Preocupación de obispos por la corrupción en Venezuela

(EFE)

El Episcopado venezolano expresó hoy su alarma por la "persistencia" en el país de graves problemas sociales como la "inseguridad y la corrupción", y reiteró su llamamiento a la "unión" de todos los sectores nacionales para abatir esos flagelos.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) expresó su preocupación por el supuesto abandono de las zonas fronterizas con Colombia "donde operan libremente los grupos irregulares y campean los negocios ilícitos como el lavado de dinero y el narcotráfico".

Monseñor Ubaldo Santana reiteró además el pedido al gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez de que amplíe la recién aprobada Ley de Amnistía para que se beneficie a los llamados "presos políticos" del país.

Sobre la situación de los Derechos Humanos, la jerarquía católica señaló que en Venezuela "se siguen presentando preocupantes violaciones a los derechos de la persona", entre ellos "la persistencia de la inseguridad civil y jurídica".

Según datos gubernamentales, los secuestros aumentaron un 48,6 por ciento en 2007, cuando se registraron 382 casos, mientras que la organización humanitaria Provea reportó "9.567 asesinatos, un 10,28 % más que en 2006".

La lentitud de la administración de justicia, la precaria situación de los detenidos por motivos políticos, las condiciones infrahumanas de vida de los detenidos en los centros penitenciarios, y el creciente flagelo de la corrupción, también son asuntos que preocupan al Episcopado, según Santana.

"Todos los venezolanos debemos trabajar juntos para enfrentar esos problemas álgidos, porque no se trata acusarnos unos a otros, sino de darnos cuenta que vivimos en el mismo espacio geográfico, político y cultural y que a todos nos conviene que los Derechos Humanos sean respetados", dijo el obispo.

Los obispos también abogaron porque las recurrentes complicaciones en la relación diplomática entre Venezuela y Colombia se resuelvan pacíficamente, al tiempo que manifestaron su preocupación por el supuesto abandono de la frontera común, de 2.219 kilómetros.

"Los vacíos de gobernabilidad, el mal funcionamiento de los servicios públicos, la ausencia de organismos de seguridad y defensa han transformado nuestras fronteras en tierras de nadie, donde operan los grupos irregulares y campean los negocios ilícitos como el lavado de dinero y el narcotráfico", indicó el documento católico.