Editorial
Una ejemplar alternancia política en la provincia

En una reciente entrevista, el politólogo Natalio Botana subrayó el ejemplo que representaba la provincia de Santa Fe para la República, y destacó que la transición de un gobierno de un signo político a otro de signo diferente se realizaba de manera ejemplar. En efecto, el pasaje de la gestión justicialista liderada por el ingeniero Jorge Obeid a la gestión frentista del doctor Hermes Binner tuvo lugar con absoluta normalidad. El hecho que merece destacarse, porque la alternancia siempre es valiosa para la democracia y mucho más cuando ésta se produce respetando los procedimientos y las normas previstas por la ley.

Es verdad que en las semanas previas hubo diferencias, sobre todo por las designaciones hechas por Obeid, que a juicio de Binner eran imprudentes e incorrectas. Pero, más allá de estos chisporroteos, que para más de un observador son absolutamente previsibles en cualquier transición, lo que predominó fue la prudencia y los buenos modales.

El discurso de Hermes Binner al momento de hacerse cargo de los atributos del poder en la Legislatura fue moderado y puntual. En sus líneas generales, el flamante gobernador se limitó a señalar el cumplimiento de algunos objetivos en materia política, económica y social, muchos de ellos ya mencionados durante la campaña electoral.

Temas tales como la salud, la educación, la asistencia social a los sectores más desprotegidos, estuvieron presentes en su alocución. También hubo una referencia expresa a la reforma constitucional, un tema que genera tensiones en la oposición e incluso en las mismas filas oficialistas, pero para el cumplimiento de estos objetivos, el doctor Binner advirtió que el consenso era imprescindible y que la política no se explica sólo a través de la sanción de leyes, sino que, además, es indispensable una sociedad decidida a convivir practicando los valores pacíficos de la solidaridad.

El traspaso del poder se produjo en la Casa de Gobierno. En el transcurso del acto habló el ingeniero Obeid citando para la ocasión las palabras del gobernador Luciano Molinas, cuando abandonó el poder en 1935, como consecuencia de una intervención federal. La cita le permitió referirse a Ricardo Molinas y reivindicar su amistad con el ex fiscal, un hecho no casual ya que en otros tiempos, Molinas acompañó al socialista Guillermo Estévez Boero en la fórmula de la coalición pluralista conocida en ese entonces con el nombre de Honestidad Trabajo y Eficiencia.

Resueltos los importantes trámites de la formalidad institucional, a las nuevas autoridades se les abre hacia el futuro un horizonte cargado de oportunidades. El gobernador ya ha anunciado la agenda pública de la provincia, pero importa detenerse en temas tales como las relaciones del poder provincial con el gobierno nacional.

Al respecto, las retenciones, las políticas tributarias y las asignaciones de recursos adquieren centralidad, sobre todo en una provincia rica agobiada por los bolsones de pobreza, la creciente inseguridad y por políticas nacionales discriminatorias hacia las economías regionales. Estos problemas no se resolverán de la noche a la mañana y mucho menos alentando estrategias confrontativas, pero, importa advertir, tampoco se solucionarán espontáneamente.