Al margen de la crónica
Abandonados a su suerte

En febrero de este año, la Municipalidad instaló a la vera de la Ruta Nacional 168, pabellones comunitarios para dar cobijo y asistencia a varias familias de La Vuelta del Paraguayo, que abandonaban con pesar hogares cercados por el agua.

Día tras día aumentaba el número de niños, adultos y ancianos de distintos barrios que se alojaban en esas estructuras de zinc con unas pocas pertenencias bajo el brazo y la mente puesta en la casa o el rancho que quedaba solo, totalmente inundado.

Durante varios meses recibieron asistencia médica y alimentaria, que con el correr del tiempo se fue espaciando hasta desaparecer. La mayoría regresó a sus hogares, pero aún quedan ocho familias que sobreviven en esas estructuras calurosas porque no saben adónde ir. Sus viviendas precarias fueron destruidas por el agua que, por su caudal y por falta de obras, no pudo drenar y quedó estancada.

La gestión municipal anterior los instaló allí, en esos pabellones "únicos en su tipo en Latinoamérica", pero no pensó en el día después. Brindó asistencia durante la emergencia y los abandonó tiempo después, en el mismo lugar que les facilitó. No les dio una respuesta, los dejó "estar" en esas estructuras concebidas por el Plan de Contingencia.

Chicos, adultos y ancianos perdieron el vínculo con su barrio, con su comunidad de pertenencia. Pasaron el invierno y muchos seguramente pasarán la Navidad en esas estructuras grises, que no se parecen en nada a un hogar.

Llevan 10 meses instalados a la vera de la ruta y nadie se percata de que están allí. El gobierno que dejó el mando el último 11 de diciembre perpetuó una situación provisoria y se fue, dejándole al intendente Mario Barletta un tema humanitario por resolver.