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Le tocó dar batalla e intentar terciar en un período en que el duelo estaba planteado entre dos gigantes de las aguas: el francés Lecat y el español Meca Medina. Pero Gabriel Chaillou no se amilanó, sino que, todo lo contrario, siempre fue un rival de respeto y, en la mayoría de las ocasiones incluso sin ubicarse entre los máximos candidatos, logró puestos de notable mérito en el "maratón más lindo del mundo".
No fue fácil su lucha. Es que en los siete años que participó de la Santa Fe-Coronda, Lecat se alzó con cuatro coronas y Meca con dos, pero Chaillou también pisó fuerte y pudo no sólo también pararse dos veces en el escalón más alto (una vez fue compartida con el francés), sino que además también cosechó dos segundos puestos (en 1998 y 2000), lo que confirmó sus condiciones como uno de los mejores nadadores de la segunda mitad de la década del "90.
En la carrera de 1997 se vivió otra vez la polémica: como en 1993, cuando Degano y Wandrastch llegaron juntos a la meta, esta vez la situación fue copiada por Lecat y Chaillou. En verdad, fue el francés quien concertó esta maniobra y esperó al argentino en la recta final, para así tocar al mismo tiempo el pontón de llegada.
Pero este hecho no reduce en lo mínimo la gran labor de Chaillou, que no era candidato en la previa y realizó luego una tremenda faena en el agua.
Es que para esa XXIV edición, los mejores posicionados antes del inicio eran el número uno del mundo, Lecat, y Wandrastch, que había ganado de la carrera previa en Tapes, Brasil. Precisamente, y luego de un arranque difícil por el fuerte viento que azotaba la zona, los dos mencionados, junto al sorpresivo Chaillou, se escaparon en la vanguardia. Pero a poco del final el alemán no aguantó más el ritmo y quedó alejado, por lo que todo se circunscribió a los dos que finalmente acordaron compartir el primer lugar.
Luego, las páginas de El Litoral reflejaron la alegría del bonaerense, que así se refirió a su rendimiento: "Jamás pensé que iba a estar en la punta. Yo sabía que iba a hacer un buen papel, que me iba a mezclar entre los punteros, pero no imaginé que sería el primero. Estoy muy contento". También destacó el constante apoyo de la gente, que durante todo el trayecto lo alentó al grito de "Argentina, Argentina".
Después de lograr dos segundos puestos (en 1998, detrás de Meca Medina, y en 2000, a apenas 10 segundos de Lecat), Chaillou tuvo un pobre rendimiento en 2001, cuando arribó en el octavo lugar. Por eso, un año después se preparó para tener su revancha, la cual llegó de una manera inmejorable, con la corona de laureles en su poder.
La edición de 2002 tuvo una accidentada historia, ya que su realización debió postergarse un mes debido a la grave crisis económica que sufría nuestro país. Pese a esto, el elogiable esfuerzo de los organizadores pudo llevar a buen término el espectáculo, que tuvo lugar el 3 de marzo de ese año.
Por este motivo, además, por primera vez la Santa Fe-Coronda fue segunda en el calendario anual, detrás de la Puerto San Martín-Rosario.
Lamentablemente, no pudieron estar presentes los grandes animadores de las pasadas ediciones. Por distintas circunstancias, Stephane Lecat (tenía un importante examen universitario) y David Meca Medina (cumplía una sanción de la Fina) estuvieron ausentes, lo que abrió el panorama para la lucha de los otros competidores.
Después de cuatro horas de nado, el pelotón de vanguardia era compacto y nadie se animaba a hacer un pronóstico: al frente quedaron Wandrastch (que había ganado en Rosario), el campeón mundial Petar Stoychev, el francés Gomez y Chaillou, lo que hizo que otra vez el grueso de la gente se volcara para alentar al argentino.
El final no dio tregua para las emociones. En una cerrada definición, Chaillou le sacó apenas 25 segundos a Gomez, con lo cual volvió a colocar en lo alto del podio a la bandera nacional, ya que justamente él había sido el último local que ganó, en 1997. Tercero arribó un inagotable Christof Wandrastch, mientras que octavo llegó el santafesino Rafael Pérez, debutante en la competencia ese año.
En la cobertura de aquella XXIX edición, El Litoral destacó como título de tapa "Argentinazo", por la labor de Chaillou, que luego anunció su despedida, coronada con esta alegría mayor. Además, el diario no hizo a un lado la mención al difícil momento que pasaba el país, y elogió la participación del público, que pese a todo fue otra vez el gran protagonista. "La tradición superó a la crisis", tituló, y luego agregó que "por tierra y agua, nuestra gente apoyó a la versión 2002 del Maratón". Es que a esa particular simbiosis entre la Santa Fe-Coronda y el pueblo local no hay atenuantes posibles que puedan siquiera herirla.
Marcelo Romano