Pascale Mollard-Chenebenoit (AFP)
Para los europeos que quieren celebrar Navidad de manera responsable desde el punto de vista ecológico, los especialistas del medio ambiente evitan las consignas extremas, limitándose a aconsejar sentido común y moderación para evitar el despilfarro.
Todo el mundo puede adoptar "pequeños gestos" que limiten las repercusiones de la celebración sobre el medio ambiente, afirma Nadia Boeglin, de la Agencia francesa del Medio Ambiente.
Para el árbol de navidad, lo ideal es un árbol pequeño con raíces que, después de las fiestas, puede plantarse. Navidad es la fiesta de las luces, pero puede evitarse iluminar el jardín, lo que consume mucha energía y perturba a los insectos, agrega.
En la mesa, hay que evitar los manteles y vajilla desechables, y para el menú, lo mejor es elegir productos locales, de temporada y, si es posible, procedentes de la agricultura biológica. Al que le gusta el caviar, y tiene los medios para comprarlo, se le pide que sea exigente con el origen, para evitar el procedente del tráfico ilícito, o que opte por el caviar de criadero.
Las ostras, en cambio, son ecológicamente positivas, puesto que funcionan como pequeños sumideros de carbono al absorber el CO2 para fabricar su caparazón.
Y, para el postre, lo mejor es arremangarse y prepararlo uno mismo, con lo que se evitarán los dulces cargados de aditivos químicos o demasiado azucarados.
Otro buen consejo: al hacer las compras y cocinar, hay "que acordarse de todo lo que se tiró el año pasado, a fin de no preparar demasiada comida", acota Boeglin.
Lo más duro para el medio ambiente son los numerosos regalos contaminantes e inútiles. Hay que evitar los objetos inútiles y "elegir regalos que halaguen a la persona que los recibe, pero que a la vez sean utilizados y guardados por ella". añade.
El mayor problema son "los productos de alta tecnología, sumamente regalados en Navidad cuando son el perfecto contraejemplo del regalo ecológico", dice Bouttier-Guérive. Su fabricación consume mucha energía, al igual que su utilización, y no es fácil reciclar los materiales y sustancias, a veces tóxicas, que los componen. Para los artefactos a pilas, pueden regalarse al mismo tiempo pilas recargables. Para los juguetes y los objetos de madera, una referencia segura es el logotipo internacional FSC o europeo Pesc, que garantizan la procedencia de bosques administrados de manera sostenible.
También los productos fabricados con materiales reciclables o procedentes del comercio equitativo son en general más respetuosos del medio ambiente.
Finalmente, se están poniendo a la moda los regalos "inmateriales": entradas para espectáculos, abonos para conciertos o la ópera, etc.
"Y cuando termine la fiesta, no hay que olvidar de seleccionar la basura, separando los desechos orgánicos de los reciclables", concluye.