economía. La decisión primaria está en manos del Senado. Por lo pronto, para el jueves será la primera convocatoria para el inicio de Extraordinarias en ambas Cámaras. El decreto de convocatoria de Obeid abrió esta posibilidad.
Presupuesto y los mensajes sobre el futuro puerto capitalino son los tres temas habilitados por el gobernador que se va. El que viene agregará algunos la primera semana y el pliego de Jorge Barraguirre (h) como fiscal de Estado.
Mientras se abre la expectativa sobre el Poder Legislativo que viene, convendrá repasar algunos aspectos del que termina por estas horas su mandato.
Una de las características centrales fue la `independencia' entre las Cámaras que significó escasa o nula coordinación a la hora de avanzar en proyectos. Estas diferencias evitaron los característicos canjes de temas sobre fin de año que obligaban a maratónicas sesiones en períodos anteriores.
El quiebre de la relación entre Cámaras se produjo con la discusión de la ley electoral que significó la derogación de la ley de Lemas y la instauración del sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias no votado por la mayoría de los senadores justicialistas. Más allá de esto, no hubo demasiados avances en materia de reforma política y los tibios intentos de Diputados murieron en cajones del Senado. Como ejemplo emblemático quedó la puja por una ley de libre acceso a la información donde cada Cámara tiene guardado el texto aprobado por la otra.
Fue una Legislatura que no tuvo que votar leyes de ajuste en materia económica y que discutió mucho tiempo el contrato entre el Estado y la concesionaria de aguas y servicios hasta que la prestadora se fue y debió avalar de emergencia la salida provisoria elegida por el Ejecutivo. Otro tema de permanente debate fue la seguridad pública con fuerte cuestionamiento de la oposición a las políticas seguidas desde la Casa de Gobierno.
En el haber, el Poder Legislativo instaló en la opinión pública temas ambientales y fruto de ello son la emergencia ictícola y de bosques (mucho antes que la Nación) ante la mirada pasiva del Poder Ejecutivo.
En materia de números, en cuatro años fueron sancionadas 553 normas, hubo vetos muy polémicos que provocaron cimbronazos en la relación entre la Casa Gris y la Legislatura como el producido a la ley de veda pesquera y a una solución legislativa sobre bancarios transferidos. Del aquel número, habrá que admitir que una cuarta parte es convalidación de convenios y otro tanto se lo llevan las autorizaciones para expropiaciones.
Se cerró una etapa, y en Diputados terminó ganando el consenso por sobre las diferencias políticas que existen y seguirán existiendo. El consenso entre dos Cámaras es el desafío que se instala desde el martes y los actores ya están sentados, dispuestos a buscarlo.
Extensión
La Cámara de Diputados mantuvo en el período 2003-2007 el ciclo "Diputados por un día" con alumnos de escuelas medias de toda la provincia.
En cuatro años se realizaron 94 de esas jornadas con la participación de 6.843 alumnos de 325 escuelas y 566 docentes.
Los chicos además presentaron y discutieron 662 proyectos en el mismo recinto de la Cámara y en sesiones presididas por distintos legisladores.
Los datos los expuso el presidente de la Cámara, Edmundo Barrera, a la hora de hacer un balance ante sus pares de la tarea de extensión institucional que hizo el cuerpo.
Mario Cáffaro