El director de Gestión de Riesgo municipal estima que hace 20 años que no se limpian
"Encontramos desagües obsoletos y tapados con barro y basura"
Las máquinas comenzaron a limpiar los canales del norte de la ciudad, que llevan agua hasta los reservorios. Foto: Eduardo Salva

Eduardo Aguirre Madariaga pretende lograr que el municipio tenga una visión integral de Gestión de Riesgo. Ya puso en práctica protocolos para actuar ante lluvias de baja intensidad. Su idea es que cada barrio tenga su propio plan de contingencias y que los vecinos participen en el diseño.

Limpiar los canales que llevan el agua de lluvia hasta los reservorios, profundizar su capacidad de almacenamiento y duplicar la capacidad de bombeo para volcarla con mayor rapidez al río son algunas de las acciones que priorizó la Municipalidad en los primeros 45 días de gobierno. Algunas ya están en plena ejecución y otros con el proceso licitatorio en marcha.

Impermeabilizar el casco céntrico, obligando a las nuevas edificaciones a construir retardadores que retengan el agua de lluvia; planificar el crecimiento de la ciudad "con" el territorio y no "en contra" de éste, impidiendo la radicación de viviendas en áreas bajas; limpiar los desagües céntricos para que el agua no escurra por superficie; colocar pluviómetros e instalar un radar para contar con información meteorológica en tiempo real -gestión ya iniciada junto al gobierno provincial, el Servicio Meteorológico Nacional y el Inta- forman parte de las medidas planificadas a futuro.

Tras ocupar un cargo de similar envergadura durante siete años en el gobierno de la provincia de Chaco, Eduardo Aguirre Madariaga fue convocado por la Municipalidad de Santa Fe para desempeñarse como director de Gestión de Riesgo, área creada por el gobierno anterior luego de la inundación de 2003.

Antes de asumir y durante la primera semana de trabajo recorrió "cada sector" de la ciudad, y lo que encontró fue mucho peor de lo que su mente experimentada había imaginado: "Fue como ingresar a una casa abandonada, tenés tanto para hacer que no sabés por dónde empezar", resumió.

De lo observado surge un dato que preocupa: "Estimamos que hace más de 20 años que no se limpian los desagües pluviales, están totalmente tapados, llenos de tierra y basura y en dimensión ya quedaron obsoletos en el tiempo por la forma en que creció la ciudad... hasta sacamos plantas", dijo, aún con sorpresa. "Es por eso que ante cualquier lluvia el agua escurre por las calles", a nivel superficial.

En su teléfono celular guarda fotos tomadas en calles céntricas, algunas en la esquina de su oficina de Salta casi San Martín, en los pocos días de lluvia que ofreció hasta ahora este verano. "Este barro que tapa las ranuras de las bocas de tormenta -señala la apretada imagen en la pequeña pantalla- sigue hasta el fondo de las cañerías, están totalmente tapadas, por eso el agua queda ahí estancada esperando ser evaporada por el sol".

La limpieza de estos conductos requiere del trabajo de maquinaria específica: es un camión con una manguera que va extrayendo los residuos que tienen en el interior. Sin embargo, todavía no se pudo poner a funcionar, ni lo hará en un tiempo inmediato. "En teoría debería haber una boca de inspección en las calles cada 100 metros, pero aquí han tapado muchas con las repavimentaciones, no sé cuándo hicieron la carpeta asfáltica, pero cubrieron varias con asfalto", advirtió el ex integrante de la Administración Provincial del Agua del Chaco. Este problema se detectó en el centro, en distintas cuadras del sector comprendido entre bulevar Pellegrini, avenida Freyre, J. J. Paso hasta el límite este.

Por estos días se intenta encontrar dónde estaban ubicadas las bocas de inspección para luego romper el pavimento -inevitable-, recuperarlas e iniciar la tarea de limpieza, lo cual "va a demandar mucho tiempo y es muy onerosa".

En estado crítico

Aguirre Madariaga asumió con el desafío de lograr que toda la estructura de la Municipalidad funcione como un sistema integral de Gestión de Riesgo, con responsabilidades asociadas entre las distintas áreas. Para esto los integrantes de las secretarías ya comenzaron a participar de talleres formativos que permitan fortalecer la organización, la capacidad de gestión y de respuesta, trabajando sobre los problemas reales que tiene la ciudad para reducir la vulnerabilidad. El funcionario los resume así: "Creció sin planificación, tiene carencia de infraestructura, le falta un ordenamiento territorial, tiene muchas áreas vulnerables con asentamientos radicados".

El objetivo es, entonces, "generar una política para revertir esto y disminuir el riesgo, aunque sabemos que no se va a solucionar de un día para otro porque Santa Fe siempre va a ser vulnerable. En este momento está en un estado crítico, pero se están encarando acciones que van a mejorar la situación".

Estos talleres que hoy tienen como primeros destinatarios a los funcionarios, serán luego extendidos a la población "para sensibilizar a los distintos actores porque todos somos responsables, desde el lugar donde desarrolla su actividad, del problema que hoy tiene la ciudad".

El director asegura que esta vez se hará "mucho hincapié en la planificación para que el impacto de las lluvias y la crecida de los ríos cada vez produzca menos daño. La lluvia extraordinaria del año pasado produjo unos 28 mil evacuados, la idea es que ante una tormenta de similar magnitud tengamos en el futuro unos 5 mil".

Protocolos de actuación

Las escasas lluvias que ofreció este verano hasta ahora, una a dos días de que asumiera este nuevo gobierno, sirvieron para poner a prueba uno de los protocolos de actuación elaborados desde la Dirección de Gestión de Riesgo, con la participación de todas las secretarías.

"Cada área tiene tareas asignadas desde el mismo momento en que se establece el alerta meteorológico y cuando comienza la lluvia", contó Eduardo Aguirre Madariaga, el titular.

Se resolvió conformar un centro de operaciones que funcionará en el Palacio y contará con un sistema de alerta temprana, con información en tiempo real de lo que sucede en la ciudad mientras llueve, intensidad de la tormenta, estado del tiempo e información geográfica, demográfica y de infraestructura de los distintos barrios. "La idea es ir siempre un paso más adelante", dijo.

Estará conformado sólo por los tomadores de decisiones, que son Aguirre Madariaga, el resto de los secretarios y, en casos extremos, el propio intendente. "De acuerdo a la información que se vaya generando a través de los reclamos o de los coordinadores en territorio, se van a ir diagramando todas las acciones que se tengan que hacer".

La Dirección ha elaborado dos protocolos de actuación para atender emergencias de mediana intensidad por lluvias, otorgando roles específicos a cada una de las áreas. En caso de que las precipitaciones se asemejen a las de marzo pasado, corresponde actuar bajo un protocolo que incluye la intervención del gobierno provincial. "Los dos que hemos elaborado, y otro que está en marcha, se afrontan con recursos propios del municipio", explicó.

De todos modos, advirtió que "las obras que ya estamos haciendo van a traer mucho alivio y el protocolo base podría desaparecer. Una lluvia de escasa intensidad podría pasar desapercibida y podamos dedicarnos a disfrutar de la lluvia".

Contingencia

Aguirre Madariaga descartó de plano la idea de elaborar un plan de contingencias para toda la ciudad y prefirió hablar de uno para cada barrio. "La ciudad ocupa un mismo espacio físico pero tiene características diferentes de relieve y de idiosincrasia de la gente que habita el lugar, entonces consideramos que en cada barrio tiene que haber un plan particular, delineado por los vecinos. Nosotros daremos el marco de contención, pero no vamos a modificar costumbres porque los que se mueven allí son los vecinos. Cada sector tendrá un plan específico y la suma de todos nos dará el plan de la ciudad. De hecho, muchos barrios ya los están preparando", dijo. Tampoco está de acuerdo con la idea de la gestión anterior de diseñar un sistema de alerta por colores: "Genera más confusión y finalmente nadie sabe qué tiene que hacer. Sólo tendremos dos tipos de alertas".

Lía Masjoan