Fue en la gestión municipal anterior, específicamente a mediados de 2006, cuando se emprendió la remodelación de la avenida Aristóbulo del Valle desde el Puente Negro hasta la avenida Galicia. El ensanchamiento y la construcción de dársenas para estacionamiento a 45° fue lo que se hizo tras la extracción de frondosos árboles y del cantero central que por entonces existía. Pero... �qué piensan los comerciantes y vecinos del nuevo diseño que presenta la avenida?
Para muchos, según pudo conocer El Litoral en la recorrida realizada, la remodelada Aristóbulo del Valle se convirtió "en una pista de carreras, puesto que ahora el tráfico vehicular es mucho más fluido y rápido; en un bloque de hormigón, ya que no hay nada de vegetación ni de sombra; y, sobre todo, en un peligro constante para los transeúntes, debido a que no están demarcadas las sendas peatonales".
Deolinda tiene una forrajería desde hace 13 años en la esquina de Aristóbulo del Valle y Lavaisse. Al ser consultada, aseguró que lo que más le preocupa, teniendo en cuenta el nuevo diseño, "es la gente mayor y los niños". Y su preocupación tiene razón de ser: al no haber sendas trazadas, deben cruzar cuando y por donde se pueda, ya que los autos y colectivos aguardan el verde del semáforo en el espacio por el cual deberían atravesar personas a pie.
"Ahora, cruzar da mucho trabajo. Si te parás en el medio... te llevan puesta. Imaginate que son tres carriles por mano, no hay cantero central y los semáforos son cortitos. De todas maneras, considero que el problema se va a agravar cuando empiecen las clases", estimó Deolinda.
Otro comerciante, Gabriel, señaló por su parte que "la gente atraviesa la calle adivinando" y que "los colectivos vuelan". Destacó "el buen funcionamiento de la onda verde. El tema es que no están las sendas peatonales en ninguna esquina y las personas no saben por dónde cruzar", dijo.
"Consolidar el área como un centro comercial a cielo abierto y de servicios de alto dinamismo y competitividad, procurando satisfacer el conjunto de necesidades de los comerciantes y vecinos, resguardando la calidad estética, urbanista y ambiental de la zona" fue, en octubre de 2003, lo anunciado por las autoridades de la Asociación de Comerciantes, Industriales y Profesionales de la avenida Aristóbulo del Valle (Acav) cuando dio a conocer un proyecto nacido de tres estudiantes de Arquitectura que realizaban su tesis de grado.
Entre los puntos, el proyecto original comprendía: una modificación en la fisonomía de los negocios, para lograr cierta similitud en los frentes y veredas; el ensanchamiento de la avenida, de manera tal que quedaran tres carriles por cada mano; la construcción de dársenas de estacionamiento, de una ciclovía y de sendas peatonales demarcadas con un desnivel; la incorporación de carteles en las esquinas donde se señalizara qué negocios existían en esa cuadra; la instalación de paradas de colectivos techadas. Además, el proyecto preveía la disponibilidad, cada 200 metros, de todo lo relacionado con servicios de telefonía, sanitarios y quioscos para que "la gente estuviese cómoda" y la puesta en valor de una vieja casona, ubicada sobre la avenida entre Castelli y Estanislao Zeballos, como Centro Cívico.
En definitiva, tal como se anunciaba casi cinco años atrás, lo que el proyecto buscaba era "potenciar el comercio dentro de la zona norte", teniendo como ejes fundamentales "lo estrictamente comercial" y también "lo urbanístico y cultural". Pero la gestión de Martín Balbarrey sólo ejecutó una parte de ese proyecto: las dársenas de estacionamiento a 45° y el ensanche de la avenida con tres carriles de circulación por cada mano.
Aunque los comerciantes y vecinos que fueron consultados por El Litoral reconocen ciertos beneficios del nuevo diseño que presenta Aristóbulo del Valle, como la fluidez del tránsito, también coinciden en que hay varias cuestiones por solucionar. En tal sentido, la odisea de la gente para cruzar la avenida fue la más señalada.
En Línea Directa
Cabe señalar que en la Línea Directa de El Litoral frecuentemente se recepcionan reclamos vinculados a la remodelada avenida. En ellos, la mayoría manifiesta la velocidad con la que circulan automóviles y colectivos y el peligro que tal situación representa para los peatones. "La demarcación de sendas peatonales es importante porque establecen un territorio que le es propio a la persona que cruza. Además, imponen, o deberían imponer, cierto respeto. De ahí, la importancia que tienen", sostuvo María en uno de los mensajes.