Al margen de la crónica
Con la impronta de "El padrino"

En la segunda parte de "El padrino", lujosamente dirigida por Francis Ford Coppola, se narraba la llegada a Estados Unidos y el posterior ascenso del Vito Corleone en la ciudad de Nueva York, hasta consolidarse como el referente más importantes de las familias mafiosas de Estados Unidos.

Con una puesta es escena impecable, la película -que fue acreedora de varios premios Oscar- unida a su predecesora de 1972, marcó un antes y un después para ese subgénero cinematográfico que sería ampliamente explotado en los años venideros, y que puede denominarse, dentro del policial, como cine "de gángster". Muchos realizadores, con mayor o menor fortuna, se dedicaron a filmar tratando de emular a la mítica película que inmortalizó a la familia Corleone en los '70.

Entre los que lo hicieron con mayor fortuna, se lo puede considerar a Ridley Scott (el mismo de "Alien" y "Blade Runner"), quien hace poco sorprendió con "Gángster americano". Más allá de la evidente distancia con la tragedia de los Corleone, en esta portentosa película Scott cuenta la historia de un simple chofer (interpretado por un notable Denzel Washington), devenido en uno de los principales traficantes de heroína de Harlem en los años setenta, intercalada con las tribulaciones del honesto policía (Russel Crowe) que le persigue sin tregua.

Manteniendo el mismo sabor de los relatos clásicos y sin olvidarse de darle a su obra ese aura de tragedia tan propio de los personajes que describe, Scott logra dotar a su film del nervio necesario para una narración tan densa. Si bien Scott no es Coppola, ni Washington alcanza la gravitación de Marlon Brando, se advierten en "Gángster americano" algunas huellas de "El padrino". Y beber de esas fuentes, no es poca cosa.