Dulce tradición mexicana
Pan de muertos
Nuestro chef nos presenta una receta tradicional de México que tiene sus orígenes en el época de la conquista y que se prepara para ofrendar a los santos difuntos, pero su masa esponjosa y dulce invita a darse el gusto en cualquier ocasión. + por Pedro Elías

El pan de muerto se prepara en México, está asociado a la celebración del Día de los Muertos (festividad que puede llegar a durar hasta una semana, según la región). Existen muchas variedades de este pan tradicional que adquieren características distintas de acuerdo al lugar de donde provienen. El tipo más conocido es el que se produce en el centro de México. Este tipo se prepara con una masa de harina, levadura, manteca, azúcar, huevo y leche; la misma se adereza con esencias naturales como la vainilla o naranja. En algunas ocasiones, puede llevar pasas o nueces. Para decorarlo se hacen unas tiritas de la misma masa que forma la bola del pan, las cuales son moldeadas con los dedos. Estas tiritas se colocan sobre la bola del pan, cruzando varias en el centro de la misma. En el punto donde se unen, se coloca una pequeña esfera de masa. Se supone que el adorno del pan representa a un muerto. Cuando el pan está cocido, se barniza con manteca derretida y se espolvorea con azúcar blanca.

Otros panes toman la misma forma que el descrito antes, aunque las recetas pueden variar. En Tlaxcala, por ejemplo, el pan de muertos se prepara con la misma masa que el llamado pan de Tlaxcala (con alto contenido de huevo y aromatizado con hierbas frescas). En Puebla, el pan de muerto no lleva ningún aromatizante, y va espolvoreado con sésamo, y en algunos lugares se le pone esencia de azahar.

En algunas regiones, el pan de muerto es el mismo que se consume diariamente. Tal es el caso del pan de muerto de Oaxaca, que en realidad es un gran pan de yema al que se le ha incrustado una figura de alfeñique que representa al ánima a quien se dedicó el pan. En la Mixteca Poblana se le da forma humana y es espolvoreado con azúcar blanca si es pan para el altar de los niños, o con azúcar roja, si se destinará al altar de los adultos.

Procedimiento

Deshacer la levadura en ocho cucharadas de agua tibia y agregar la harina necesaria para hacer una pasta. Formar una bola y dejar en un lugar cálido hasta que doble el volumen. Mezclar el resto de la harina con la sal y el azúcar. Agregar los huevos batidos, las yemas, el agua de azahar, la raspadura de naranja, la manteca y la mantequilla. Amasar bien y cuando esté suave agregar la masa ya fermentada. Amasar todo y golpear. Untar con grasa la masa y colocar en una cacerola, cubrir con un lienzo y dejar en un lugar tibio de seis a doce horas hasta que doble el volumen. Amasar de nuevo brevemente y hacer bolas del tamaño que se desee, colocarlas en una fuente para horno engrasada. Cocer en horno caliente y poco antes de sacarlos del horno pintar con yema de huevo. Hornear un poco más. Sacar del horno y dejar enfriar.

En la mesada

450 grs. de harina

15 grs. de levadura

2 huevos

7 yemas de huevo

115 grs. de manteca

115 grs. de grasa de cerdo

2 ctas. de agua de azahar

Ralladura de naranja

1/4 cda. de sal

125 ml. de agua

1 huevo para pintar.