En Carolina del Sur
Obama duplicó los votos de Hillary
 En los últimos días se produjeron fuertes cruces verbales entre Obama y el matrimonio Clinton. Las mayores expectativas están puestas en el "supermartes" del 5 de febrero. Foto: AFP

Los analistas coinciden en que se produjo una gran "polarización racial", ya que la mitad de los que fueron a votar son afroamericanos. De todos modos, el ganador evitó cualquier tipo de tensión apoyada en el color del electorado.

El senador Barack Obama venció por una amplia diferencia en las primarias del partido demócrata en Carolina de Sur, donde duplicó en votos a la senadora Hillary Clinton, gracias al abrumador apoyo de los afroamericanos.

Obama se hizo con el 55 por ciento de los votos, el doble que obtuvo la senadora Hillary Clinton, con el 27 por ciento, y muy por encima del 18 por ciento que logró el ex senador John Edwards.

Precisamente, el resultado supone un duro revés para Edwards, debido a las expectativas que tenía de obtener un buen puesto en el estado que lo vio nacer, y donde ganó en 2004 frente a su oponente, John Kerry.

El hecho de que la mitad de los ciudadanos que fueron a votar sean afroamericanos, según revelaron los sondeos a pie de urna, fue determinante en la victoria de Obama en esta contienda, en la que ha habido una gran polarización racial de los votantes.

De hecho, ocho de cada diez votantes afroamericanos que acudieron a las urnas introdujeron la papeleta de Obama, mientras que en el caso de Clinton fueron sólo dos de cada diez.

No obstante, en su discurso para celebrar la victoria, Obama trató, según los analistas políticos, de atenuar la tensión racial que ha existido en la campaña en los últimos días, y evitar así que se lo considere como "el candidato de los afroamericanos", lo que lo podría perjudicar en el resto del país.

"En estas elecciones no se trata de elegir según la región de cada uno, la religión o el género. No se trata de ricos contra pobres, jóvenes contra viejos, ni blancos contra negros. Se trata (de una batalla) del pasado contra el futuro", dijo públicamente.

"He estado varios días viajando por el estado, y yo no he visto una Carolina del Sur blanca y otra negra. He visto una sola Carolina del Sur", afirmó.

La ex primera dama ya había anticipado su derrota en Carolina del Sur, lo que le permitió hacer campaña en los últimos días en otros estados donde tiene más posibilidades: Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania.

Camino de Tennessee, la ex primera dama emitió un comunicado en el que felicita al senador por su victoria y agradece los votos recibidos.

Fue su marido, Bill Clinton, el que salió al estrado para reconocer públicamente la victoria de Obama y para insistir en que su esposa es la mejor preparada para alcanzar la presidencia de EE.UU. y para devolver la prosperidad y seguridad que necesita el país.

La campaña de Carolina del Sur se ha caracterizado por una gran tensión y agresividad verbal entre Obama y Bill Clinton, que permaneció en el estado mientras su esposa participaba en actos electorales en la costa este del país.

Esta semana, Bill Clinton se enzarzó con Obama en un cruce de acusaciones sobre su historial de la defensa de los derechos civiles y su apoyo a la comunidad afroamericana.

Obama se quejó de la agresividad de Bill Clinton, alegando que no sabía contra cuál de los dos Clinton estaba compitiendo en esta carrera electoral.

Algunos observadores llegaron a decir, además, que parecía que el ex presidente estaba luchando por ganar un tercer mandato.

El discurso del vencedor

Ante una multitud eufórica por el triunfo, Barack Obama rechazó la idea, "asumida por muchos, de que los afroamericanos no pueden votar por un blanco, o de que los blancos no pueden votar por un negro, o de que los negros y los latinos no pueden ir juntos de la mano".

Aseguró que su victoria, como ocurrió en los caucus de Iowa, revelan que hay muchas personas de distinta posición y clase, religión y raza e, incluso, creencia política que quieren luchar por el cambio, y las invitó a unirse a su proyecto político.

"Esta noche veo aquí a jóvenes y viejos, ricos y pobres, blancos y negros, latinos y asiáticos. Veo también demócratas e independientes e, incluso, algunos republicanos", aseguró.

"Veo gente hambrienta de cambio, necesitados de una razón para creer. Veo a miles de jóvenes que no tenían una razón para participar en las elecciones, y que ahora se nos han unido para acabar con la manera tradicional de hacer política en Washington", insistió.

El senador demócrata, que podría convertirse en el primer presidente afroamericano de la historia de EE.UU., apostó por acabar con los poderes fácticos en Washington y con la influencia de los grupos de presión empresariales.

Tras varios días de duros ataques por parte de la campaña de Hillary Clinton, especialmente de Bill Clinton, Obama se mostró en contra de aquellos políticos que "son capaces de decir lo que sea y hacer lo que sea para ganar unas elecciones".

"Sí, podemos cambiar todo esto. Podemos sanar nuestra nación y construir un nuevo futuro", añadió.

En carrera.

Tras sus derrotas en Nuevo Hampshire y Nevada, el senador Barack Obama se coloca ahora de nuevo en la primera línea de ataque de cara a las elecciones en otros estados sureños, como Georgia y Tennessee, donde la población de color es también mayoritaria.

Se sitúa además en una posición muy favorable ante la gran cita electoral que se producirá el próximo 5 de febrero. En esta fecha, conocida como el "supermartes", votarán de manera paralela 22 Estados de costa a costa del país, con lo que estará en juego más de la mitad de los delegados que acudirán a la Convención Demócrata de finales de agosto, en la que se proclamará oficialmente al candidato presidencial.

EFE/AFP