De la redacción de El Litoral
Hermes Binner convocó hoy a la Asamblea Legislativa a "la maravillosa empresa de construir una sociedad más inclusiva", al tiempo que invitó a "pensar juntos" una reforma constitucional para "interpretar los tiempos actuales y promover los tiempos futuros".
Un discurso conceptual con pocas definiciones específicas y con el reiterado compromiso de "solidaridad, participación y transparencia" fue el que inauguró la relación del flamante mandatario con los legisladores y la sociedad.
"La Constitución que hoy tenemos en Santa Fe, sancionada en 1962, debe ser reformada", dijo, aunque advirtió que el debate no debe reducirse a la unicameralidad o la bicameralidad. "Esta reforma debe surgir del consenso y reflejar nuestros valores y esperanzas", señaló.
Poco más de 20 minutos de lectura a buen ritmo le sirvieron a Binner para apuntar que el Estado necesita contar con "instrumentos adecuados" y que "la descentralización de la provincia significa comenzar a transitar una nueva forma de gobernar" para "acercar los procesos sociales a los económicos".
Habló en tal sentido de "pensar nuevas maneras de garantizar derechos sociales desde el Estado municipal y provincial", y apuntó en particular a la autonomía de los municipios que consagró la efímera Constitución del '21. Dijo que es "un instrumento clave para el crecimiento".
Apuntó a partir de allí a un "desarrollo armónico", en especial del norte provincial "para que nuestros provincianos no se vean compelidos a emigrar". En el marco de una "nueva relación" entre los espacios, los habitantes y la producción. Rescató la creación de la secretaría de Ciencia y Tecnología, la modernización del Ministerio de la Producción, la potencialidad de la hidrovía, el diálogo con el gobierno nacional o la integración en el Mercosur como elementos en el marco de "una oportunidad histórica" y de "una realidad que Santa Fe no puede desperdiciar".
Apelando al poeta socialista José Lencina, Binner dijo que "seremos porque fuimos", al culminar su idea de promover un "salto de justicia e integración, cultural y educativo" que acompañe a lo económico, sin lo cual "todo será efímero".
Del fuerte Sancti Espíritu a Cayastá, del grito de Alcorta al Rosariazo, de la ley 1.420 a la reforma universitaria, repasó la historia y recuperó la cultura de la "pampa gringa" y el ejemplo de Esperanza para hablar de la "dimensión ética de la unidad en la diversidad" y recuperar el "hilo de nuestra historia" con los valores del trabajo y la educación.
Binner apuntó 2 grandes líneas en su programa de gobierno: "mayor bienestar para Santa Fe y mejor Estado para todos". Señaló que "lo queremos consensuar con ustedes y juntos llevarlo adelante".
Advirtió que "esta voluntad de cambio ha sido respaldada el 2 de setiembre" con el voto de la gente. "Iniciamos el gobierno con ideas, programas, equipos, gran entusiasmo y la esperanza de los santafesinos".
"Empezamos por los social que es urgente", definió en otro tramo. Apuntó que "nuestra prioridad es mejorar calidad de vida" y dijo que para ello es necesaria la "igualdad en el punto de partida" en cuestiones básicas (salud, educación).
Se comprometió en un "esfuerzo integral para romper lo más temprano posible con las desigualdades que caracterizan nuestra sociedad" y dijo que el Estado provincial no tiene en sus manos la posibilidad de trabajar sobre las causas estructurales, pero aclaró que "es posible comenzar a romper el círculo vicioso de las desigualdades, cuyo primer impacto se da siempre sobre los niños".
Añadió en esa línea que "el gran desafío es la educación; el ámbito escolar es fundamental para comenzarla tarea". Dijo que "vamos a mejorar las escuelas desde el Estado, con la sociedad civil", y convocó a jornadas de trabajo para arreglar -con docentes, padres y cooperadores- la infraestructura disponible.
Expresó también que "los jóvenes constituyen el siguiente eslabón" y aclaró que su "integración no se logrará señalando sus déficit" sino "convocándolos" sin confinarlos.
Fue una jornada de caras nuevas en la Legislatura. El cambio de signo político en la provincia de Santa Fe hizo que variara significativamente el cuadro que acompañó a la Asamblea Legislativa que toma el juramento al gobernador. Sin vallas para separar a los dirigentes de la gente, con banderas socialistas y de CTA que llegaron prácticamente con Binner y Tessio. Pero los simpatizantes también quisieron ingresar al Palacio Legislativo y hubo desbordes que obligaron a cerrar las puertas.
Binner y Tessio llegaron juntos, en auto, y se fueron juntos, caminando a la Casa de Gobierno. Los acompañó una multitud.
El gobernador y la vice estuvieron poco más de una hora en la Legislatura. En el interior del recinto estaban los hijos con sus familias. Estaba todo el futuro gabinete, la mitad de la Corte Suprema de Justicia (Falistocco, Spuller y Gastaldi); los arzobispos de Santa Fe y de Rosario, y los intendentes de las dos principales ciudades de la provincia: Miguel Lifschitz y Mario Barletta. Pero también estuvieron dos de los tres senadores nacionales por la provincia. El socialista Rubén Giustiniani fue el primero en abalanzarse a saludar al flamante gobernador. A su lado, estuvo Roxana Latorre. Además, hubo muchos diputados nacionales. El kirchnerismo dijo presente con Alejandro Rossi, Gustavo Marconatto, Juan Héctor Silvestre Begnis. Varios fueron los socialistas que se dieron cita, entre ellos Miguel Barrios y Mónica Fein. Por el ARI no sólo concurrió Verónica Benas, sino que trajo a Carlos Raimundi y Marta Maffei desde la provincia de Buenos Aires. Lugar del que también llegó el intendente de Morón, Martín Sabatella, entre gobernadores y ministros de Italia, Uruguay, México y Suiza.
En el hall de la Legislatura y en la explanada se vio a personas derramando lágrimas. Antonio Bonfatti no paraba de saludar gente, y cuando se le preguntó si era su día más feliz, antepuso el del nacimiento de sus hijos, aunque enseguida aclaró que"haber llegado, también fue un parto".
Inseguridad
Santa Fe tiene una "realidad que nos duele" con "riqueza en crecimiento con pobreza en expansión". Binner habló de "carencias éticas, morales y espirituales que conllevan como epifenómeno a la inseguridad", y señaló que ésa es "la mayor preocupación de los conciudadanos". Apuntó al respecto que superar esa realidad es "un paso fundamental para reconquistar nuestra calidad de vida". Dijo que el tema "no es un problema meramente local", pero asumió "sin promesas fáciles ni tentaciones antidemocráticas" el objetivo de "combatir el delito" con "firmeza y seriedad", para lograr el "destierro de la violencia".