Entre las 12 y 3.30 de la madrugada de hoy, se retuvieron 15 vehículos en los operativos de control que puso en marcha la Municipalidad. La causa fue, en la mayoría de los casos falta de documentación. Del total, cuatro dieron positivo en el test de alcoholemia, que ayer se realizó con un solo puesto de control. La cantidad de automóviles retenidos coparon rápidamente la capacidad del corralón que funciona en el ex Mercado Progreso.
Hay algo que es indudable: el alcohol no afecta a todas las personas por igual. Pero hay también otra certeza: el alcohol afecta -en mayor o menor medida- los reflejos y la capacidad de reacción de todas las personas.
A nivel internacional, el límite de alcohol en sangre para poder conducir está establecido en 0,50 gramos de alcohol por litro, una medida que, en líneas generales, equivale a un vaso de vino o dos vasos de cerveza. No más.
"El alcoholímetro marca el nivel de alcohol en el aire espirado, que se correlaciona con el nivel de alcohol en sangre. Sucede que no se le puede hacer a todo el mundo un análisis de sangre, primero porque no es práctico, y segundo porque es invasivo". La frase pertenece a Diego Marozzi, médico coordinador en los controles de alcoholemia que realiza el gobierno de la ciudad de Santa Fe.
En ese sentido, la Municipalidad incorporó esta semana dos nuevos alcoholímetros, lo que permite multiplicar el número de puestos de control. Hasta ahora había sólo un aparato disponible, pero según informó el interventor de la Dirección de Tránsito, José Luis Quintana, ya no funciona. De todos modos, dos alcoholímetros ya fueron adquiridos y podrían sumarse al trabajo de control a partir de la próxima semana.
Marozzi detalló que esos controles "se realizan al azar. El procedimiento consiste en solicitarle al conductor que sople en una pipeta previamente esterilizada, que se abre en su presencia. Esa pipeta se coloca en el alcoholímetro, y se le hace soplar por tres segundos bien fuerte. Eso arroja un resultado en el alcoholímetro. El resultado, sumado a un breve examen sobre cómo están las conjuntivas, la forma de hablar, el modo de expresarse, el sistema de coordinación y motriz de la persona, nos indica si está en condiciones de seguir manejando", explicó.
El profesional también remarcó que los diferentes estudios muestran que la respuesta al alcohol cambia según el género y el peso de la persona, y según lo que haya comido antes de tomar. "Sin la presencia de alimentos recientes, el alcohol es absorbido rápidamente por el torrente sanguíneo y el nivel de alcohol en sangre aumenta. A su vez, por cuestiones de metabolismo, el efecto del alcohol es mayor en las mujeres que los hombres, y los tiempos que necesitan ellas para reponerse y llegar a un nivel de alcoholemia cero también son superiores".
Para el médico, los efectos de la bebida "dependen de la metabolización: no es lo mismo una persona habituada a beber alcohol que una persona que nunca bebe. Lo mismo sucede con la graduación alcohólica de la bebida: no es lo mismo un vaso de vino que uno de whisky. Una bebida que hoy se consume mucho, sobre todo en el caso de los jóvenes, es el fernet con cola, que tiene una graduación todavía superior que el whisky", explicó.
Queda claro: los efectos dependen de cada persona. Pero sí se puede hacer un promedio. "Para tener una idea, el límite permitido serían dos vasos de cerveza de 300 ml. Si es vino, lo permitido es un vaso. Por encima de eso, ya hay muchas posibilidades de que el alcoholímetro dé positivo", graficó Marozzi.
El champán, en tanto, tiene una graduación del doble de la cerveza, muy similar al vino. Como se considera que la copa de champán tiene una capacidad de 100 ml. "podemos decir que con dos copitas no habría problemas".
Los diferentes estudios coinciden en que quienes toman alcohol tardan más en reaccionar ante un imprevisto y son más imprecisos a la hora de maniobrar porque sufren una alteración en la percepción de las distancias. Así las cosas, el incremento en el tiempo de reacción se produce por una disminución en los reflejos y una percepción tardía del inconveniente.
El profesional médico que coordina los controles de alcoholemia remarcó que "el alcohol es sinónimo de depresor del sistema nervioso central. Si bien en principio se produce una sensación de bienestar, ligado a un mayor control de la situación y mayor verborragia, se debe a una desinhibición de factores biológicos por depresión del sistema nervioso. Es muy común que te digan `pero si yo estoy bien'. Sucede que aunque la persona no perciba todavía un efecto, ya hay reflejos disminuidos", dijo.
"La persona tiene que ser consciente de que el hecho de consumir alcohol, por más que no sienta cambios, ya le afecta los reflejos, y es por eso que se pone un límite de 0,5 gramos por litro como valor permitido. Por encima de esos valores -que son internacionales- se está en infracción", reiteró Marozzi.
Y finalizó con una advertencia: "Hay una creencia popular de que se va a poder engañar al alcoholímetro masticando chicle o comiendo caramelos mentolados- Es un error: el aparato es bastante preciso y registra sólo alcohol etílico".
Recuperar el auto
Tal como sucedió el fin de semana pasado, se dispuso que los jueces de Falta realicen una guardia especial, durante el fin de semana, para que los dueños puedan retirar sus vehículos antes del lunes. Funcionan de 9 a 13 -sábado y domingo- en el Palacio Municipal.