AFP
Aviones turcos bombardearon anoche poblaciones ubicadas en territorio iraquí que sirven habitualmente de refugio a los rebeldes kurdos, informó domingo a la AFP un responsable del Kurdistán iraquí y confirmó posteriormente el ejército turco.
"Nuestras primeras informaciones hablan de ocho aviones de combate turcos que han bombardeado poblaciones fronterizas, especialmente la ciudad de Pashashan", declaró a la AFP el portavoz de los "peshmergas" (las fuerzas de seguridad de la región autónoma del Kurdistán iraquí), Jabbar Yawa.
Las poblaciones atacadas se encuentran cerca del macizo de Qandil, en el nordeste de Irak, que sirve de refugio a los combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), enfrentados al poder de Ankara.
Jabbar Yawa aseguró que los bombardeos han destruido varios puentes que unen esas poblaciones ubicadas en una zona muy escarpada y de difícil acceso.
Muchos de sus habitantes están escapando de la zona. "Familias enteras han huido y se han refugiado en localidades vecinas", explicó el portavoz. "Hemos enviado patrullas de guardias fronterizos para ayudas a las eventuales víctimas y evaluar los daños", añadió.
Según un comunicado del ejército turco, los ataques aéreos tomaron como objetivo "las regiones de Zap, Hakurk y Avasin, así como el macizo de Qandil".
Turquía, que trata de expulsar al PKK de sus refugios en el norte de Irak, ya llevó a cabo una primera operación militar, el pasado 1° de diciembre, contra grupos rebeldes en esa región. Las autoridades turcas anunciaron "numerosas bajas" causadas en el PKK, que a su vez negó haber perdido combatientes.
El gobierno turco ya había amenazado en varias ocasiones con intervenir directamente en Irak si el gobierno de este país no era capaz de detener a las autoridades regionales kurdas.
El PKK, una organización considerada como terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea, utilizó en el pasado sus bases ubicadas en el norte de Irak (donde se esconden unos 3.500 combatientes) para lanzar ataques contra Turquía.
Enfrentado al poder de Ankara, el PKK comenzó sus actividades en 1984. En estos años de lucha se contabilizan, al menos, 37.000 muertos.
El 21 de octubre pasado, rebeldes kurdos procedentes del Kurdistán iraquí mataron a 12 soldados turcos en un ataque ocurrido en la frontera turco-iraquí.
El Parlamento turco autorizó entonces a su gobierno a intervenir militarmente en Irak, una decisión que no agradó en Occidente, especialmente a Estados Unidos, por el riesgo de desestabilización en una de las pocas regiones iraquíes relativamente pacífica.
En esa oportunidad, el gobierno de Bagdad y las autoridades del Kurdistán se comprometieron a tomar medidas para limitar los movimientos de los insurgentes kurdos en el norte de Irak.
El ministro turco de Relaciones exteriores Ali Babacan desmintió que fueran civiles las áreas bombardeadas por aviones turcos al norte de Irak.
"Ustedes pueden confiar en las declaraciones hechas por las Fuerzas Armadas turcas", dijo Babacan a la televisión, al responder a preguntas sobre si se había atacado poblados civiles en la frontera.
Un oficial kurdo-iraquí dijo que ocho aviones bombardearon algunos poblados cerca de las montañas de Qandil, dañando puentes y provocando la huída de los pobladores.
El comando turco dijo en comunicado que los bombardeos, seguidos por fuego de artillería, tenían como objetivo las bases del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Irak y que no era contra la población kurdo-iraquí. Este ataque es el segundo en el mes.