ACTUALIDAD / FIESTAS NAVIDEÑAS
En lejanas tierras de ensueño y leyenda
La casa de Santa Claus. La remota ciudad de Rovaniemi es la capital de la Laponia finlandesa, situada en el Círculo Polar Ártico. Precisamente en ese lejano enclave se encuentra el hogar de Papá Noel, el hombre que más amigos tiene en el mundo. Pero hay también en el mundo, otros rincones mágicos donde se celebran particulares navidades. textos de Nidia Catena de Carli.

En el mes de diciembre todo está preparado para la temporada de Navidad: la estafeta de correos, los renos, el centro comercial, la oficina de Papá Noel, y el parque temático dedicado a la Navidad denominado: "Santa Park". (Se trata del único parque temático del mundo dedicado a la Navidad).

Es que allí, en la lejana ciudad de Rovaniemi -capital de la Laponia finlandesa- está la vieja casa de Papá Noel. En sus proximidades, Santa Claus ha hecho excavar una gigantesca gruta dentro de la montaña, para que los visitantes que lleguen al lugar se encuentren cómodos y felices en un ámbito de ensueño, donde se vive una perpetua Navidad.

Allí mismo, los niños podrán cumplir con uno de sus mayores anhelos: entregar personalmente su carta a Papá Noel. Pero aquellos que no tengan la posibilidad de vivir este sueño, pueden mandarla por correo y es suficiente con poner: Papá Noel. Laponia. Finlandia.

Los privilegiados que puedan visitar la gruta, se encontrarán con una extensa entrada de doscientos metros que los conducirá a una estancia de once metros de altura y treinta y tres metros de diámetro. Tanto esta sala como el corredor están llenos de atracciones, paseos y aventuras, cada una más fascinante que la anterior. Los visitantes podrán disfrutar girando en el Carrusel de Navidad ordenado con motivos navideños y regalos para quienes lo aborden.

En el auditorio, engalanado para la ocasión, vivirán un espectáculo multivisión que les irá narrando la leyenda de Papá Noel y sus fantásticos viajes nocturnos con su trineo tirado por renos, cargado de regalos para los niños.

El safari mágico en trineo

Este viaje transportará a los turistas por los más bellos paisajes laponeses cubiertos de nieve gran parte del año. Descubrirán la flora y fauna de la región con la luz azulada de las tierras árticas que cambia desde las largas noches de invierno a los días de verano, en que el Sol de Medianoche no deja que la oscuridad caiga sobre este país de cuentos.

Los niños también podrán contemplar los teatros de marionetas, la Ruta de los Renos y la aventura de escalar, entre otras muchas alternativas. Y, por supuesto, un pesebre viviente que llena de regocijo el alma.

Los gnomos que viven con Santa Claus son parte del encanto de esta caverna rocosa. Estos pequeños seres trabajan afanosamente en la preparación de los presentes navideños, para que los sueños de Navidad se transformen en realidad.

Los festejos en Roma

Es la ciudad eterna y centro de la cristiandad. Estos títulos hacen de Roma una cita obligada en Navidad.

La Misa de Gallo -que nosotros heredamos de allí- en la Basílica de San Pedro en Nochebuena, y la bendición Urbi et Orbe del día de Año Nuevo, son los actos religiosos principales, pero toda Roma es un bullir gracias a los mercaditos en calles y plazas donde se venden objetos navideños y esculturas para la preparación del pesebre. En cada casa hay uno y por la ciudad están diseminados más de un centenar de pesebres históricos, que se pueden visitar en la semana navideña. Esta representación popular del nacimiento de Cristo surgió en el siglo XIV y se va acrecentando año tras año.

El otro plato fuerte de la Navidad romana es la gastronomía, muy rica y abundante, que hace retornar a los "gourmand" una y otra vez a Roma.

El Niño Dios de la Iglesia de Santa María de Aracoeli de Roma, de madera tallada en un trozo de leña del Jardín de Getsemaní, se remonta al siglo VII.

La escultura es considerada milagrosa, y fieles de todos los lugares del mundo lo visitan o escriben cartas y hacen ofrendas, pidiendo sus favores.

Para las fiestas navideñas está expuesta en el pesebre, y es una costumbre muy antigua que los niños concurran a recitar y cantar villancicos al Niño Aracoeli.

En Polonia

Si por algo se destacan las navidades en Polonia es por conservar vivas algunas tradiciones. Así, por ejemplo, a nivel popular la alegría de las fiestas se expresa mediante largas trompetas de madera, llamadas Ligawki, que miden casi dos metros de largo. El sonido que producen se escucha desde muy lejos, atrayendo así la concurrencia de la gente que se reúne a festejar.

Para atraer la suerte, en muchos lugares se colocan pajas de heno debajo del mantel de Navidad.

Al terminar la cena de Nochebuena, cada uno saca una pajita que examina cuidadosamente. Las largas significan buena suerte para el año que va a comenzar; en cambio, las cortas o torcidas auguran un año tanto difícil.

Brindis en Praga

El 2 de diciembre comienza la Navidad en Praga con la inauguración de la decoración navideña de la ciudad y, muy especialmente de la plaza de la Ciudad Vieja, donde se hallan la Iglesia de San Nicolás y el monumento de Jan Hus, que muriera quemado en la hoguera en Costanza.

En el centro de la plaza se instala un gran Árbol de Navidad y un pesebre. También se inaugura un mercadillo que estará abierto hasta el día de Reyes. Este mismo lugar es el escenario de reparto de la popular sopa de pescado para todos los asistentes. Se sirve el día de Navidad y se elabora cocinando el pescado con ajo hasta que la carne se separa de las espinas y al que después se añade caldo, verdura rallada, sal, harina, jengibre y perejil; es de buen augurio tomarla y brindar con ponche o cerveza.

Los praguenses dan la bienvenida al Año Nuevo frente al reloj renacentista del Ayuntamiento que, en esta fecha, aparece muy visitado por músicos y coros que no cesan de interpretar villancicos.

Holanda se viste de fiesta

En Holanda las fiestas de Navidad comienzan a principios de diciembre. El día 5 de este mes se celebra la fiesta de San Nicolás, en honor al Santo de la Navidad.

En idioma holandés se conoce como la fiesta de "Sinter Klaas", y sus orígenes se remontan al siglo III con el nacimiento del santo en Asia Menor. Su fama de santo protector de los necesitados -siempre generoso con los niños- lo llevó a convertirse en Santo Nacional de Rusia, en el siglo X, y en una figura especial del santoral europeo a partir -sobre todo- del año 1087, cuando sus restos fueron trasladados a la ciudad italiana de Bari. Pero fue en Holanda y en Nueva York donde su figura se convertiría en el simpático Papá Noel de rojos ropajes, barba blanca y trineo tirado por renos.

Particularmente en Holanda, esta fiesta no tiene connotaciones religiosas, por lo que todos se sienten convocados e incluidos en esta celebración anual.

Pero la fiesta navideña en Holanda es mucho más que el "Sinter Klaas". Como en el resto del mundo, todos se sienten convocados para reunirse con la familia, preparar el pesebre, disfrutar de unas comidas muy especiales y recibir regalos. Sobre todo los niños esperan ese día ansiosamente.

Es así: una época de paz y buena voluntad para todos los holandeses. El ambiente se torna festivo y las lucecitas de los árboles de Navidad se encienden por todos los rincones de las ciudades y comarcas.

Las cenas se convierten en uno de los actos habituales en estas festividades. Para celebrar Navidad se suele cenar liebre asada, venado, ganso y pavo. Se trata de una cena caliente y tradicional, donde no puede faltar la primorosa mesa de dulces con pasteles y budines.

A las doce en punto de la madrugada comienzan a estallar los corchos de champán y, simultáneamente, un concierto jubiloso de los carrillones de todas las Iglesias del país y del mundo comienzan a desgranar sus notas al viento, recordando el significado de ese gran día: el nacimiento del Niño Dios.