Mayor seguridad y creciente escasez
Poco a poco se reduce el paso de palestinos a Egipto
El tráfico de personas se mantiene, pero a menor ritmo. Mientras tanto, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se reunían en Jerusalén.

Las medidas de seguridad, la escasez de productos y hasta la lluvia han reducido considerablemente el flujo de palestinos que desde hace cinco días pasan a Egipto desde la Franja de Gaza.

La ciudad egipcia de Rafah, contigua a la frontera, se había convertido hoy en un barrial y, aunque quedan algunas tiendas abiertas, la situación nada tiene que ver con el frenesí comercial de hace cinco días.

El combustible -bien más buscado por los palestinos- ya se agotó en las estaciones de Rafah, y en los pueblos colindantes hay que esperar hasta dos horas para llenar el depósito.

El tráfico de personas podía calcularse hoy por decenas -ya no miles o cientos de los pasados días-, pese a que la Policía egipcia y la palestina desplegada a ambos lados de la frontera se limita a ordenar el tránsito, pero no impide la entrada o la salida.

Lo más difícil, además de encontrar provisiones, es abandonar Rafah hacia otros lugares de Egipto, ya que la Policía selló todos los accesos a esta ciudad y sólo permite el tráfico normal entre ella y la frontera.

Carreteras principales y secundarias están cerradas por puestos policiales, en un aparente intento de confinar a los palestinos en Rafah y facilitar de este modo su regreso ordenado a Gaza.

Pero lo que más llama la atención es la cantidad de comercios cerrados y la falta de numerosos productos, así como el descenso de puestecillos de venta ambulante.

"Antes había mucho más surtido, pero ahora las cosas son incluso más caras que en Gaza", comenta a EFE Fadel Fadawi, llegado hoy desde Gaza con su esposa "para ver si hay algo que comprar".

Olmert con Abás

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se reunían hoy en Jerusalén para impulsar las negociaciones de paz, pero se esperaba que la crisis en la frontera de Gaza con Egipto dominara sus conversaciones.

Olmert, según fuentes oficiales, tenía previsto mantener un encuentro con jefes de los organismos de seguridad, entre ellos el comandante de las Fuerzas Armadas, el general Gabi Ashkenazi, a fin de analizar la situación, antes de reunirse con Abás en Jerusalén.

Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), iba a solicitar al jefe del Gobierno israelí su apoyo para retomar el control de los pasos fronterizos de Gaza con Egipto en Rafah -el que abrieron la semana pasada sus rivales islamistas de Hamas- y en los otros cinco de ese territorio autónomo con Israel, según fuentes palestinas de la ciudad cisjordana de Ramala, donde tiene su sede.

Hamas y los organismos de seguridad de la ANP que le son leales fueron expulsados de Gaza hace siete meses por milicianos de Hamas, que le arrebataron el poder en junio, y aspiran a negociar independientemente con Egipto el control en el paso de Rafah.

Israel reforzó sus efectivos, según fuentes militares, a lo largo de los 240 kilómetros de su frontera con Egipto desde el sur de la franja de Gaza hasta la ciudad portuaria de Eilat sobre el mar Rojo.

Una barrera.

La nueva situación en la frontera de Gaza con Egipto obligaría a Israel a levantar una barrera en la extensa frontera con ese país, con el cual suscribió un tratado de paz en 1979 después de restituir íntegra la península de Sinaí y los pozos petrolíferos de Abu Rodeis que ocupó en la Guerra de los Seis Días de 1967.

EFE