Leonor Soria-Télam
Un cuadro, aparentemente todo blanco, es la excusa que permite plantear las asperezas de la amistad entre tres hombres, con los sentimientos profundos que los unen y las dificultades para aceptar las diferencias.
Inicialmente dirigida por el director irlandés Mick Gordon, en esta oportunidad Darín y Palacios asumieron la conducción del grupo, respetando siempre la propuesta original.
Si bien cada uno de los roles protagónicos presenta características propias, los tres actores se niegan a dar definiciones demasiados precisas.
"Lejos de etiquetar a los personajes -explicó Palacios-, la autora sugiere que son como tres aspectos de una persona. Así que todos tenemos algo de los tres personajes".
Mucho se habló sobre si la pieza giraba sobre el tema del arte o de la amistad, ante lo cual Darín aseguró que "me cuesta creer que lo que plantea la autora esté puramente relacionado con el arte; en todo caso, se vincula con el arte de vivir.
"Muchas veces decimos `querer' a alguien pero escondemos una oculta esperanza de modificarlo. En realidad, querer a alguien debería ser aceptarlo tal como es y no intentar modificarlo para que se acerque a nuestras apetencias", agregó.
El desarrollo del conflicto tiende a echar luz sobre los mecanismos que los hombres utilizan para vincularse con los demás y los resortes emocionales que se juegan en las relaciones humanas.
Intriga saber hasta qué punto se puede mantener ajustada una puesta en escena a lo largo de una década; al respecto, Darín no dudó en sostener que "en lo estructural no hemos modificado nada".
"Sin embargo, no podemos negar que nosotros hemos cambiado al ir aprendiendo de la obra -aclaró el protagonista de los filmes "Nueve reinas" y "El hijo de la novia"-. En un principio, tomamos algunos aspectos del texto al pie de la letra, sin profundizar demasiado; pero, con el tiempo, fuimos afinando la mirada y generando cierto movimiento".
Por otra parte, hubo cambios en el elenco inicial (Oscar Martínez, Darín y Palacios) con el alejamiento de Martínez, que fue reemplazado primero por Luis Brandoni y, desde hace dos años, por Mazza.
"La pieza está viva porque está en constante movimiento -subrayó Darín-, cada función es inédita porque depende de cómo estemos nosotros y, por otra parte, la incorporación de un nuevo actor al elenco obliga a renovar la mirada y reflexionar sobre la pieza".
"No reconocer que en un juego de tres uno es mucho más del 33 % no sería inteligente -aseguró-. En realidad, la estructura es sólida y hemos trabajado siempre en esa dirección; pero, al incorporar el nuevo elemento, hay que acomodar las piezas para seguir jugando el mismo juego".
A pesar de tener muy clara la hoja de ruta a seguir, siempre caben las sorpresas o el imprevisto, ya que el escenario es un espacio altamente riesgoso, donde nada resulta definitivamente previsible y, además, en cada función interviene el público como factor determinante.
La presentación de "Art" en España estuvo acompañada de un notable éxito de crítica y de público. "Mucha gente auguraba que el público español no iba a entender algunas cosas, pero no creímos oportuno cambiar nada", comentó Mazza.
"El público español llenó el espectáculo de un nuevo significado -acotó Palacios- porque tenían su propia visión y estaban ante un idioma parecido pero diferente, con actores de un temperamento distinto del que estaban acostumbrados".
Después de varios años de estar en cartel, los actores tenían incorporado en qué momentos a la gente le causaba gracia o cuándo empezaban a meterse en la corriente dramática ante el conflicto.
"Al estar utilizando un idioma diferente pero parecido, con modismos que tienen otro significado -acotó Darín-, aparecían carcajadas en momentos en que no las esperábamos. Tuvimos que aprender a qué se debía y cuidar de no corrernos del eje para no alterar la dinámica de la pieza".
Según dicen los viejos cómicos, "a veces, la carcajada es enemiga de la comedia", porque los actores pueden dejarse seducir y alejarse de lo que debe ser la obra.
"En Barcelona, en cambio -comentó Mazza-, el público era menos sonoro, de una atención casi sospechosa; pero, cuando terminó el espectáculo, estalló un aplauso impresionante".