Daniel Monticelli
Si bien se sabe que el automovilismo es un deporte de riesgo, también se afirma que no hay nada más preciado que la vida de un ser humano. Por eso cuando uno hace un análisis de lo sucedido en 2007, no se puede soslayar que la disciplina se cobró una víctima; en este caso Guillermo Castellanos, en la competencia que el TC disputó en Comodoro Rivadavia. Posterior a ello, se tomaron medidas y se dejaron de lado los acompañantes, poniéndose en práctica además, la utilización de los pontones laterales.
Hecha esta aclaración -a opinión de quien esto escribe, totalmente válida. Ahora sí, se puede encarar lo que deparó la temporada pasada en el automovilístico en la Argentina.
Lo de Matías Rossi, logrando el título del TC 2000 anticipadamente, fue impecable. No hizo más que mostrar lo que ya se sabe de él: que es un piloto de raza, lisa y llanamente y que seguramente un nuevo ídolo aparece en el firmamento tuerca.
Victorias apabullantes, apretadas, las denominadas especiales -triunfó en el callejero de Santa Fe-, sumado a un gran auto, fueron la resultante de su éxito. De hecho ayudó a que Chevrolet (con el modelo Astra y a través del Pro Racing) se quede con la Copa de Marcas.
En el TC 2000 vaya una mención especial para el rafaelino Martín Basso, a quien el equipo dirigido por la familia Berta le dio un Ford Focus que no alcanzó para llegarle al Astra. De todas formas, "Martincho" se las compuso, cerró un ciclo con triunfo en el callejero de Punta del Este, hecho que le permitió ser el subcampeón. Este acontecimiento fue muy festejado hace apenas algunos días en "su" Rafaela, donde recibió el cariño y afecto de su gente.
Continuando con Matías Rossi, en su haber de 2007 hay que destacar que en el Turismo Carretera coronó un año "quizás irrepetible", como él mismo lo afirma al llevarse el "2" con el Chevrolet del JC Competición.
Aquí sobresalió la figura del piloto Christian Ledesma, pero también la del equipo (magnífica y poderosa infraestructura del Haz) y la de los preparadores: Alberto Canapino en el chasis y Jorge Pedersoli en los motores. Por eso, el marplatense rompiendo cualquier pronóstico, aburrió e hizo que se hablase más del reglamento que lo que sucedía en la pista. Logró seis triunfos en el año y la corona de campeón llegó con bastante antelación: restando tres fechas para el final del campeonato.
Lo del TN, la categoría más federal del país y con un 40 por ciento nutrida del parque automotor proveniente de la provincia de Santa Fe, va en constante aumento. Una cantidad impresionante de autos, con carreras entretenidas, donde se produjeron maniobras que siempre van un poquito más allá de lo que estipula el reglamento -permanentemente van "a la chapa"-, hacen las delicias del público.
Veremos esta temporada, pero en general, el TN no ha perdido su esencia: conviven pilotos profesionales, con aquellos que por distintas razones, deben dedicarse a otras actividades y "enchufarse en las carreras", apenas un par de días antes de cada realización.
Ni a Joaquín Volpi en la Clase Dos, como a Ezequiel Bosio en la 3, les regalaron nada y se llevaron los títulos respectivos, con absoluta limpieza y justicia.
El chico Mariano Werner sin dudas se ha convertido en la promesa más firme de los fierros. Merced al sensacional equipo que formó su familia, el Werner Competición, sumado a un dominio absoluto de la situación en cuanto a lo conductivo y a través de las buenas "muñecas" de Mariano Werner, arrasaron con cuanto récord había en la Fórmula Renault 1.6 (la que a partir de la temporada pasada se "aggiornó", usándose los chasis Tito's y dejando de lado a los Crespi). Por eso no fue sorpresa que el jovencito de Paraná se quedara con el cetro de campeón varias fechas antes de la conclusión del torneo y hasta haciendo aburridas las carreras con las diferencias que sacaba en cada competencia en favor suyo.
Como hecho negativo, la muerte de su hermano Gabriel, principal responsable de la escudería entrerriana, en un desgraciado accidente ocurrido en el circuito Oscar Cabalén de Alta Gracia, empañaron no sólo los festejos propios, sino que además entristeció a todo el ambiente tuerca, porque es una familia muy unida y respetada.
La Copa Mégane y después de un esfuerzo notable de sus dirigentes, pudo sacar adelante un año que se presentó difícil, sobre todo a la hora de congregar autos. De todas formas, la continuidad de los productos de Renault, el aval de la automotriz francesa y del TC 2000, para continuar juntos en 2008, es un merecido premio a la perseverancia de quienes componen esta monomarca, en su mayoría integrada por pilotos, preparadores y equipos de nuestra provincia. En lo referente a lo sucedido en la pista, el pibe Agustín Canapino se llevó un valedero título.
Esta categoría show del automovilismo argentino y por peso propio, de a poco se está posicionando entre las más populares de la disciplina. Para el 2007 se acrecentó con el Top Race Junior, una división válida para quienes pretenden crecer en el manejo de autos de competición (incluso varios pilotos de nuestra región se sumaron sobre las últimas fechas).
El respaldo económico-técnico con que cuenta la TR V-6, le abren un crédito que seguirá en constante crecimiento. Cerraron el 2007 con una carrera antológica, donde Emiliano Spataro fue el digno monarca y ciertamente se hizo justicia, después de la macana que se mandó Marcos Di Palma en 2006 cuando en la última fecha de Balcarce lo chocó y le hizo perder un campeonato que "Emi" tenía casi asegurado.
En lo que atañe al TC Pista -el escalón inferior al Turismo Carretera-, es otra de las divisionales que va en significativo aumento. El 2007 terminó con polémica, porque después de los resultados de la última fecha, el campeón era el santafesino (oriundo de la localidad de Carreras), Juan Marcos Angelini, pero una anomalía técnica motriz en la revisión posterior, hicieron que fuese excluido y el campeonato recayera en el entrerriano Próspero Bonelli (hijo del afamado piloto que brilló en la Fórmula Entrerriana), quien era el otro gran candidato al cetro.
�Martínez al TC 2000?
Quien brillara en la categoría -de hecho fue campeón-, Omar Martínez, está en conversaciones con el equipo oficial Ford para conducir un tercer Focus (el que dejó vacante Nelson García). Resta la confirmación para saber si el "Gurí" correrá junto a Gabriel Ponce de León y Martín Basso.