Juan Raúl Moncada
Es indudable que, considerando las actuales situaciones de mercado, para invertir en un haras en el interior del país, la actividad se debe tomar meramente con un hobby y no con el objetivo de obtener algún rédito económico, ya que la realidad de los escenarios provincianos dista de lo que resultó otrora y que hoy sólo se debe criar para intentar en los escenarios máximos, donde se compite con verdaderos "monstruos" que cada año invierten cientos de miles de dólares, tanto para la adquisición de padrillos en el extranjero, como para mejorar la cría de cada sangre pura.
Ubicado al norte de la ciudad de Recreo y a 7 kilómetros al oeste de la Ruta Nacional 11, el haras Jomar cuenta con todas las comodidades como para brindar un producto terminado, semi domado y listo para iniciar sus tareas en el stud, donde cada propietario lo deposita en manos de un entrenador que al cabo de algunos meses lo pondrá en la cancha para el esperado debut.
A lo largo de su existencia, Jomar atravesó momentos buenos y otros no tanto; pero para destacar habrá que resaltar que desde su mismo inicio, los nacidos en este establecimiento inundaron los hipódromos y pistas cuadreras de nuestra provincia, como también la de Entre Ríos y Córdoba, con una fuerte incursión en los escenarios mayores, donde el haras supo estar muchas veces entre los 100 mejores del país.
En nuestra última visita nos encontramos con un haras en muy buena forma, donde todo parece estar en su debido lugar y donde el orden se ha establecido como prioridad, con una veterinaria residente, la doctora María Gimena Barbará que fue la encargada de guiarnos, dando claras muestras de un conocimiento exacto de cada yegua, su preñez y su cría, teniendo en cuenta que a esta altura de la temporada, las yeguas madres, que están gestando una nueva vida -las que nacerán a partir del 1� de julio de este año hasta diciembre-, se encuentran con la cría al pie y para los próximos meses se producirá el destete, donde los productos ya formarán "la manada "que vagará por los distintos potreros del haras. Precisamente en otro sector también se encontraban los ejemplares de año y medio, con los cuales ya se trabaja en el "manoseo", con el objetivo que su llegada al stud, en el hipódromo -ubicados siempre en plena ciudad- no resulte tan traumático.
Varios caballos nacidos en Recreo pasearon su clase por el mundo, varios de estos lo hicieron en el Uruguay, más precisamente en el hipódromo de Maroñas, en tanto que York Air -York Shire- tuvo un exitoso paso por las mejores pistas de los Estados Unidos; mientras que Rabbit Bajador -El Embajador- luego de ganar en Buenos Aires, aterrizó en Singapur, donde alcanzó grandes victorias, siendo uno de sus mayores logros un segundo puesto en un gran premio de Grupo Uno Internacional, donde fue segundo; prueba esta considerada como la más importante en la distancia -1.200 metros- del calendario anual.
Para el haras, el año pasado resultó por demás de interesante, dejando de lado lo que fueron las actuaciones de los ejemplares que están en campaña; la efectividad pasó por el elevado porcentaje de preñez del plantel de yeguas madres y los números son elocuentes; hoy en Jomar hay 51 yeguas de las cuales tres ya están fuera de servicio, debido a su avanzada edad; más allá de que alguna de éstas cumple el rol de madre sustituta ante algún potrillo "guacho" o huérfano; tal es el caso del hijo de la recordada yegua La Tiple, que murió el año pasado luego de parir a Humalay -El Embajador-, el hecho se produjo en otro establecimiento, donde la recordada tordilla, estaba temporalmente para ser cubierta por otro padrillo.
De las 48 yeguas en actividad reproductiva, quedaron preñadas 42, lo que marca un promedio del 87,5 %, demostrando el muy buen trabajo que se viene realizando desde la parte veterinaria, de las doctoras María Gimena Barbará -residente- y María Vittori, contando también con el apoyo del doctor José Luís Martín.
Por su parte, en 2007, de las 22 yeguas que llegaron a los once meses de gestación, 20 crías nacieron sin inconvenientes; sin haberse registrado muertes de madres dentro del establecimiento.
Es evidente que en Jomar se está trabajando a conciencia y cada individuo, ya sea padrillo, yegua madre, destete o producto a punto de ir al stud, tiene una atención personalizada, cuyos frutos ya están a la vista dentro del haras y que con el tiempo también se verán en los rendimientos cuando se escuche la "campana de largada".