Paulo Pécora (Télam)
"La idea generadora del espectáculo es darle un concepto plástico al puente trasbordador y mostrárselo a la gente de diferentes modos, con distintos colores, transformándolo en un elemento artístico", dijo Pastorino, quien en 2001 había preparado el espectáculo "Réquiem para Riachuelo".
El prestigioso iluminador, que debutó en cine como director de fotografía del filme "Monobloc", de Luis Ortega, afirmó en una entrevista con Télam que "la intención es ir sacándole al puente capas de historia, mostrarlo en todas sus facetas, ver cómo pasa la luz de un lado hacia el otro y descubrir lo que ella pueda develar del lugar".
Con el título "Paréntesis", el proyecto forma parte de la segunda edición de esta intervención al puente trasbordador Nicolás Avellaneda y su entorno natural sobre el Riachuelo como soporte de intervención artística, con luces de colores rítmicas y efectos de luz fluorescente como materia expresiva.
Este espectáculo al aire libre integra la más alta tecnología en materia de iluminación y fuegos artificiales diseñados por Pastorino, con un concierto de sirenas de barcos que se apreciará en todo su esplendor la noche del 25 de diciembre, después de las 21, en el puente sobre la Vuelta de Rocha.
"El trasbordador era un elemento muy importante de nuestra ciudad, porque trasladaba a toda una sociedad trabajadora de un lado al otro de la Ribera. Hay muy pocos trasbordadores de hierro en el planeta, con lo cual, el de La Boca se está transformando en un monumento", opinó Pastorino.
Sin embargo, para el artista, "lamentablemente, en la Argentina vamos abandonando nuestros elementos urbanos, los dejamos morir hasta que llega un día en que se van a caer. Cada vez hay menos apoyo a la cultura, no hay planes y estamos en una especie de paréntesis", advirtió.
"Somos una sociedad que ha tenido una cultura trascendente, y hoy estamos en un paréntesis, hemos dejado de ser un centro cultural importante latinoamericano y estamos en una especie de parálisis", dijo Pastorino, quien agregó: "No sabemos hacia dónde nos dirigimos, tanto en nuestro arte como en nuestra cultura".
El artista pasó su infancia acompañando a su padre en su taller de la Ribera, una zona donde muchos pintores tenían sus estudios, y ese recuerdo todavía vivo -el de las embarcaciones, los astilleros y el colorido de las casas de los inmigrantes genoveses- es el que lo inspiró para pensar su intervención.
"La luz que usaremos tiene el colorido tradicional de La Boca, basado en los colores de las casas de la colonia de genoveses -los `xeneizes'- que vivían ahí", señaló Pastorino, a quien acompañan en el montaje de la instalación 80 personas, entre técnicos de luces y de sonido, prensa, seguridad, prefectura y bomberos.
Para el iluminador "este `Paréntesis' va a embellecer al trasbordador, aunque somos conscientes de que esto es temporal y no va a cambiar nada, aunque les demuestra a la gente y a los gobernantes que se puede.
"La idea de paréntesis también está vinculada a que los artistas tenemos que tomar partido, en el sentido de la acción, y eso es por ejemplo develar y descubrir ese trasbordador, que es realmente increíble y monumental", indicó Pastorino.
Y agregó: "Como decía Artaud, el artista tiene que atacar al espíritu público, pero no en el sentido político, sino en el de develar y subrayar la importancia de cosas que están a la vista de todos, pero, a veces, pasan desapercibidas".
En el caso del trasbordador de La Boca, Pastorino quiere mostrárselo a la gente "como si fuera una tela donde uno empieza a realizar una pintura e investiga sus formas a través de la luz. Solamente verlo completamente rojo o azul le dará a la gente una visión diferente del monumento.
"En definitiva, la idea es recuperar la vida de esa zona y, además, transferirles a los vecinos la idea de que ese monumento nos pertenece a todos, que es algo con una belleza ya incorporada a la ciudad y que debemos darle la importancia que merece".