González Fraga estimó un crecimiento del 6 % para el año próximo
"Las políticas de subsidios hoy benefician a los que más tienen"
El economista disertó ante 150 empresarios en la Unión Industrial de Santa Fe. Dijo que la equidad en la distribución del ingreso es la condición imprescindible para cualquier política que se implemente.

Gabriel Rossini

El economista Javier González Fraga aseguró que los próximos dos años serán cruciales: "Si el país crece como hasta ahora, aunque sea a menor ritmo, los argentinos le habremos ganado la batalla a la memoria histórica y habremos superado nuestra natural tendencia a pensar y a actuar como si la economía explotara cada diez años, y empezaremos a pensar en el largo plazo, que es lo que necesitamos para comenzar a resolver los problemas verdaderamente importantes.

"Estamos entrando en el sexto año de crecimiento, que va a ser alto, pero no tan importante como el de los últimos años. Mi perspectiva es que vamos a crecer por arriba del 6 %", aseguró González Fraga, al tiempo que enumeró una serie de temas "muy importantes" que hay que corregir "porque algunas variables se han deteriorado un poco en los últimos 18 meses, producto, probablemente, de la campaña política.

"Lo primero, asegura, es recuperar la cuestión fiscal. El superávit bien medido, excluyendo los traspasos previsionales, bajó a la mitad, está cerca del 2 % del producto y debería volver al 4 %. Eso es clave, junto con otras políticas, para contener la inflación, que está entre el 16 y el 17 %, y de alguna manera tiene que bajar porque, si no, vamos a tener una apreciación del tipo de cambio. Dudo que la devaluación pueda este año acompañar el proceso inflacionario y eso pone cierta tensión en algunos sectores industriales".

Con respecto al comercio exterior, González Fraga advirtió sobre un importante incremento de las importaciones, "lo que obliga a fortalecer los planes estratégicos sectoriales", y pronosticó "tasas de interés más altas porque ya no hay posibilidades de seguir emitiendo dinero para que quede en el público y, al mismo tiempo, hay una situación internacional que ha elevado el piso de las tasas de interés para los mercados emergentes.

"Aunque siguen siendo buenas las condiciones de la economía, probablemente no son tan buenas como las de 2007, y ello nos va a obligar a ciertos reacomodamientos. No se trata de cambiar de política. Tenemos que volver a basarnos en una economía competitiva, con un peso competitivo y tasas de interés bajas de la mano con el superávit fiscal. Debemos trabajar en el tema energético: Argentina no tiene posibilidades de solución energética del lado de la oferta en el corto plazo y, por eso, debería actuar por el lado de la demanda. Tenemos que pensar la inserción en el mundo en línea con los planes estratégicos sectoriales. Ésta es la agenda de los temas que se hizo un poco más compleja porque no es lo mismo crecer tres años que seis, pero de ninguna manera me hace abandonar el optimismo de que la Argentina, de la mano de la política económica de 2002, podrá escribir una historia de éxitos en esta década", puntualizó.

-�Todas las políticas deberían estar basadas en la equidad en la distribución del ingreso?-Ésa es la condición imprescindible. No debería ser admisible ninguna política que no ayude a mejorar la equidad y a solucionar el tema de la pobreza. Por eso no estoy de acuerdo con recetas que pasen por enfriar la economía, por el aumento a la tasa de interés ni por la apreciación cambiaria. Eso agravaría el problema. Por eso justifico impuestos que son distorsivos, pero son inevitables en este contexto, como las retenciones. Y debemos tener mucho cuidado de no confundir una política de asistencialismo a través de los controles de precios con una política de deterioro de la producción. Hay que ser mucho más precisos en la defensa del bolsillo de los que menos tienen, dando subsidios a la demanda y no a la oferta. No podemos seguir perjudicando a los tamberos o a los productores de carne o de trigo por el solo hecho de que producen bienes de primera necesidad. Tenemos que lograr la satisfacción de los que menos tienen a través de subsidios directos a estos sectores y no mediante controles de precios ni de subsidios cruzados que, finalmente, terminan subsidiando la leche del gato del millonario, en lugar de realmente canalizar los fondos a los que menos tienen. -Viene planteando la necesidad de terminar con los subsidios a los que más tienen...-Sobre todo a los porteños, que nos beneficiamos muchísimo de todo esto. La mayoría de los subsidios termina en Buenos Aires. Logramos tarifas eléctricas que son una fracción de las del resto del país. Tenemos el gas más barato, los combustibles más baratos. En el tema del transporte es inadmisible que se esté subsidiando en una ciudad como Buenos Aires, donde debería ser rentable. -�Existe la posibilidad de que ocurra una crisis?-Cristina tiene todas las herramientas para evitarlo. Tiene que controlar la puja distributiva no con políticas de precios y salarios muy intervencionistas, sino creando un marco para encuadrar las discusiones. No debe intervenir ni para bajar los incrementos salariales ni para resolver las internas sindicales, como lo dijo clarísimo en el discurso de asunción. Debemos tener confianza. Argentina es un país maduro para funcionar en el marco de las reglas del capitalismo. Y esta puja entre sindicatos y empresas forma parte de la esencia del sistema capitalista. No tenemos que asustarnos. No podemos pretender que desaparezcan los sindicatos ni que las empresas acepten cualquier condición que le pongan.

Inflación

-�Cómo se ataca la inflación, si la mitad del país no la genera porque no le alcanzan los ingresos y la otra mitad los tiene en suficiente cantidad como para crear una sobredemanda?

-Lo primero es evitar enfriar la economía porque se afecta a la mitad más pobre y después hay que ver cómo se le pone límites a la mitad más rica, que es la que está recalentando algunos mercados; y son claramente los que están empujando el proceso inflacionario porque reciben subsidios a través de las tarifas, de las políticas como la de control de las exportaciones de carnes y de lácteos, que permiten que un lomo que debería costar 60 pesos en el mercado interno cueste 20 y que quesos duros que deberían costar 70 pesos el kilo cuesten menos de la mitad. Esto no solo no ayuda a los pobres, sino que los perjudica porque pierden trabajo, pierden posibilidades de crecimiento. Hay que revisar las políticas de subsidios porque hoy benefician a los que más tienen.

-El presidente Kirchner trabajó para fortalecer el mercado interno. �Se debería continuar por el mismo camino o se deberían buscar otras alternativas, como fortalecer las exportaciones?-No son alternativas. En una empresa que exporta sus empleados consumen en el mercado interno. Las exportaciones alimentan el mercado interno y a la inversa. Es un error pensar que son alternativas. Los países que tienen los mayores mercados internos son los que lideran las exportaciones, como Estados Unidos o los de la Comunidad Económica Europea. China, que se caracteriza por exportar mucho, lo hace para fortalecer su mercado interno, donde cada año incorpora 40 millones de chinos. Una Argentina completa por año de nuevos consumidores, gracias a su política de exportación. Creo que es un acierto crecer sobre la base del mercado interno, aunque, obviamente, esto tiene que complementarse con exportaciones y con inversiones; de lo contrario, no es sostenible. Pero el consumo interno nunca es menor al 60 % del PBI. -Una de las quejas de los industriales es la falta de financiamiento para desarrollar nuevas inversiones productivas. �Cuál es la receta para corregir esta situación?-El ministro Lousteau hizo una excelente gestión al frente de la presidencia del Banco Provincia con el programa que se llamó Fuerza Pyme, así que tenemos que ser optimistas. Creo que hay que pensar menos en financiar el consumo y más la inversión, buscando un equilibrio porque, si solamente se financia el consumo en detrimento de la inversión, obviamente va a crear un exceso de demanda. Hay que financiar simultáneamente el consumo y la inversión.

Galán defendió el Pacto Social

Previo a la exposición de González Fraga, el presidente de la Unión Industrial de Santa Fe, Carlos Galán, repasó los objetivos alcanzados por la industria: "Desde el sector privado hemos generado en la provincia más de 300.000 puestos de trabajo en los últimos 4 años. Nosotros, los industriales de la región nos hemos insertado magníficamente en este contexto y hemos estado a la altura de las consecuencias: el departamento La Capital es el segundo departamento de la provincia en producto bruto industrial, cantidad de industrias pymes y mano de obra industrial. Por eso invitamos a las flamantes autoridades a continuar con las políticas activas de apoyo a la industria".

Más adelante, Galán se refirió al Pacto Social, una idea que está incubándose en la clase dirigente argentina a partir del cambio de autoridades, al decir que "creemos que no debemos circunscribirnos meramente a un acuerdo de precios y salarios; sino incluir a otros sectores de la sociedad y hacer de ese diálogo algo más amplio, que incluya cuestiones como por ejemplo la formación laboral, la infraestructura y el acceso a los servicios para la producción. Como entidad de primer grado, del interior del país, apoyamos la iniciativa. Desde nuestro apoyo a un posible pacto social, apostamos a respetar las características propias de cada departamento de la provincia, con sus fortalezas, sus debilidades y sus potencialidades".

En este sentido, Galán recordó el acuerdo firmado hace un año con la CGT Regional Santa Fe, para llamar a una mesa de negociación entre las partes, previa a la actuación de la Secretaría de Trabajo de la provincia ante cualquier conflicto laboral.