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Laura Osti
Con "Leones por corderos", el veterano Robert Redford se arroja a la pileta del tema más candente en estos momentos en todo el mundo: la escalada armamentista de los Estados Unidos, profundizada a partir de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
El guión, de Matthew Michael Carnahan, está planteado como una tesis que pretende ofrecer cuatro puntos de vista: el político, el militar, el académico y el periodístico.
La cuestión que se pone de manifiesto es cómo influir en la opinión pública para sensibilizarla con el fin de que apoye las decisiones del poder político, en manos del Partido Republicano, en el sentido de justificar la guerra contra los países productores de petróleo, a los que se considera una amenaza por sus acciones terroristas contra el resto del mundo.
Un tema complejo cuya información disponible es siempre proveniente del poder central y sobre la cual la población está cada vez más escéptica.
Es lo que se plantea el senador Jasper Irving (Tom Cruise), un líder republicano muy influyente, que ante los cuestionamientos y los escasos resultados obtenidos en la zona de conflicto, quiere cambiar la estrategia bélica en Afganistán y convencer a la opinión pública para que apruebe y acompañe sus ideas.
Para ello convoca a una destacada periodista, Janine Roth (Meryl Streep), con quien mantiene una entrevista en exclusiva para explicarle sus iniciativas.
Paralelamente, el profesor universitario Stephen Malley (Robert Redford), mantiene un encuentro en privado con uno de sus discípulos preferidos con quien discute su repentina falta de interés y de involucramiento en las clases de ciencia política que tiene a su cargo, en las que, por supuesto, se tratan todas esas cuestiones en boga a partir de los sucesos mencionados. El miedo, las amenazas al modo de vida norteamericano, los valores democráticos, el compromiso...
Mientras, a miles de kilómetros de allí, en el campo de batalla, dos ex alumnos de Malley que se alistaron como voluntarios, sufren en carne propia las consecuencias de todo lo que se discute y se decide en ámbitos menos peligrosos pero más decisivos, finalmente.
La propuesta es ambiciosa, pero no logra conformar un producto lo suficientemente atractivo desde el punto de vista cinematográfico y termina siendo por demás declamativo y hasta cierto punto, confuso.
Cada personaje, representativo de un sector de poder que se disputa la tan preciada opinión pública, expone sus argumentos y discute con el otro, sin llegar nunca a un acuerdo. Mientras en el campo de batalla, los militares hacen lo que pueden en un terreno ajeno y desconocido, siguiendo solamente las reglas de la guerra, que son siempre las mismas y están ajenas a todo debate ideológico.
El senador sostiene que es necesaria una victoria bélica y propone que el Congreso apruebe un mayor presupuesto para sostener el conflicto; la periodista cuestiona ese punto de vista y dice que es la misma estrategia que se usó en Vietnam y que fracasó; el profesor propone que los estudiantes se involucren con el tema y tomen partido; uno de sus mejores alumnos está desencantado y no quiere saber más nada; y los dos discípulos que están en el frente son un caso para analizar. Se trata de un negro y un latino que accedieron a la universidad por ser buenos deportistas y que se alistaron en la Marina un poco por convicción y otro poco por especulación. Pretendían juntar dinero para poder seguir pagando sus estudios sin endeudarse.
Como se puede apreciar, un rollo bien norteamericano. Una película de tesis en la que la única tensión dramática (no exenta de golpes bajos) es la que se vive en el territorio bélico y el debate planteado no aporta ninguna idea nueva. Tampoco hay grandes interpretaciones para destacar.
"Lions for lambs", USA, 2007. Dirección: Robert Redford.
Género: Drama. Interpretación: Robert Redford, Meryl Streep, Tom Cruise, Michael Peña, Andrew Garfield, Peter Berg, Derek Luke. Guión: Matthew Michael Carnahan. Producción: Robert Redford, Matthew Michael Carnahan, Andrew Hauptman y Tracy Falco. Música: Mark Isham. Fotografía: Philippe Rousselot. Montaje: Joe Hutshing. Duración 96 minutos.
Calificación: Buena.