Tragedia de boys scouts en Santa Rosa de Calamuchita
Con profundo dolor despidieron a los niños fallecidos en Córdoba
 Escenas desgarradoras se vivieron ayer, cuando arribó el grupo de scouts, proveniente de Santa Rosa de Calamuchita, luego de la tragedia.Foto: Luis Cetraro.

Esta mañana, Juan Cruz Cejas y Candelaria Alcoatti fueron velados y sepultados en un marco de honda consternación. Ayer arribó el resto del contingente, que había partido el viernes para realizar un campamento.

Las palabras no alcanzan para describir el dolor que se vivió esta mañana en la parroquia San Pablo (ubicada en pleno barrio Guadalupe). A las 10.30 llegó el cortejo que trasladaba el cuerpo de Juan Cruz Cejas, el niño de 10 años que falleció este sábado en el Valle de Santa Rosa de Calamuchita.

La fuerte tormenta de lluvia y granizo que se desató ese día a media tarde, también se llevó la vida de María Candelaria Alcoatti, de 13 años.

Los niños formaban parte del grupo de 72 scouts de esa parroquia (entre 10 y 17 años) que el pasado viernes partió al establecimiento Los Algarrobos, de la localidad de Santa Mónica, para culminar las actividades del año con el campamento que realizan desde hace 36 años.

Compañeros, padres y vecinos llegaron silenciosamente al templo. A media voz, y con lo poco que dejaba expresar el llanto unánime de los presentes, trascendía fragmentariamente el relato de lo que había pasado.

Contaron los boys scouts más grandes: "Todo transcurría con normalidad, hacía mucho calor; de repente sopló viento, llovió y cayeron piedras; no podíamos ver, pero sacamos a todos los chicos para poder guarecernos...fue un desastre, no tuvimos tiempo para nada...fueron minutos eternos, volaban las mochilas". El llanto irrumpió otra vez y el testimonio terminó allí. Piden disculpas e ingresan para escuchar las palabras del párroco Marcelo Frank, que intentará llevar un mensaje de aliento a los presentes.

Evitando informaciones distorsionadas y para resguardar a los niños y adolescentes directamente afectados, se decidió que la voz autorizada para hablar fuera la del padre Frank.

"En cualquier circunstancia donde muere una persona hay mucho dolor, pero mucho más cuando es imprevista e involucra a niños -expresó-. Es una terrible frustración porque los campamentos son una parte esencial de las actividades de nuestros grupos scouts".

Frank comentó que este tipo de actividades constituye el cierre del año, y que no es la primera vez que lo hacen en ese lugar: una vez allí, los chicos se organizan en distintos grupos (de acuerdo con las edades) y desarrollan actividades propias de la vida al aire libre.

"Salieron con mucha alegría el viernes y en menos de 24 horas pasó esta tragedia. Pero la gente está acá, presente, con fortaleza y con esperanza cristiana", agregó Frank.

"Pudo ser peor"

Despejando cualquier tipo de dudas respecto de la organización y la experiencia de los coordinadores, Frank expresó: "Yo no estuve ahí, no soy perito en el tema, pero están muy bien preparados. Lo que me dicen es que -aunque no es poco la muerte de dos niños- cuando el fenómeno climático terminó, pensaron que el saldo iba a ser peor. No fue así por la voluntad de Dios y por la habilidad de los dirigentes".

Tradicionalmente, con el campamento el grupo entra en receso hasta abril. Sin embargo, no se descarta realizar alguna actividad especial, en la medida que surja "espontáneamente y por real necesidad. Ahora no es momento de decidir nada. Quizás estos meses ayuden para aclarar ideas y aplacarnos. Luego veremos cómo seguimos", sostuvo Frank.

El mensaje

"Quisiéramos volver tres días atrás y cambiar el tiempo. Sin embargo, no se puede. Tenemos que seguir, asumiendo la historia de nuestra vida", exhortó Frank en la misa.

"Sabemos que la muerte es un acontecimiento ineludible. A todos nos gustaría morir cansados de haber vivido. Lo que podemos decir es que no debe haber desesperación -continuó-. Tenemos que seguir caminando y viviendo, en esto que no podemos descifrar ni decir por qué pasó. Es la misteriosa voluntad de Dios, que ahora le tocó a esta comunidad y a esta familia, de una manera tan punzante", expresó el padre.

"Ojalá, y a medida que se apacigüe el alma, el corazón y el cuerpo, se vaya viendo cómo seguir, esperando que llegue la calma, se renueve la esperanza y la felicidad", concluyó.

Cerca del mediodía, los niños fueron sepultados en el cementerio municipal.

"Fue una tormenta anormal e impredecible"

Tras ocuparse personalmente de la emergencia, el intendente de la localidad cordobesa de Santa Rosa de Calamuchita, Claudio Chavero, consideró que la tormenta que se cobró la vida de los dos scouts santafesinos fue "anormal e impredecible".

"No es frecuente este tipo de temporal en la zona. Los lugareños siempre saben cuándo va a venir una tormenta, pero en este caso se trató de un fenómeno impredecible", recalcó el funcionario que se puso al frente del penoso suceso "a pedido del gobernador" cordobés Juan Schiaretti.

El trágico temporal duró unos 20 minutos y se produjo el sábado por la tarde en el establecimiento religioso Los Algarrobos, que funciona como camping y está ubicado en una zona rural camino a Yacanto.

"Fue un viento muy fuerte, como un tornado, de baja altura, con lluvia y granizo y que afectó sólo un sector de 2 por 3 km, muy focalizado. En Santa Rosa, que estamos apenas a 15 km, hubo una leve lluvia, nada más", comentó Chavero a El Litoral.

El intendente, que además es el titular de Defensa Civil, estuvo en el lugar donde el grupo de scouts había instalado un campamento ese mismo sábado por la mañana. De acuerdo con su relato, "al momento de la lluvia y granizo, los chicos buscan refugio en una carpa-comedor; se cae un pino arriba de la carpa y aplasta a uno de los nenes, que murió en el acto".

En tanto, la otra víctima, "fue arrastrada por un alud de barro y agua al momento que intentaba cruzar una quebrada con otras compañeras para refugiarse en las carpas en medio de la tormenta", describió. "Fue tanta el agua que vino por la quebrada en tan poco tiempo, que la correntada arrastró a la nena por lo menos 70 metros, hasta el río Santa Rosa. Luego, la policía encontró el cuerpo de la menor el domingo, 1,5 km río abajo", detalló el intendente.

Chavero también se ocupó de recibir a los familiares de los chicos fallecidos y de organizar la partida del contingente a Santa Fe. Ahora, "vamos a hablar con los curas encargados del predio Los Algarrobos para que nos pasen un informe. Hace años que a ese complejo, que posee 130 hectáreas, viene a acampar gente de Santa Fe, Rosario, Buenos Aires. Creo que por esa experiencia, la tragedia no fue mayor".

Fuerte, focalizada y de rápida formación

La tempestad se desató sobre una franja bien marcada que sufrió la caída de árboles, mientras que a pocos kilómetros no sucedió nada. Enrique Rodríguez, desde el Centro de Informaciones Meteorológicas de la Facultad de Ciencias Hídricas de la UNL (Fich), explicó que estos "núcleos convectivos se forman con baja presión y en forma muy rápida".

"Es como un trompo que sale del suelo y empieza a ascender con fuerza hacia arriba, tipo embudo; en ese giro tira árboles, levanta techos, tal como pasó en San Justo", dijo el especialista climatólogo, quien denominó a ese fenómeno como "tornado".

"Abarca una pequeña zona, no grandes regiones, a lo mejor un terreno de 2 por 2 km y en ese espacio se produce el problema: cae mucha agua y piedra de golpe, más el viento fuerte de más de 150 km por hora, lo convierte en devastador", calificó.

Rodríguez indicó que esta tormenta convectiva es impredecible y sólo se puede anticipar en el mismo momento que se produce dado que cuando avanza simula al sonido "de una cuadrilla de aviones".

Agregó que la región de Santa Fe, parte de Córdoba y provincias vecinas padecen un clima propicio para la formación de tornados. "En esta situación de masa de aire cálida, inestable, en cualquier momento y lugar se pueden producir", concluyó.

"Podría haber sido mucho peor"

El papá de uno de los scouts y colaborador en el campamento sostuvo que "de no ser por la destreza de los chicos y adultos, la tragedia podría haber sido mucho peor; podrían haber muerto 20 ó 30 personas".

El hombre -que prefirió no identificarse- aseguró estar todavía "shockeado" por la experiencia. "Tengo muchísimos campamentos encima, muchas lluvias y granizos, pero nada parecido a lo que nos tocó vivir: la pedrada era tal que no se podía ver nada", señaló.

"Los chicos son hábiles y no tienen miedo: sacan sogas, son rápidos y duchos, están adiestrados en primeros auxilios. Creo que fue por eso que no hubo más víctimas. Incluso, el primer rastrillaje para buscar a la nena arrastrada por el aluvión lo organizaron los propios acampantes, antes de que llegara la policía", destacó.

El hombre relató que al momento de la tormenta los chicos fueron a guarecerse a las carpas y él trató de sujetar desde arriba la tienda de campaña donde funciona la cocina, cuando de pronto "el viento me levantó por el aire y me tiró contra un árbol". Y contó : "Vi cómo se levantaba el freezer del piso".

Según describió, el sector donde acamparon está lleno de árboles y las carpas -que calcula entre 15 y 20- se instalaron describiendo una suerte de herradura. El carpón donde cayó el árbol y mató a uno de los nenes es "uno de los más grandes y seguros, justamente porque se busca proteger a los más chicos", dijo.

El progenitor también describió que el alud que arrastró a la nena se produjo en una "cañada, que está apenas un nivel de suelo más abajo. Cuando llueve normalmente, por ahí pasa un hilo de agua, pero esta vez se convirtió en un río".