Mañana se celebra la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, con una misa que tendrá lugar en la Basílica, a partir de las 19.30.
Con motivo de esta fecha, en que América Latina celebra a su Madre y Patrona, la Archicofradía de la Virgen (grupo de devotos que difunden su devoción) recuperó escritos de quien fuera servidor en el Santuario, el Padre Edgardo Trucco.
"De los innumerables y esclarecedores textos de este Sacerdote, presentamos algunos párrafos que hacen referencia al origen y celebración de María de Guadalupe en nuestra ciudad", explican desde la entidad.
El texto del sacerdote sostiene que "el 9 al 12 de diciembre de 1931, en México, la Virgen María se manifestó reiteradamente a un indígena llamado Juan Diego, pobre entre los pobres, a quien Ella misma llamó `el más pequeño de mis hijos...'. A él lo constituyó mensajero suyo, enviado a pedir que en ese lugar del cerro de Tepeyac se le construyera una capilla donde manifestaría su misericordia y amor con todos los que la invoquen. Fue el punto de partida de la devoción a la Virgen de Guadalupe. Al año, en el Tepeyac celebraban la inauguración de una pequeña capilla.
"No habían pasado aún 40 años del descubrimiento del continente americano y Ella, `piadosa Madre' como a sí misma se denomina, viene a visitar a sus hijos y a quedarse entre nosotros... Visita y permanencia son dos características de las manifestaciones marianas que fueron jalonando el territorio de esos lugares privilegiados de la Fe y del culto que llamamos Santuarios, focos convocantes de multitudes, algo así como el corazón espiritual de los pueblos. Lugares de encuentro y oración.
"La primera capilla era el primer paso que culminaría con las dos grandes Basílicas que hoy abren sus puertas en México para recibir a millones de peregrinos que llegan buscando encontrarse con Jesús de la mano de la Madre. Y se expandió ese amor en todos los templos diseminados por América y por el mundo dedicados a Ella. Entre otros muchos, la Basílica en Santa Fe.
"Mediando el Siglo XVIII, aproximadamente en 1747, cuando un sacerdote mercedario, el Padre Miguel Sánchez, lleva al oratorio de la familia Setúbal, ubicado a una legua de la ciudad, una lámina de la Virgen de Guadalupe que había encontrado en la biblioteca de su convento. Siendo muy semejante a la mexicana, se pueden notar, sin embargo algunas diferencias: su tez es blanca, su porte difiere de la del Tepeyac. Esa imagen, que diera origen a la devoción, se conserva en el camarín de la Virgen (bajando, lado Este). La Virgen del Tepeyac, se ha hecho santafesina...
"En torno de 1773, un familiar de los Setúbal, Francisco Javier de la Rosa, llega al oratorio; como éste estaba casi destruido decide levantar otro, dedicado a la Virgen de Guadalupe. Ausente el ermitaño de la Capilla, ésta queda abandonada, pero la devoción santafesina no decae. La creación de la Diócesis de Santa Fe en 1898, un Obispo: Monseñor Boneo, que descubre y valora la devoción mariana, las primeras peregrinaciones, un nuevo templo que se inaugura en 1910, son los pasos que fue dando María de Guadalupe en el corazón de su pueblo santafesino.
"La fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe es el 12 de diciembre. Santa Fe, sin embargo, la celebra el tercer domingo de Pascua. Quince días después de Resurrección, como lo expresa la gente, se hace la Peregrinación Arquidiocesana.
"Santa Fe era una Diócesis totalmente rural. La actividad de su gente es la tarea agrícola-ganadera. Diciembre es, por lo tanto, en nuestro hemisferio, época de cosechas y de fuerte actividad, y una actividad que no puede, muchas veces, ser dejada por uno o varios días.
"A ello el Obispo, en su celo pastoral, agregó una gran campaña para que los fieles cumplieran sus deberes pascuales (confesión y comunión) en el Santuario. "No sólo el día de la Peregrinación, sino que le concedió a ese lugar privilegiado que sea el sitio propio para celebrar los Sacramentos pascuales en cualquier día del año, según pudieran los peregrinos, individuales o en grupos".