TEMA CENTRAL / CELEBRACIONES
La Navidad de los pueblos latinos
Santa fiesta pagana. Lo que nació como un intento cristiano por absorber las celebraciones paganas, se convirtió en una amalgama festiva que hoy congrega a los pueblos, entre luces alegres, alrededor de los regalos, los licores y la buena comida. Toda una práctica cultural a la que cada nación le imprime una marca propia. textos de Kevin Alexis García (*).

Ruiseñores gigantes y multicolores entre los árboles, arcos dorados, serpentinas magentas, rombos verdes y rojos en el firmamento, mariposas encendidas como luciérnagas junto a imágenes descomunales de José y María, son algunos de los adornos que iluminan las ciudades del sur americano. Esta celebración, que en algunos países se practica entre la moderación y la parquedad, en otros es todo un derroche de color y sabor. Así se da en las naciones tropicales.

En Colombia, mi país de procedencia, ciudades como Cartagena y Cali engalanan árboles como palmas sujetando luces e imágenes policromáticas. En toda la nación, desde mediados de octubre, las emisoras ambientan la festividad con música "Guasca", un género propio de las regiones campesinas cafeteras, de estructura básica y humor simple y vulgar, cuyas letras son una oda a los chistes y el goce sin remordimientos.

La sociedad se dispone para la fiesta colectiva. Desde inicios de diciembre, con los primeros sueldos del mes, la gente se aglomera en los almacenes de cadena e invaden las calles del centro de la ciudad. Cada persona debe estrenar ropa "de pies a cabeza" el 24 y 31 de diciembre, sin importar su nivel económico. Para los sectores de menores ingresos es toda una cuestión de dignidad. Por esto, algunos padres pueden fiar el vestuario de sus hijos y pagarlo durante el año siguiente.

El siete de diciembre las familias engalanan las calles de los barrios con faroles de papel, guirnaldas y estrellas. Se decoran las puertas, las ventanas y las salas de las casas. Al llegar la noche, todas las veredas se bordean con velas en honor a la virgen María. El día siguiente se declara festivo y en algunos pueblos se repite el ritual anterior.

En Panamá, en esta fecha, celebran el "Día de la madre" con cenas y regalos para las progenitoras.

En adelante, los niños que terminan las clases se preparan para las novenas navideñas que inician el quince y terminan el Día de Nochebuena. Niños y padres se congregan en las casas y luego de repetir algunas oraciones, relatan la travesía de José y María hacia Nazaret, cantan villancicos con maracas, mientras los anfitriones regalan chocolates, bananas y otros dulces. En los hogares populares, los niños improvisan instrumentos musicales con alambres y tapas de gaseosas. Se les ve saliendo de una casa a otra repitiendo varias veces el ritual del novenario. Devoción que se compensará el último día, cuando los anfitriones entregan los obsequios infantiles.

Una actividad similar se celebra en México. A partir del 16 de diciembre se inician las "Posadas", en las cuales las familias golpean de casa en casa buscando quién los acoja. Así, significan la tortuosa travesía de José y María durante los nueve meses de gestación. Cuando encuentran la estadía, niños y adultos rompen una piñata, toman ponche con colaciones de dulces y frutas como jícamas y mandarinas.

La cena de Nochebuena

El 24 de diciembre es una ocasión especial. Cada país latinoamericano organiza un banquete con sus alimentos típicos. Mientras en Argentina muchas familias prepararán el tradicional asado con matambre y morcilla, en Colombia cocinarán tamales de gallina, manjar blanco (dulce de leche), buñuelos y natilla. También podrán preparar lechona, que consiste en hornear un chancho sacándole las entrañas y rellenándolo con arroz, arveja, orégano y otras hierbas de condimento.

En Bolivia cocinarán picana, un caldo picante y dulce con mazorca, tomate, zanahoria, pecho de vaca y pollo. Esta comida se acompaña de vino seco y del postre Emperatriz de Quinua, que preparan con quinua, almendra y brevas.

Por su parte, en Paraguay harán la tradicional sopa paraguaya. Para su cocción combinan queso, harina de maíz y cebolla en leche, hasta alcanzar una sustancia espesa; con ella acompañarán carnes rojas y blancas.

Venezuela no se queda atrás y las familias se congregan alrededor de la hallaca. Consiste en un guiso con carne y cuero de chancho con cebolla, pimentón, alcaparras y ajo porro. Es envuelto en una masa de maíz que, posteriormente, recubrirán con hojas asadas de plátano y pondrán a hervir en agua. Las hallacas se comen al compás de las gaitas, música popular que se toca con tambora y charrasca, que data de la época de la colonización y la esclavitud, y que se practicaba como catarsis de la protesta esclavista.

En la mayoría de los países cada plato fuerte es acompañado de postres y pasteles típicos. En Chile, suelen acompañar el tradicional pollo al pil pil con el pan de Pascua, una mezcla de ron, vinagre, anís y nuez moscada. La bebida especial es la Cola de Mono, pero no se imagine un alimento de jungla, porque este licor sólo combina café, aguardiente, azúcar, canela, clavos y vainilla.

Ecuador endulza sus banquetes con el pan de miel, un alimento que hace honor al nombre en su preparación. Por su parte, Uruguay opta por sabores fuertes y su torta pascualina es preparada con cebolla, ajos, hongos secos y manteca.

Rituales de Año Nuevo

Pasada la Nochebuena, faltará despedir el año de la mejor forma. En los barrios de mi país, la gente suele armar muñecos con rostros alusivos a figuras públicas. Son rellenados con trapos y pólvora. El 31 de diciembre, en algunos pueblos se hacen desfiles por las calles y se lanzan entre los participantes huevos y harinas. Los más desprevenidos corren a comprar la ropa para estrenar, mientras las madres llenan botellas con semillas de trigo, poroto, arveja y arroz para que no falten los alimentos. Los fanáticos de la superstición se hacen leer las cartas y esparcen huevos sobre vasos con agua para leer la suerte.

Llegada la medianoche, las familias se apostan sobre las veredas de las casas. Toman aguardiente con chancho, natilla y buñuelos. A las 12:00 a.m. suena una sirena, los muñecos estallan, las familias se abrazan, en un barullo de mujeres que tragan uvas, hombres que gritan "Conejo", jóvenes que corren con maletas y otras mujeres que lloran, de alegría o de tristeza. Al final, todos terminan bebiendo y bailando.

Así, esta fiesta que institucionalizó la iglesia Católica, alrededor del año 345, para absorber las fiestas que celebraban la llegada del sol, se ha convertido para los pueblos en un gozo poderoso de obsequios, son y sabor. Santas fiestas paganas.

Niño Dios, Papai Noel: la misma ilusión

Así el pueblo latino festeja en la Nochebuena. Mientras los más tradicionales acuden a las Misas de Gallo, los padres organizan los regalos con sigilo, los niños intentan dormirse para que llegue el "Niño Dios" a Colombia o el "Papai Noel" a Brasil. Y aunque en Chile no faltan los muñecos de Santa Claus, es el "Viejito Pascuero" quien alegra los corazones de los australes. Los niños estrenarán sus juguetes y los jóvenes y adultos de los Llanos Orientales de Venezuela bailarán con el sonido de los tambores del cuero de chivo, con las maracas y los furrucos.

(*) Periodista colombiano