La asunción de las nuevas autoridades municipales y comunales, al margen de las alegrías transitorias de los vencedores, cambió abruptamente cuando debieron hacerse cargo de sus funciones.
Denuncias sobre déficits en las arcas municipales de Santa Fe, Esperanza, Reconquista, Santo Tomé y Calchaquí; además de comunas como las de Sauce Viejo, muestran hasta qué punto no hay una salida ordenada, que incluya, como corresponde, la exhibición de los verdaderos números que hay en caja.
En ese sentido, los concejos municipales y las minorías en las comunas deberían encargarse de controlar cuál es el verdadero estado patrimonial para que no se produzcan situaciones desagradables y sorpresivas que terminan afectando a los empleados, ya que la consecuencia es que esa falta de fondos hace peligrar el pago de sueldos como ocurre en varias reparticiones.
Tampoco deja de llamar la atención que en Reconquista se formara una comisión de control de la transición, precisamente para evitar cualquier desfasaje en el traspaso a las nuevas autoridades, pero no alcanzó. La flamante administración municipal debe hacer frente a una deuda de 9 millones de pesos declarada por la gestión saliente y ahora, ordenarán una auditoría para determinar la real situación financiera.
A estas cuestiones que mellan el desenvolvimiento y funcionamiento de los municipios y comunas se suma la ausencia de las autoridades que terminaron su mandato en el acto de traspaso del poder a las electas, lo que marca una no menos preocupante situación de falta de apego y responsabilidad institucional para la que fueron elegidos mediante el voto.
Llama la atención que a 24 años de haberse instaurado el sistema democrático en la Argentina, todavía sucedan este tipo de episodios que no deberían producirse atendiendo a las reglas de juego que hacen posible toda convivencia.