"A cada lado", del realizador rosarino Hugo Grosso, apela a la figura del puente Rosario-Victoria como eje temático, articulando diversos relatos a partir de la figura del puente que crece, modifica e interrelaciona las partes, con variables distintas. Así la película se presenta como un ensamblaje de registros, tonos y estéticas diversas según la temática.
El filme se abre con el plano-detalle de unos pies enfundados en sugerentes tacones altos, a los que la cámara sigue como en el comienzo de "Extraños en un tren", pero aquí no hay psicópatas como en el clásico de Hitchcock, sino un travesti, con el que se ingresa en una subtrama de estética coherente a su densidad, con pocos diálogos y tomas sorprendentes en espacios cerrados.
Esta línea argumental vincula fugazmente la vida de un transformista que actúa en un club de las orillas, con la de un ingeniero alemán que trabaja en la construcción del puente y unas hermanas solteronas que le alquilan temporalmente una habitación en su casa donde reinan las buenas costumbres y los símbolos religiosos.
Por otra parte, en espacios abiertos, con mucha luz natural, se pone en escena la rutina de dos chicos isleros y su entorno. Una mirada al puente como una figura mágica que propicia la presencia de un rico cardumen da pie para una peripecia que los llevará al descubrimiento de una realidad distinta de la fabulada. Con ellos se vinculan un grupo de pescadores marginales y un adolescente (Jaibo) refugiado en la isla, huyendo de la policía.
Este relato alcanza sus mejores momentos cuando se acerca a la espontaneidad de algunos chispazos cercanos al clima de una novela de piratas ingenuos que buscan un tesoro debajo del puente, que es sólo producto de su fantasía.
En la línea costumbrista -que va y viene en la trama-, el filme incorpora a Cosme (Bidonde), un padre jubilado que espera al hijo (un exitoso empresario interpretado por Luis Machín) siempre demorado por obligaciones laborales. Se remarca la soledad del anciano en una casa que le ha quedado demasiado grande. Además, las incomodidades generadas por la permanente presencia de operarios que alteran la tranquilidad pueblerina con el megaemprendimiento sobre el río, lo impulsan a poner la propiedad en venta. El vínculo entre padre e hijo será siempre postergado, hasta que la reconciliación llegará de forma inesperada y emotiva.
En esta perspectiva de relatos corales, el realizador Hugo Grosso incorpora la figura (�alter ego?) de un documentalista, que ha sido contratado por la firma constructora para registrar paso a paso los avances de la obra.
Este cineasta de ficción realiza su trabajo sumamente condicionado, para no mostrar nada inquietante más allá de lo pintoresco: "Nada de peces muertos ni obreros accidentados", se le recuerda.
En torno de este personaje se aglutinan momentos de retórica redundante y previsible, como cuando éste expone sus angustias en un diálogo larguísimo, subrayando un pasado de ideales perdidos en los vientos del presente.
Teniendo en cuenta que "A cada lado" no es una gran producción hollywoodense, ni siquiera un producto al estilo Pol-ka, es sumamente meritorio su apuesta al cine local, abordando la historia colectiva de una transformación, en la que el puente Rosario-Victoria está visto como un símbolo de positiva integración.
Y aunque la película es técnicamente irregular, se apoya en la base de un relato sostenido, a cuya agilidad aporta un buen manejo del montaje paralelo.
Son elogiables las actuaciones de figuras consagradas a nivel nacional como Luis Machín y Héctor Bidonde, pero también sorprenden excelentes artistas rosarinos como Juan Pablo Geretto, en su rol de transformista que protagoniza una oscura historia de amor clandestino al otro lado del río.
A cada lado
Guión y dirección: Hugo Grosso.
Elenco: Luis Machín, Héctor Bidonde, Mónica Galán, Miguel Franchi, Juan Pablo Geretto, Julián Knab, Mónica Alfonso y otros.
Dirección de fotografía: Sergio García; Cámara: Luciano Barrera; Sonido: Ernesto Figge; Dirección de Arte: Oscar Vega; Música: Carlos Casazza; Montaje: Hugo Grosso; Productor: Hugo Grosso; Producción Ejecutiva: Milagros Alarcón; Duración: 90 minutos.
Se exhibe en el cine América: lunes 22.15, martes 18.30 y miércoles 20.15.
Rosa Gronda