Señores directores: El Litoral del domingo 23 de diciembre ppdo. reporta que el senador Mercier expresó en el recinto del Senado con motivo de la presentación del Proyecto de Presupuesto 2008 que "el déficit de la Caja de Jubilaciones y Pensiones no atendido ya suma 220 millones de pesos, y que otras acreencias reconocidas por el gobierno nacional de 30 millones suman 250 millones". Ante la pregunta del periodista respecto de si la discusión era técnica o política, el senador respondió que cada papel debe probarse (como en un concurso de acreedores), y que una vez que esa etapa se cierra viene la otra en la que el deudor le dice: "Voy a ver cómo te pago".
No sé a ciencia cierta qué significa técnicamente la expresión "déficit no atendido". Pero sí sé que hace un mes el entonces director de la Caja se refirió a que el déficit se mantenía en 120 millones, rescatando dicho funcionario qué significaba en términos relativos una disminución respecto de años anteriores.
�Cuál es entonces el déficit de la Caja: doscientos veinte o ciento veinte millones? �Por qué no está atendido? O más concretamente, �por qué debería ser atendido por la Nación? �Volveremos en esta instancia a hablar de acuerdos no cerrados de armonización previsional?
�Y qué ocurre con el 15 % de coparticipación que le cedemos a la Nación por un simple acuerdo, por una suma aproximada a los ochocientos millones de pesos, para cubrir el déficit que la Anses ya no registra? �Y si le aplicáramos la cláusula "voy a ver cómo te pago"?
�Nadie se formula estas preguntas? Al menos, en el recinto de la Cámara de Senadores. �Sabemos a ciencia cierta en qué condiciones fue entregada la Caja de Jubilaciones? �O por qué se produjo el aceleramiento en el otorgamiento de beneficios que incrementaron las pasividades de $ 45.684.786, de enero de 2004, a $ 102.203.099, en setiembre de 2007? (Informe de Gestión 2004/2007 publicado por la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia de Santa Fe).
Eduardo Cóceres.
Ciudad.
Señores directores: Desde hace muchos años, los jueves a la madrugada la Costanera era tierra de nadie para las picadas de vehículos con increíbles ruidos ensordecedores. Los vecinos, cansados de protestar (también en estas páginas del lector del diario) ya estábamos resignados a encerrarnos en nuestras casas y tratar de aminorar esas agresiones con tapones o auriculares conectados a equipos musicales, o cualquier otro medio. Bien, el jueves pasado nos asombró que esta atrocidad se viera interrumpida. �Casualidad o inicio del cumplimiento de la promesa que el actual intendente hizo llegar a los vecinos de la zona, de que iba a atender a los ruidos molestos de los que inútilmente nos quejábamos? El lunar negro: los altísimos decibeles de los conciertos de rock que se hicieron en la Feria de los Artesanos de la Plaza Pueyrredón, y su prolongación, más allá de la medianoche.
Arístides Marengui.
Ciudad.