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A la altura del kilómetro 793 de la ruta 11, la planta de Dolbi ya es un clásico que decora con el rojo de sus máquinas la salida de la ciudad de Avellaneda.
A poco de cumplir 45 años de vida, los directivos de la empresa le plantearon a Campolitoral el novedoso desafío que encierra encarar un proceso exportador a gran escala.
Se trata de la innovadora cosechadora de algodón "Javiyú" (capullo en guaraní), la que nació como un proyecto del Ing. Orlando Pilatti del Inta Reconquista y a la que la empresa aporta su estructura de fabricación, habiendo logrado ese mérito en base a la seriedad y la trayectoria de los años.
A mediados de la década del 50, Humberto Dolzani, acompañado por su esposa, Francisca Bianchi, con muchas ilusiones y proyectos, comenzó a reparar y acondicionar implementos agrícolas usados.
Las expectativas fueron creciendo con el paso del tiempo hasta que en marzo de 1961, se reunieron las dos familias para plasmar en realidad la idea de conformar una sociedad para fabricar implementos agrícolas.
En una primera instancia se reparaban y adaptaban a nuestros cultivos de algodón, las máquinas de otras zonas, muchas de las cuales eran importadas. Luego comenzó a diseñarse un modelo propio, El Cultivador de Hilera, el cual luego de algunas resistencias de aceptación, fue rápidamente adoptado por los productores agropecuarios de la región. En la década del �70 fue tan popular este implemento, que perdió su denominación genérica, ya que los productores pedían un implemento Dolbi.
En 1964 se diseñó y fabricó la primera sembradora combinada de cinco surcos.
Al cultivador de hilera, le siguieron la sembradora montada sobre 3 puntos de 4 y 6 surcos, la sembradora combinada de 5 surcos, el arado de discos múltiples de 10 y 12 discos, el arado de cinceles y la rastra rotativa.
Actualmente, la empresa cuenta con un predio de 32.000 m2, donde se encuentra emplazada la planta industrial de 8000 m2. En la misma, se producen múltiples implementos agrícolas: Sembradoras de Granos Gruesos, Sembradora de Granos Finos, Rolos Trituradores, Trituradoras Desmalezadoras, Subsoladores - Paratill, Fertilizadoras, Cosechadoras de Algodón y Cultivadores de Campo.
Mario Bianchi es el presidente de la compañía. Evocando los primeros tiempos, recuerda la importancia que en aquel entonces, tenía el algodón en toda la zona. "Gracias a eso, crecimos mucho relacionándonos con los productores algodoneros de Chaco y Formosa", rememora.
"Sin embargo, los tiempos cambian, obligándonos a estar siempre atentos. Pasaron los años, las tecnologías cambiaron y nos fuimos adaptando. La siembra directa con sus beneficios implicó grandes cambios y sacamos una sembradora de SD. Además, tenemos máquinas de invención propia con patente de protección que nos sirvieron para abrir muchos mercados". Entre esos fierros que forjaron tanto prestigio, Bianchi destaca al escardillo para desmalezar el algodón, que fue fundamental en una época en la que no se usaban los herbicidas. "Otro fue el subsanador, que nos permitió ingresar en Buenos Aires para descompactar el terreno, ya que rompía por debajo, permitiendo que el agua ingrese y no se encharque.
"A lo largo de la historia, hubo muchos vaivenes que conseguimos sortear a fuerza de austeridad y de poner todo lo que a uno le correspondía poner. Después se abrió la posibilidad de la exportación, y estamos afianzando una estabilidad interesante", analiza.
Para Elbio Dolzani, encargado de producción, se trata de un equipo que está dirigido a un nicho del mercado que no existía, ya que al productor algodonero se le hace difícil acceder a los equipos americanos. "Con este equipo apuntamos a ese mercado con una máquina 7 u 8 veces más barata, y con un costo de recolección que la hace 3 a 4 veces más económica. Se necesita hacer un algodón a menos de 35 o 40 cm. entre surcos, las americanas necesitan 1 metro. Esto rinde un 20 a 30% más por lo que la ecuación para el productor es obvia", dice.
La Javiyú nació como proyecto del Ing. Agr. Orlando Pilatti. Según el especialista, en nuestro país, la incidencia del costo de la cosecha respecto al valor del algodón y las limitaciones en alternativas mecánicas, manuales y mixtas, demandan renovados aportes técnicos, legales y prácticos que contribuyan a restablecer la producción algodonera.
Fue por eso que en el año 2005, la Coordinación del Proyecto Nacional del Algodón y técnicos de la E.E.A. Reconquista, propusieron desarrollar una cosechadora experimental que reuniera las características básicas conocidas, del tipo "stripper", pero sin montarla en una unidad automotriz existente, sino del tipo de arrastre y accionamiento mediante un tractor agrícola común y un acoplado jaula remolcado en tándem que reciba el algodón cosechado.
La Javiyú es una cosechadora integral de algodón, de arrastre y accionamiento mediante un tractor agrícola común, con TDF y acoples hidráulicos. Posee un sistema de extracción del algodón "despojador" (stripper), con plataforma de dedos inclinados, estáticos, de montaje flexible. Lleva un equipo limpiador del algodón, integrado con la unidad de cosecha. El acoplado tolva de almacenaje del algodón es independiente, de enganche posterior. Es apta para cosechar cultivos con distintas distancias entre liños, a condición que el suelo sea plano, en particular para cultivos en surco estrechos, conducidos con las técnicas más actuales (alta densidad de plantas; de porte mediano a pequeño y con apertura de capullos concentrados para realizar una única cosecha).
La calidad intrínseca de la fibra no es afectada y el grado de limpieza es adecuado, facilitando el proceso de desmote. En condiciones adecuadas de cultivo, cosecha más del 95% del algodón presente en las plantas.
Para Juan Carlos Dolzani, responsable de ventas, este equipo viene a cumplimentar una estrategia planificada de todos los implementos desarrollados por la empresa. "Estamos vendiendo en todo el país, desde Buenos Aires hacia el norte y en los países limítrofes. También a Kazajastán, y queremos seguir ampliando la red de concesionarios, diseñando nuevas máquinas para seguir teniendo la más alta tecnología disponible", asegura.
Con respecto a la Javiyú, Dolzani destaca que por medio de un convenio con el Inta, Dolbi fue seleccionada entre varias empresas para la fabricación, producción y venta. "Estamos apostando a esta cosechadora para el mercado interno porque baja notablemente los costos de cosecha, y al mercado externo porque soluciona problemas de recolección manual. El mercado chino es un potencial cliente muy grande. Ya estuvimos allá, y puede ser -de concretarse- un negocio muy grande. Estamos esperando una visita de ellos para la época de cosecha". Con respecto al Mercosur, la empresa piensa estar presente en Brasil, participando a fines de enero en una exposición para seguir mostrándola.
En la Argentina llegamos a producir más de un millón de hectáreas de algodón en el año 1996. Actualmente estamos en 300 mil. China está produciendo 5 millones y medio de hectáreas, por lo que se constituye como un mercado ideal. "Actualmente el Inta está haciendo los contactos para este desarrollo, estamos evaluando las consultas y estamos invitando a grupos chinos a que vengan a conocer nuestra planta y nuestro algodón, en marzo abril les mostraremos la cosecha en acción", admite Dolzani.
Con respecto a las ventas, aclara que cayeron las financiaciones, "estamos esperando alguna medida que estabilice el precio del acero en el país, estamos trabajando con canje de granos y a través de convenios con los bancos, pero no tenemos financiación. Además, las empresas productoras de bienes de capital estamos bajo un sistema impositivo que no nos permite que el saldo técnico del IVA sea de libre disponibilidad. Acumulamos en ese concepto un 30 % de nuestra rentabilidad anual, y esos costos están fuera del cómputo del Estado, lo que nos quita mano de obra, retrae las inversiones y agrega inestabilidad", se queja.
Federico Aguer - [email protected]Enviado Especial