Los empresarios y políticos más poderosos del mundo se despidieron el domingo de la estación de esquí suiza de Davos, sede de su cita anual, inquietos por los nubarrones que planean sobre la economía mundial este año.
A diferencia del 2007, cuando todo fue festejo, este fue un Davos sombrío, dominado por la amenaza de una recesión en Estados Unidos que los mercados ya consideran inevitable y el temor a una fuerte desaceleración en el resto del planeta.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, aseguró al inaugurar el Foro Económico Mundial que "la economía estadounidense es resistente", mientras el jefe del FMI llamó a la primera potencia mundial a otorgar una "respuesta seria" a la crisis.
"La economía de Estados Unidos es resistente, su estructura es sólida, y sus fundamentos económicos a largo plazo están sanos (...) Nuestra economía seguirá siendo un motor destacado del crecimiento económico mundial", afirmó Rice.
"Cualquiera sea la respuesta a una recesión, lo que está claro es que habrá una seria desaceleración (en Estados Unidos) que requiere una respuesta seria", contestó en el último día de la cita el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Kahn.
Strauss Kahn indicó que varios países deben apelar a la política fiscal además de la monetaria para enfrentar la desaceleración y endeudarse para generar crecimiento, aunque ya tengan déficit.
La Reserva Federal estadounidense (FED) anunció un espectacular recorte de 0,75% de sus tasas en la víspera del inicio del Foro, con la meta de estimular el crecimiento y frenar el pánico en las bolsas mundiales.
Pero la decisión fue considerada como tardía y hasta irresponsable por algunos participantes.
Nouriel Roubini, profesor de Economía de la Universidad de Nueva York, pronosticó que 2008 traerá una grave recesión en Estados Unidos, una desaceleración en los países emergentes y una fuerte desaceleración en Europa.
"Estados Unidos no sólo va a estornudar y tomar un resfriado, tendrá una larga neumonía", estimó el experto, uno de los pocos que en 2007 anticiparon en Davos la crisis financiera provocada por la explosión de los créditos hipotecarios de riesgo estadounidenses e instrumentos financieros ligados a ellos.
"No hay necesidad de tener una visión extremadamente pesimista de la situación actual, pero necesitamos tener un sentido de urgencia", dijo el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, que preside este año el G8.
Aunque mejor preparada que nunca para enfrentar una crisis mundial, América Latina -sobre todo los países con exportaciones a Estados Unidos por más del 5% de su PIB- sufrirá al poder colocar menos productos en el mundo desarrollado.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó el último trimestre que la región crecerá un 4,5% en 2008, pero los pronósticos deberán ser revisados a la baja, admitió en Davos su presidente, Luis Alberto Moreno.
"Hay que esperar un poco y ver cómo se va desarrollando el año, pero sin duda este va a ser un año (...) de turbulencias", dijo Moreno a la AFP.
"Ya no es solamente el tema del `subprime', éstos están contagiando también a otros mercados de crédito en Estados Unidos, en Europa, y ahora está también el problema de las aseguradoras de crédito; hay una gran incertidumbre", indicó Guillermo Ortiz, presidente del Banco de México (central).
El presidente colombiano Alvaro Uribe, único mandatario latinoamericano en la cita, aprovechó su breve estadía en este pueblo de los Alpes para promover a su país como destino de inversiones e impulsar la ratificación del TLC negociado con Estados Unidos en el Congreso norteamericano.
Perú logró asimismo en Davos firmar un acuerdo de libre comercio con Canadá, informó en Lima el sábado el presidente Alan García.
El Foro de Davos acogió durante cinco días a casi 30 jefes de Estado y más de 110 ministros, así como a cientos de directivos de las empresas más importantes del mundo.
Laura Bonilla AFP