Salomé Crespo/Sol Lauría
En general, el cambio de color político en la provincia y en la Municipalidad genera expectativas. Los vecinos no escatiman pretensiones y le piden al nuevo intendente que "haga todo lo que no se hizo hasta ahora". Los referentes de distintas organizaciones sociales del oeste ansían no inundarse más y que por fin se concreten obras de infraestructura básicas. Al unísono, las voces reclaman "ser escuchadas".
Privilegiados exponentes de la cultura vernácula sugerían, en un informe publicado el pasado viernes en El Litoral, la inexcusable implementación de políticas en el área. Algo que contemple necesidades, potencialidades, que se planifique, proyecte, evalúe y promueva. Que se difundan los trabajos de artistas locales y se los ayude a salir de la comarca para promover el arte local.
La presidenta de la vecinal de Chalet, Claudia Albornoz, suplica que el barrio no se vuelva a inundar. Una vez en claro esto, aspira a que se ejecute "un trabajo de saneamiento importante" en el lugar. Un poco más al norte, Rubén Salas señala el apuro por "generar espacios de participación donde la gente discuta y opine" para "romper con 20 años de gobierno en los que, si bien se destinó mucha ayuda a los sectores carecientes, no siempre llegó, porque en el camino entre el que necesita y el gobierno existen bolsones de corrupción y de punteros que nunca permitieron que la ayuda llegue a los que más la necesitan".
Desde el tan discutido y reglado sector de la diversión y el entretenimiento nocturno de la ciudad, quieren que se actualicen las ordenanzas que son "añejas" y que, "mientras tanto, hagan cumplir la normativa vigente". Germán Ramseyer, de la Cámara Santafesina de Empresarios de Discotecas, Pubs y Afines, espera también que Barletta "utilice la Cámara como un interlocutor para saber un poco de la actividad".
Un periodista aspira a que el nuevo intendente "trate de hacer funcionar un aparato estatal que durante décadas fue degradado, en especial en la gestión de los Recursos Humanos". Además, que "desburocratice a la gestión de la Municipalidad y trate de reconvertir a una mayor y mejor prestación de servicios el peso que hoy tiene esa burocracia". Y "que no busque dictar más ordenanzas, sino que busque hacer cumplir las que ya hay".
Graciela Palombi, presidenta de la Asociación Civil Nueva Cultura, espera que "haya espacios de debate o de conversación. Poder concertar charlas para la calidad de vida de los discapacitados". Cree que a través de "campañas de concientización" destinadas a que la sociedad "entienda cómo se puede integrar", se logrará concretar una ciudad más inclusiva y que contemple las diferencias. Para ello, hace falta "sentarse a conversar y debatir con los funcionarios, que no saben mucho pero que pueden aprender".
Los concejales electos, que hace pocos días se hicieron cargo de sus bancas en el cuerpo deliberativo de la ciudad, también tienen expectativas puestas en Mario Barletta como intendente.
"Chuchi" Molina, por ejemplo, concejal del Frente Progresista Cívico y Social, dijo esperar de quien encabeza la nueva gestión que "tenga el suficiente liderazgo para poder satisfacer la mayor cantidad de necesidades y solicitudes de parte de la ciudadanía". Para Molina, el compromiso, la honestidad, la transparencia y el trabajo son fundamentales para gobernar. "Espero que sea un gobierno que respete a la oposición, que trabaje en equipo, que sea en quien la ciudadanía se sienta representada, que devuelva la confianza perdida en los políticos, y que él sea el depositario de esa confianza", anheló Molina.
Para el concejal de Santafesino Ciento por Ciento, Héctor Acuña, es importante que el intendente cumpla con lo que dijo en la campaña; "espero que Santa Fe no se inunde más, que tenga salud, que sea una ciudad segura, que tengamos un tren urbano, que en cada baldío haya un campo de deporte, que tenga transparencia en la gestión y que le dé participación a la oposición en los órganos de control, también que se ocupe del transporte urbano". Acuña manifestó además que como concejal quiere que Barletta le permita ayudarlo para lograr una verdadera contención social, "que se invierta en obras de desagüe, en bombas y en un plan de contingencia".
Por su parte, Rubén Mehauod, del Frente para la Victoria, anhela que le vaya muy bien al intendente, "que pueda hacer una gestión acorde con lo que ha manifestado en la campaña porque si a él le va bien, nos va bien a todos. Para mí primero está Santa Fe y después, los partidos políticos y las posturas políticas". Agregó que como concejal desempeñará su puesto sin limitaciones y que "cuando veamos algo que no nos guste, lo vamos a decir. También vamos a apoyar lo que favorezca la gobernación de la ciudad".
Por Sol Lauría
Mario Barletta se convertirá hoy en el intendente número 80 desde el reconocimiento del régimen municipal para esta capital de provincia, en 1860. El primer hombre en hacerse cargo de esas funciones fue Simón de Iriondo, cuando en 1861 el gobernador Pascual Rosas le dio esa responsabilidad al entonces ministro de Gobierno.
Pero la particularidad que le imprime el reciente rector de la UNL a la vida institucional del municipio local, es que pasará a la historia como uno de los pocos que llegaron al cargo por su militancia en el radicalismo. El primero de los de boina blanca desde la recuperación de la democracia en 1983.
Mucho antes de eso, con el clamor que suponía la llegada de Hipólito Yrigoyen al poder en la Argentina del fraude y el conservadurismo, hubo hombres que lograron representar a los vecinos de la ciudad desde las huestes de los que se podían romper, pero no doblar. Fueron de la partida Pedro Gómez Cello (1920-1924), José Urbano Aguirre (1924-1925), José María Puig (1926-1927) e Ignacio Costa (1928-1930).
Fue justo cuando los gobernadores de la provincia también eran radicales: Manuel Menchaca (1912-1916), Juan Cepeda (1919-1920), Enrique Mosca (1920-1924), Ricardo Aldao (1924-1928) y Pedro Gómez Cello (1928-1930).
Con el peronismo proscripto, en 1958 asume la presidencia de la Nación Arturo Frondizi de la mano de la Unión Cívica Radical Intransigente, por entonces dividida con la Unión Cívica Radical del Pueblo de Balbín. En simultáneo, fueron elegidos gobernadores de Santa Fe Carlos Sylvestre Begnis (1958-1962) y Aldo Tessio (1963-1966).
Fue allí cuando llegó un radical a la Municipalidad capitalina. Militante del sector frondizista, Ramón Lofeudo fue el jefe de la ciudad en el mismo período que su representante partidario estuvo a cargo de los destinos del país. El apodado "Hacha Brava", por su liderada "batalla del árbol" que arrasó en 1960 con esas especies en casi toda la extensión de avenida Freyre, se puso al frente de la repavimentación y la pavimentación de la ciudad.
En 1963 fue electo nuevamente intendente, cargo que ocupó hasta 1966 y durante el que continuó con su plan de modernizar la ciudad. Allí quedaron inauguradas las avenidas Suipacha, Marcial Candioti, Ituzaingó, Pellegini, Vera, Goyena, los tramos norte de Facundo Zuviría y Aristóbulo del Valle, entre otras.
Ahora, Mario Barletta viene a imprimir un sello distinto en la seguidilla de intendentes peronistas que asumieron desde la recuperación de la democracia, con excepción de Enrique Muttis en 1990/91. El ingeniero que transitó su vida política en los claustros universitarios, llega con la promesa de "volver a colocar a la ciudad en el lugar que nunca debió abandonar".